1.6.10

Teotihuacan - mexico - cueva astronomica

A unos 48 kilómetros de México D.F. se encuentran las ruinas de Teotihuacán, un conjunto arqueológico de colosales proporciones de las que tan sólo una pequeña parte han salido a la luz del día. Es en este enclave donde se pueden ver unas de las mayores pirámides de toda América, rodeadas de un extenso conjunto de templos y de una avenida principal de 1.700 metros de longitud que es conocida como "La Avenida de los Muertos", aunque se adivina su continuación en otros 600 metros más aún sin descubrir. En esta avenida se ha creído ver una representación de la Vía Láctea.




Visión de la Avenida de los Muertos desde la Pirámide de la Luna. Al fondo a la izquierda aparece la colosal figura de la Pirámide del Sol.
Todo este complejo arquitectónico está orientado según el eje de la mayor de las pirámides, la "Pirámide del Sol", con una desviación de 15 grados y 30 minutos con respecto al Norte verdadero, que hace coincidir su eje con el paso del Sol a través del zénit. La base de esta pirámide no llega a ser tan exacta como la de la Gran Pirámide, en este caso sus medidas son de 222 X 225 metros, prácticamente lo mismo que la egipcia (230 metros), y su altura es algo menos de la mitad, 147 metros la situada a las orillas del Nilo y 65 metros la mexicana, sobre cinco cuerpos o niveles superpuestos en los que se han detectado algunos túneles y corredores, así como un pozo de unos 7 metros de profunidad al pie de la escalera principal y que termina bajo la pirámide en una gruta con forma de cuatro pétalos. Curiosamente a diferencia de otras pirámides y templos de la antigüedad la Pirámide del Sol esta orientada al poniente. La otra pirámide de grandes proporciones es la "Pirámide de la Luna", situada al fondo de la Avenida de los Muertos, con una altura de 45 metros y una base de 140 X 150 metros, pero al estar situada sobre una elevación natural del terreno hace que quede al mismo nivel que su compañera de mayores proporciones. Apenas sí se han realizado excavaciones y trabajos de investigación sobre ella, por lo que se desconoce si está dotada de túneles o cámaras.
La Pirámide del Sol o Tonatiuh rige todo el complejo arquitectónico de Teotihuacán. Constituye el epicentro del cual se partió para construir una de las más enigmáticas ciudades de la antigüedad.
Algunas de las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en su momento tuvieron que ser de nuevo cubiertas por el peligro de su destrucción por falta de atenciones y cuidados mínimos, debido a la falta de recursos económicos que lograsen un perfecto mantenimiento. Entre otras construcciones destaca el Templo de Quetzatcóatl, al que los españoles bautizaron con el nombre de "La Ciudadela", donde aparecen continuas referencias a este dios representado en la figura de la serpiente emplumada, así como motivos marinos.
La Pirámide de la Luna o Meztl Itzaquatl permanece todavía practicamente sin investigar.
Cuando Hernán Cortes y sus hombres conquistaron el imperio azteca en el siglo XVI preguntaron sorprendidos a los nativos dada la grandiosidad de estas ruinas, quiénes habían construído tan colosales edificios y avenidas. Los aztecas contestaron que ellos no fueron los autores, sino los "quinanatzin", una raza de dioses gigantes que habían llegado desde el cielo en tiempos del "Segundo Sol" (según la mitología azteca ahora vivimos en la época del Quinto Sol, que desaparecerá por una catástrofe al igual que los "otros soles"). Del mismo modo desconocían el nombre verdadero de la ciudad y la llamaron Teotihuacán, que en su lengua significaba "ciudad donde los hombres se convierten en dioses". Denominaron a las dos pirámides con los nombres de "Tonatiuh y "Meztl Itzaquatl" ( casas del Sol y de la Luna respectivamente). Contaron a los españoles que en la antigüedad la Pirámide del Sol o de Tonatiuh estaba recubierta de basalto negro pintado con todos los colores del arco iris, pero insistieron en que cuando ellos llegaron hacía ya siglos que estaba todo abandonado y sólo la utilizaban para ritos ceremoniales religiosos.
Fachada del templo de Quetzatcóatl. A la izquierda filmamos en vídeo los impresionantes relieves que decoran la conocida por los conquistadores españoles como "Ciudadela".
En la actualidad la arqueología oficial oficial data el origen de Teotihuacán entre los siglos I y III de nuestra era, y se cree que alcanzó en su máximo nivel de expansión la cantidad de 200.000 habitantes, con una actividad básicamente agrícola. Por motivos totalmente desconocidos esta maravillosa ciudad fue abandonada entre los años 650 y 750 d. C. También se cree que sus pobladores fueron una mezcla de pueblos autóctonos de Mesoamérica con una fuerte influencia tolteca, un pueblo con una estructura teocrática y guerrera. La opinión generalizada especula que el abandono fue debido a desordenes sociales y luchas tribales entre distintas facciones o familias, aunque no se aprecien señales significativas de destrucción por conflictos o guerras, y también posibles causas naturales, entre las que destacaría una pertinaz sequía. Sin embargo las leyendas hablan de una huida masiva de la ciudad por la presencia de unos demonios que comenzaron a dar una muerte progresiva a sus habitantes. Otro de los mayores misterios de los pobladores de Teotihuacán, son los elevadísimos conocimientos matemáticos y astronómicos demostrados en la construcción y alineación de sus grandes avenidas y templos, en una cultura que ha sido considerada por los arqueólogos de primitiva y carente de un elemento tan básico para el desarrollo de la civilización como la escritura.
Sobre un fondo de la Pirámide del Sol, nuestro guía en la visita a Teotihuacán, el señor Fidel (el primero por la izquierda), nos relata como de joven él participó, para poder pagarse sus estudios, en algunas excavaciones. En una de las ocasiones encontraron unos frisos de color rojizo. En uno de ellos había una representación de grandes multitudes humanas organizadas en interminables filas sobre las que parecían seres sobre escudos suspendidos en el cielo, que dirigían desde el aire todo el movimiento de gentes que sucedía más abajo. Su apreciación personal era la de una huída precipitada de toda aquella muchedumbre. Al poco tiempo fueron tapadas estas y otras excavaciones por falta de presupuesto con que mantenerlas y evitar así su deterioro.
Dentro de las curiosidades que podemos encontrar en Teotihuacán fue el descubrimiento en 1.906 de una gruesa capa de "mica" en la parte superior de la Pirámide del Sol. La mica es un mineral del grupo de los silicatos, compuesto por unas hojuelas muy brillantes, elásticas y extremadamente delgadas, pero sobre todo un elemento muy resistente a la electricidad y al paso de neutrones, siendo un perfecto aislante dentro de un reactor nuclear. Como seguramente habrá gente que asocie este hecho a una simple casualidad en la construcción de la pirámide sin ninguna importancia, basta decir que jamás se ha encontrado este mismo material en ningún otro yacimiento arqueológico americano (existe un templo muy próximo a la Pirámide del Sol que también posee mica), y que este tipo de mica, sólo se puede encontrar en Brasil, y es en la actualidad uno de los más apreciados para la elaboración de aislantes eléctricos en todo el mundo. ¿Casualidad?.
Con la imagen de la Pirámide de la Luna a sus espaldas, el autor de PALEOASTRONAUTICA.COM, pisa sobre uno de los cinco niveles superpuestos de la Pirámide del Sol que tuvieron que ser despejados de una capa de tierra de 4 metros con la que alguien en su momento trató de ocultar. En 1.906 se descubrió la existencia de otra capa de mica, esta vez en el interior de la pirámide, que es considerado como un aislante eléctrico perfecto.
Un año antes de este descubrimiento, en 1.905, se iniciaron las excavaciones en Teotihuacán por parte de Leopoldo Batres para limpiar la base y la superficie de la Pirámide del Sol. Fueron necesarios 5 años para retirar miles de toneladas de tierra dispersada artificialmente por alguna extraña razón que se encontraban sobre ella. Estaba toda su superficie cubierta por una capa de 4 metros de tierra que fueron depositados cuidadosamente parece ser antes del abandono de la ciudad. Es como si hubiesen pretendido ocultar o aislar a la pirámide del resto del mundo. Nadie hasta ahora a podido aclarar satisfactoriamente éste y otros misterios que rodean a la enigmática ciudad de Teotihuacán.


TEOTIHUACÁN: USINA CLIMATOELÉCTRICA O GEOMAGNETOELÉCTRICA Visitar México con pasaje de retorno con fecha fija, es una verdadera desgracia. Hay demasiadas cosas maravillosas que ver.
Pero el colmo es intentar conocer Teotihuacán en un sólo día. Para el turista que sólo es capaz de ver piedras caídas, da igual, aunque saldrá maravillado. Pero para quienes indagamos en el misterio, deducimos utilidades, sistemas constructivos y buscamos respuestas, ese es un sitio en el que precisamos mucho tiempo para empezar aún a formularnos preguntas básicas.
El impacto emocional de la grandiosidad del complejo es bastante como para que la mente tarde en empezar a razonar. No obstante, en catorce horas de caminar entre las ruinas, hay cosas que no se escapan al visitante atento.
Lo que me resultó más notable y me pareció muy importante es que algunos de los habitáculos o cámaras, periféricos y aparentemente poco interesantes, nunca tuvieron puertas.
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Para entrar en esas "habitaciones" de las que quedan aún sus muros hasta más de un metro de altura, hay que saltar, pues si hubo acceso cuando aquello funcionaba, sería alguna ventana.
Esto se escapa a la mayoría (incluso a los propios arqueólogos) porque las pirámides atraen toda la atención y lo demás parece "simples ruinas". Pregunté a un guía turístico sobre aquella curiosidad y me dijo que como quien enseña a un burro, que eran cámaras funerarias, así que era lógico que no le hicieran puertas. Sólo contesté a tan burda respuesta que no conocía ningún panteón, cámara funeraria ni mausoleo que no tuviera entrada para meter al muerto y para cambiarle las flores. Otra curiosidad fue que en algunos puntos encontré carbón de hulla, que según pude averiguar, no hay en la región. Sólo hallé unos pequeños trozos dispersos, pero escarbando un poco encontré una capa de polvo negro de unos diez centímetros. Otros diez centímetros más abajo pasando la capa de arena y tierra, una capa igual a la anterior de polvo negro... Y no quise seguir porque había guardias y no podía afrontar problemas. Tenía pasaje de vuelta fijado para el día siguiente. Me llevé un puñado del polvo y resultó ser hulla, pero molida a grano de talco.

Sin duda, se trata de un colchón orgónico, idéntico a los diseñados por Wilhen Reich y usados por nosotros actualmente. A pesar del flujo constante de turistas y toda clase de excavadores, quedan restos. Nadie me había aclarado con algún sentido lógico estos misterios, pero la mayor parte de las respuestas las obtuve del hijo de un ingeniero que vivió en México treinta años. El Ingeniero en Electricidad y Electromecánica, Alberto Müller -y llevando la delantera por varias décadas a sus colegas modernos- hizo un completísimo estudio del complejo de Teotihuacán, al que dedujo como una gran "usina climatoeléctrica", es decir, que aprovecha las condiciones meteorológicas y el magnetismo del planeta para producir y acumular electricidad.


Una vez que consiguió reunir -tras veinte años de recorrer el complejo casi a diario- toda la información de medidas y distribución de los edificios, munido de infinidad de anotaciones, fotos y planos, construyó en 1947 una maqueta de quince metros de largo utilizando una argamasa de caliza y arena del mismo lugar. Le hizo una fina cubierta de cobre a las pirámides y otros edificios de su maqueta, en los sitios equivalentes donde encontraba a menudo en sus recorridos, vestigios de ese metal en estado bastante puro o mezclado con estaño. Completó la maqueta siguiendo un diseño teórico de una central de aprovechamiento del electromagnetismo natural, cuyas bases dejó Nicolas Tesla y el perfeccionó, utilizando unos finos hilos de cobre para el contacto entre las partes, así como condensadores en algunas de las supuestas "cámaras funerarias" y "altares". El resultado fue en principio un fracaso; no pasó nada. Algo faltaba, aunque en teoría debíafuncionar. Como no quería hacer demasiadas modificaciones y lograr que funcionase finalmente bajo un modelo que no tendría relación con lo existente en el terreno, comenzó a buscar más datos en diversas bibliotecas del país.
En algunas semanas encontró varios dibujos en libros antiguos, donde las disposiciones de algunas partes de la pirámide del Sol eran diferentes. En realidad, nada muy importante para su obra física comparativa de Complejo Electrogenerador, pero lamentable desde el punto de vista arqueológico, pues resulta que entre 1905 y 1910 se hicieron restauraciones arbitrarias, con escaleras donde no existían, con "pozos peligrosos" que se taparon y otras barbaridades comparadas con las Howard Vyse en Egipto. Si Vyse se destacó por perforar y dinamitar, estos lo hicieron por taponar y construir mal.
Pero Alberto Müller solicitó a la Biblioteca Nacional que se le facilitara una relación completa de toda la información arqueológica de Teotihuacán y consiguió mediante ese pedido el documento que resolvería, tras meses de estudio de unos 5.000 folios, la respuesta que buscaba. Resulta que el primer obispo de México, el franciscano Fray Juan de Zumárraga (1476-1548), siendo hombre muy humanitario era menos piadoso con las reliquias históricas.
Mandó a despedazar y quitar lo que había encima del remate de la Pirámide del Sol, que era un monolito "de tres brazas grandes en largo, otra en ancho y otra en grosor". O sea de 5,5 metros de alto, por 1,83 de ancho y otro tanto de espesor, con un volumen de 22 metros cúbicos y un peso de cerca de cien toneladas. Como se trata de una medida "a ojo", pudo ser algo mayor, según otras versiones, entre las que destaca la de la carta de Sebastián Garro y Soria, escrita a su hermano Luis, alrededor del 1520: "..aquestos indígenas temen acercarse a las pirámides y mucho pior al ídolo pagano que hai encima de la mayor. Esta esculpido en cuadrado largo, en pedra de fierro, de altura de cuatro hombres altos y de achura por todos lados igual qe de dos hombres deitados* pies con cabeça, pero le adoran cinco dias seguidos quando las tempestas baten rayos encima y aparescen luses por toda la cercania. Dicen que son los espíritus de todos sus antiguos muertos entonces se lavan en el rio de San Juan y dicen que se purifican de sus males " ("Religiones Paganas de América" - Nelson P. Elascar, 1917). * deitados = acostados
Müller comprendió que el fenómeno descrito es exactamente lo que en teoría debía conseguir y que la pieza faltante sería de gran importancia para continuar su trabajo, pero antes de colocar un "pararrayos" en la Pirámide del Sol de su maqueta, siguió investigando hasta encontrar en otros escritos que también la Pirámide de la Luna estaba incompleta y consiguió más referencias en una biblioteca privada.
Se trata de una descripción de los propios aborígenes sobre la anterior existencia de un remate piramidal de metal rojo, que podría ser cobre u oro rebajado. En el atrio superior de la Pirámide de la Luna, había otra pequeña pirámide puntiaguda a la que se podía entrar, pero los primeros conquistadores la demolieron y convirtieron en lingotes una enorme cantidad de oro que la cubría por dentro y por fuera. Ante la imposibilidad de hallar más detalles sólo completó su obra con un trocito de basalto ferroso de proporciones adecuadas para la Pirámide del Sol, un piramidión formado con varias pirámides hechas con lámina de cobre para la de la Luna y una pirámide maciza de cobre para su atrio. Al colocar como última pieza el "ídolo pagano" de la Pirámide del Sol y hacer las primeras mediciones, el resultado -a pesar de ser previsible- le sorprendió hasta el grado del susto.
El sistema empezó a funcionar acumulando energía que iba en aumento y no sabía hasta dónde podía llegar. Finalmente y para su tranquilidad, en poco menos de una hora alcanzó la carga máxima y se estabilizó. Pero esa carga era capaz de producir un golpe de 280 voltios a quien tocara la maqueta, volviéndose a cargar en poco tiempo hasta la misma potencia, y con una capacidad en Amperios más grande que cualquier batería química de igual tamaño.
En la imagen vemos la Pirámide de la Luna y la Plaza de la Luna. En el centro de ésta se hallaba el condensador principal. Acercarse a él bien justificaría el nombre de la Avenida "de los Muertos" que atraviesa todo el complejo. La electricidad era producida espontáneamente, es decir sin necesidad de ninguna parte activa ni consumo alguno. El propio complejo era todo un aparato conversor y acumulador de la electroestática de la atmósfera. Al comprobar el fenómeno intuido, ensayó con algunos de los aparatos de chispa ideados también por Nicolas Tesla, a fin de reproducir a escala los efectos de una tormenta.
Con ello demostró que cualquier chispa eléctrica producida hasta una distancia de unos diez metros (laterales) de la maqueta, y desde quince metros de altura, es atraída hacia ella aumentando considerablemente el caudal de energía disponible en los condensadores, capaces de acumular cantidades enormes de electricidad, mientras que las pirámides evitan la pérdida por dispersión magnética. Las pirámides del Sol y de la Luna cumplen en este sistema una doble función: En principio como "motor de arranque" del sistema, por la simple propiedad de acelerar su propio campo magnético, dotando al sistema de una actividad en la que las otras partes producen la conversión mediante modificaciones del flujo magnético hasta convertirlo en electromagnético y luego, en el condensador principal -ubicado frente a la pirámide de la Luna- se tiene una acumulación soberbia de electricidad disponible, que se derivaba por el costado de la sección de enfrente de la Pirámide del Sol, hasta el río San Juan, y éste actuaba espontáneamente como conductor hasta el llamado "Templo de Quetzalcóatl".
Müller reemplazó el río con una canaleta de plástico llena de agua.
La segunda función de las pirámides es que los campos magnéticos de ambas reciclan las radiaciones electromagnéticas del condensador principal, con lo que la fuga energética por dispersión es evitada por reencauce de la misma dentro del circuito. Extrapolando el efecto al propio complejo de Teotihuacan, cuando éste funcionaba lo hacía con cualquier clima, pero además atraía las tormentas eléctricas en un radio de varios kilómetros a partir de la zona periférica del complejo. Los rayos debieron alimentarlo mientras que las pirámides se encargaban de los procesos de conversión en un campo magnético, que luego se modificaba merced al consumo que se hiciera.
Según A. Müller, la energía producida por el Complejo Geomagnetoeléctrico de Teotihuacan con tiempo normal, debía superar los 42 millones de Kw/h. anuales, o sea algo más que una moderna central hidroeléctrica entre mediana y grande.
Con "buen tiempo" como para acumular más, o sea tiempo tormentoso, podía llegar superar más de cien veces esa cantidad. Suficiente para los requerimientos normales básicos de toda la actual ciudad de México, o para más de la mitad de su consumo industrial. La Pirámide del Sol debió haber creado un campo magnético suficiente como para envolver todo el complejo, incluyendo al Templo de Quetzalcóatl (importante parte del sistema eléctrico, desde donde se haría la extracción) y con más razón envolvería a la Pirámide de la Luna, con cuyo campo magnético establecía una interacción tal, que en la Plaza de la Luna debió existir un punto de tensiones extraordinario.
Allí, en algún tiempo hubo un enorme supercondensador (que Müller llevó a la maqueta con un tamaño equivalente a la mitad de la altura de la Pirámide de la Luna), sobre la plataforma de basalto que aún se conserva. Müller agregó condensadores hechos con finísimas láminas metálicas y de mica y el hilo de cobre más fino que consiguió, para equiparar las proporciones.
La descarga al tocar el de la plaza, aún en la maqueta, sería mortal. Calculó que si alguien hubiese entrado en la Plaza de la Luna cuando todo estaba funcionando, habría recibido sin necesidad de tocar nada, -salto voltaico- una descarga superior a los 250.000 voltios, con un amperaje tal que no quedarían del cuerpo, más que trazas de carbón en el piso.
Tuvo que sostener una lucha -idealista él, que no comprendió a los intereses que afectaba- intentando ser escuchado por la arqueología oficial, pero ésta no sólo no le escuchó, sino que se le ridiculizó por todos los medios posibles, como si las ideas del Ingeniero fuesen aberraciones mentales, a pesar de demostrar físicamente la realidad de su deducción.
Un accidente de coche dejó a Müller muy maltrecho en 1959 y por necesidad económica accedió a vender los planos, datos del desarrollo y la maqueta, a un lobby de inversores. Tuvo la esperanza de que estos hicieran con su descubrimiento una "nueva" forma de extracción energética, ecológicamente limpia e innocua, con mínimos costos de control e intendencia, sin necesidades logísticas de insumos, ni limitaciones geográficas. Pero él, que pudo comprender el modo de pensar de los que vivieron antes que los olmecas, murió en 1967 sin comprender en qué clase de civilización había vivido él mismo...
Enrique Müller vive, ingeniero también, anónimo y desilusionado de nuestra civilización, pero con la ayuda de su colega Edward Edelffer, continúa los experimentos de su padre. Uno de sus trabajos aún inconclusos es la demostración de que también el soberbio Complejo de Tenochtitlán fue una central de generación eléctrica, pero con características más increíbles y variadas que las de Teotihuacan.
En unas maquetas de Tenochtitlán (como no tengo fotos incluyo la imagen de la existente en el museo de antropología ) ha reproducido algunos efectos interesantes contando con los pocos datos que se tiene del subsuelo, bastante más complejo que el de Teotihuacán. Tenochtitlán está situado a modo de isla en el lago Texcoco, a unos 25 Km. en línea recta de Teotihuacan. Hacer allí un soberano conjunto con templos, tumbas, palacios y toda esa parafernalia de clasificaciones fúnebres y místicas -el mismo rollo incomprendido que en Egipto y el resto del mundo- no tiene explicación lógica, siendo que las aguas se encontraban en su época a mayor altura (ahora el Lago Texcoco está casi seco) pero sí la tiene si consideramos que se encuentra a sólo 50 Km. el volcán Popocatépetl y una vena volcánica considerable pasa justo debajo del complejo, a menos de trescientos metros de profundidad. Así que funcionaría como central eléctrica geotérmica, mediante conductos con el subsuelo. Según Enrique Müller, como central geoeléctrica a partir del aprovechamiento térmico. El edificio central (con una parte semicircular) sería en su modelo un enorme condensador. En cambio su compañero Edelffer supone que el aprovechamiento era más sofisticado aún, mediante un proceso de conversión de las ondas electromagnéticas derivadas de la actividad sísmica, para lo cual los campos magnéticos de las pirámides harían una función similar a las de los demás centros en México y Egipto. Ambos modelos teóricos parecen viables y las pirámides cumplen idénticas funciones, pero desconozco si al momento de escribir esto han podido demostrar el funcionamiento definitivo como lo hiciera Alberto Müller con el sistema de Teotihuacan.
¿Quiénes construyeron estas extraordinarias centrales energéticas?, ¿Cuándo las hicieron?, ¿Qué hacían con tanta energía?... Lamentablemente no lo sé. No tengo ni idea de cómo denominar a esa comunidad que debió ser varios milenios anterior a los olmecas. Pero estoy absolutamente seguro que no fueron ni los mayas ni los aztecas recolectores y cazadores que apenas aprendieron a cultivar la tierra unos pocos siglos antes que llegaran los conquistadores, a quienes recibieron y adoraron porque confundieron -fatal error para los nativoscon sus "dioses", que eran blancos y barbados. Ya les había ocurrido algo parecido con los Vikingos, pero la decepción no fue tan grande ni trágica, porque estos incluso reconstruyeron algunas de las pirámides y otros edificios. La "Segunda Venida" de los dioses blancos, más tecnificados destructivamente hablando, fue la fatal. No sólo destruyeron y quemaron buena parte de lo que había, sino que convirtie-ron en lingotes todo lo metálico y hasta lo más caro: sus Libros Sagrados, de los cuales más de la mitad eran láminas de oro y el resto tablillas de madera..//

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