18.4.11

JESUS - CRISTO - MITo no personaje historico -NAVIDAD

Esta documentado que los principales elementos del Cristianismo ya existían en cultos paganos, los símbolos imágenes y pruebas están por doquier en miles de libros. Cristo ya exístía como Dios azteca o aborigen o como Serapis griego o egipcio o sumerio, al igual que la Virgen, Semana Santa Navidad, padrenuestro, salmos etc… Tu verdadero Cristo es tu Pineal
Hay muchos libros que demuestran esto sin discusión, pero da igual siempre habrá fanáticos que seguirán con la murga de Jesus el del cristo oficial. Ya dijimos que respetamos al místico o esotérico o a los místicos cristianos.

El libro Jesús 3000 años antes de Cristo de  de Claude-Brigitte Carcenac Pujol,  es uno de los muchos que dan abrumadoras pruebas de que Cristo es una copia de Egipto. El que no lo quiera ver sólo tiene un nombre: fanático.
  • El Faraón en el antiguo Egipto era considerado como el hijo de Dios, él era un hombre, y también un dios, como Jesús. Su madre proclamaba la concepción divina, como se afirmó de Jesús acerca de su concepción. El Faraón era el mediador entre el hombre y Dios, y al morir resucitaba y ascendía al cielo.
  • La oración del Padre Nuestro de Jesús es, según el autor, casi idéntica a la “Oración del ciego”, que estaría en un texto egipcio del año 1000 a.C.
  • En un texto egipcio (en demótico) del año 550 a. C., “La historia de Satmi”, se dice,según Llogari Pujol: “la sombra de Dios se presentó ante Mahitusket y le dijo: “Tendrás un hijo, que se llamará Si-Osiris. Al traducir, “Mahitusket” significa llena eres de gracia y “Si-Osiris” significa hijo de Osiris, es decir, el hijo de Dios. El esposo de Mahitusket. “Satmi” significa “el que obedece a Dios”: Lo mismo que hizo luego José, llamado “el justo” en el Evangelio.
  • En la mitología egipcia, Seth quiere matar al niño llamado Horus. Por lo que su madre, Isis, se escapa con él. Al igual que la Sagrada Familia que huye a Egipto.
  • Los egipcios creían que la mirra, el incienso y el oro eran las emanaciones del dios Ra, el oro era su cuerpo, su olor el incienso y la mirra su semen.
  • En “La historia de Satmi”, Si-Osiris, a los 12 años, discute de tú a tú con los sabios del Templo. Como Jesús hizo a la misma edad según se cuenta en el Evangelio.
  • En la tumba egipcia de Paheri (1.500 a.C.) se escenifica una fiesta, que en la que el faraón convierte el agua en vino. En esta pintura hay seis jarras, el mismo número que en el milagro que hizo Jesús. Los teólogos aún se preguntan por qué seis. Llogari Pujol sostiene que los evangelistas copiaron la historia de Egipto.
  • El dios Sobek, como cuentan los “Textos de las pirámides”, 3.000 años antes de Cristo, multiplicó los panes y los peces y los dio a la gente en la orilla del lago Faiun. Luego, caminó sobre las aguas de este lago. (En las pinturas góticas que representan la pesca milagrosa por los apóstoles se puede discernir que estos peces son de un tipo especial, tilapias nilóticas, que viven sólo en el Nilo).
  • Osiris, el dios del trigo, al morir todos los años, les permitía a los egipcios alimentarse de su cuerpo (el pan). En los “Textos de las pirámides” también se le llama “el señor del vino”. Osiris también da de beber a Isis el cáliz de su sangre, para que ella lo recuerde después de su muerte.


Herodoto escribió en La Encuesta II, 50:
“Por otra parte, los nombres de casi todos los dioses se han venido a Grecia procedente de Egipto. Que efectivamente proceden de los bárbaros, cosntato que así es, merced a mis averiguaciones; y , en ese sentido , creo que han llegado sobre todo de Egipto”.

El famoso Egiptólogo Gerald Massey decía exactamente lo mismo:  que Grecia era un copia de Egipto, fue de los primeros en percatarse del paralelismo entre Jesús y Horus:
ambos nacieron de vírgenes el 25 de diciembre, tenían 12 discípulos y fueron crucificados y resucitaron: ¡más claro el agua! En el libro de Pujol se muestran las citas donde se ve que Cristo, la Virgen , los Evangelios, los simbolos del Cristianismo como el trigo, pastores, pez, hostia, la cena, Virgen , etc… todo estaba ya en textos egipcios.

No hay que seguir el dogma y la religión externa que decía Bergson, frente a la interna, los anaclimáxticos que decía Maslow, frente a los climáxticos o místicos que tienen el climáx del éxtasis.

Respetamos a grandes místicos cristianos como San Juan de la Cruz o San Buenaventura, Cristo es una Vibración de Aummor, pero no el JESUS EL DEL CRISTO OFICIAL .

También doy fe de buena gente misionera que está en la Iglesia y que no saben lo que se cuece y buenos cristianos que no conocen que es el Váticano, malos malísimos hay demasiados ejemplos.

Un ejemplo de los miles que podríamos poner. En el Himno Egipcio a Anion describen la idea del PASTOR del Salmo 23-1-2:

SALMO 23, 1-2
Yahvé es mi pastor,
nada me falta,
me pone en verdes pastos
y me lleva frescas aguas

HIMNO A ANION
Amón, pastor que al rayar el alba conduce a sus bueyes
Que conduce a los que penan a los pastos
El pastor conduce los bueyes a los pastos
Amón, tú me conduces a mí que peno, hacie el pan
Pues Amón es un pastor incansable

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bienvenidos a las fiestas del "Dios Panzón babilónico"y su ejército de plástico…

• FIESTA DE NAVIDAD:
En el Siglo IV el Catolicismo creó la Fiesta pagana de la Navidad para celebrar supuestamente el nacimiento de Jesús, quien JAMAS pudo haber nacido el 25 de Diciembre, sino que es la fecha de Mithra, el Dios Sol.

En la Fiesta de la Saturnalia se festejaba el nacimiento del Sol Invictus, 25 de diciembre, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de invierno). Esta fiesta dio origen a la Navidad, siempre asociada con el nacimiento del Sol.

El 25 de Diciembre también se festejaba en Babilonia, haciendo orgías y colocando al Arbol como símbolo de Nimrod, rey de Babilonia, a quien al morir su esposa Semiramis nombró como Dios Sol. Semiramis más adelante engendraría a Tamuz, con quien se casaría luego de nombrarle reencarnación de Nimrod.

Ezequiel 8:14= “Por lo tanto, me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Yahweh, que está hacia el norte, y, ¡mire!, allí estaban sentadas las mujeres, llorando por el dios Tamuz.”

• ARBOL DE NAVIDAD:
El primer árbol que se decoró, se decoró con la sangre de mártires y de niños sacrificados en ritos. Los árboles se consideraban sagrados, y les servían de templo a los germanos. Para los galos, la enzima era un árbol sagrado sobre los cuales los sacerdotes druidas ofrecían sus sacrificios. En el mundo clásico griego, la enzima estaba consagrada al dios Júpiter, el laurel, las palmeras, y el pino en diferentes rituales satánicos. Con el transcurrir de los tiempos se ha ido cambiando el significado pero su esencia es la misma.

Jeremias 10:2-4= “Así dijo Yahweh: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman.

Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril.
Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva.”

• ADORNOS:
En la fiesta de la Saturnalia la gente se hacía regalos, adornando sus casas con plantas verdes como el muérdago, ya que se pensaba que estaban dotadas de espíritus por mantener su fuerza incluso en invierno.

• SANTA CLAUS
Para que todo cuadre sólo falta mencionar a Santa Claus o Papá Noel, quien representa al Dios Odín, el Dios Sol nórdico, tuerto también como Horus, el Dios Sol de los Egipcios.

• ENSEÑANZA A LOS NIÑOS EN NAVIDAD SOBRE SANTA CLAUS:
1) El es el único bueno (cuando el único bueno solo es Dios)
2) Es inmortal (cuando la Biblia dice que Dios es el alfa y la omega el principio y el fin de todas las cosas)
3) Es omnipotente (tratando así de violar uno de los atributos de Dios)
4) Todos los niños tienen que venir a el (esto es imitando lo que Jesús dijo dejad a los niños que vengan a mí y no se los impidáis porque de tal es el reino de Dios)

• CITAS BIBLICAS RESPECTO A LAS FIESTAS SATANISTAS Y ENSEÑANZAS PARA NUESTROS NIÑOS:
1 Juan: 2:15-17 “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”
1Corintios 10:21= “No pueden estar bebiendo la copa de Yahweh y la copa de demonios; no pueden estar participando de “la mesa de Yahweh” y de la mesa de demonios.”
Efesios 5:11= “Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas”
Deuteronomio 18:10-12= “No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos”


PREFACIO DE LA SEPTIMA EDICION


QUIÉN HABRÍA PODIDO IMAGINAR

¿que una tesis basada en la Historia de las Religiones obtuviera un éxito editorial?

La aridez de un texto, con construcciones eruditas aleja habitualmente al gran público. Su lectura se considera como reservada al especialista iniciado, ávido de nuevas hipótesis de última hora, audaces y poco fundamentadas. Pero cuando, y apesar de su rigor, las afirmaciones vertidas ponen en duda el sistema de representaciones recibidas, afectando a la propia identidad del lector llegando a hacer tambalear sus creencias más intimas, se coloca todo de patas arriba y provoca una cierta conmoción social . .. Todos conocemos el éxito de obras a base de escándalo . ..

El libro de Claude - Brigitte Carcenac Pujol que hace tambalear nuestros conocimientos sobre Jesús, ¿es en sí escandaloso? No. Como tampoco son escandalosos los t rabajos científicos sobre la Biblia que desde Richard Simón* han venido a resquebrajar las creencias establecidas o las teologías partidistas que camuf lan opciones institucionales determinadas. ¿Este t rabajode investigación permitiría establecer como efecto inmediato, un parentesco ent re el Hijo de Dios y el Faraón? ¿Jesús era egipcio?

Claude-Brigitte Carcenac Pujol no cae en la t emeridad de un Freud que hace de Mois és un hijo del Faraón; ella da a entender que los redactores de los evangelios, Marcos y Lucas


* Richard Simón (1638-1722). Especialista en lenguas semíticas, es el fundador
de la crítica bíblica. Fue puesto en el índice (lista de libros prohibidos por el Vaticano). (N. del T.)

en particular, eran conocedore de los esquemas míticos egipcios así como de su formulación literaria. ¿Los evangelios conservan la huella de este saber? La concordancia de los textos yuxtapuestos parece innegable. Se encontraría así en los escritos del Nuevo Testamento influencias egipcias que obran ya en los escritos del Antiguo Testamento.
Este he cho t an evidente, recalca, si cabe, que los evangelios no han caído del cielo ya he chos, y que la encarnación anunciada en sus dialectos expresa la falta de fundamento de un acontecimiento que, en el interior de su anuncio, revela la verdad de este, a la par que r ompe su consistencia. El Evangelio, a su vez, forma parte de una multiplicidad y el exceso de su evento en el seno de esta multiplicidad consistente abre, por su inconsistencia, el proceso de una multiplicación infinita.Lo simbólico no pertenece a nadie: quien intente apropiárselo,fracasará irremisiblemente; y el trabajo de la ciencia que desvela la pereserer ante interacción de las culturas introduce, allí don de el saber se ve atrapado como objeto, el problema del sujeto.La obra de Claude-Brigitte Carcenac Pujol refleja este «sin sentido» y «un paso de sentido »* en el que al lector, liberado de las interpretaciones provincianas, se le invita a abandonar tumbas llenas y momias impasibles para exponerse, en otra parte, al escalofrío de lo que tiene sentido.

ROLAND SUBLON
Doctor en teología y medicina
Psicoanalista
Profesor en la Universidad de Estrasburgo

VER o descargar , con este enlace
http://xa.yimg.com/kq/groups/17787848/2099583353/name/12845904-Jesus-3000-anos-Antes-de-Cristollogari-Pujolcarcenac.pdf
 
De acuerdo con la enorme documentación antigua presentada por Richard Amebelain sobre la vida de Jesús, obtenida en bibliotecas y museos de Jerusalén, todo el tema de la crucifixión fue un complot, un acuerdo entre Tiberio y Jesucristo para que abandonase su guerra subversiva contra Roma.

 Los nazarenos, una subsecta de los esenios, de los que Jesús era el jefe por haber heredado de su padre, Juda ben Gamala, el derecho al trono de Israel por ser heredero directo del Rey David, eran combatientes que luchaban contra el poder de Roma y querían unir las cuatro tetrarquías en una sola: el reino de Israel. 

Pedro, como los demás hermanos de Jesús, era el encargado de asaltar a los recaudadores de impuestos romanos, y administraba el dinero obtenido junto con Judas Iscariote, hijo de Pedro. Ese fue el motivo de la traición de Judas ya que si Jesús moría, el heredero al trono de Israel sería su padre, Pedro, y luego lo sería él a la muerte de su padre. Un verdadero ambicioso.

En el trato con Tiberio figuraba que la esponja que el centurión romano le puso en la boca a Jesucristo estaba embebida en una poción que produce un estado cataléptico, del tipo coma farmacéutico, que se desvanece luego de varias horas.

Por eso Jesús “muere” tan rápidamente, apenas en tres horas después de ser crucificado, cuando era común que los crucificados muriesen a los dos o tres días de la crucifixión. Era necesario hacer creer que ya estaba muerto para evitar acelerar la muerte mediante el quiebre de los fémures de los condenados –como se hizo con los dos ladrones- porque un líder con piernas quebradas no es útil para el movimiento subversivo.

La lanzada al costado no fue tal –porque la ley Romana prohibía matar a los condenados antes del desenlace final- sino un corte mediante la punta de la lanza del centurión para comprobar que el condenado estaba aún vivo, dado que el dolor del corte produciría un estremecimiento de dolor que revelaría si estaba vivo o ya muerto.

La última prueba antes del arresto(Mt 26, 36-46; Me 14, 32-42; Le 22, 40-46)

El episodio que se titula a menudo «Llegada a Getsemaní» o «Laagonía y la oración del huerto» es común a los tres sinópticos; Juansolamente hace alusión en 12, 23 ss.; 14, 30 ss.; 18, 11 ss.

Parece que la localización de la escena no es demasiado precisa,puesto que se desarrolla en Getsemaní según Mt 26, 36 y Me 14, 32,en el monte de los Olivos según Le 22, 29-40, o al otro lado del torrente Cedrón según Jn 18, 1. También se observará, gracias a losdiscípulos escogidos, Pedro, Santiago y Juan, que acompañan a Jesús,que el fragmento se presenta como paralelo al de la Transfiguración,en que los mismos discípulos fueron los testigos, como lo son ahora de la agonía.
El tema central es: Jesús abandonado (sus discípulos duermen), solo y angustiado ante la muerte, implorando el auxilio de Dios

.Un episodio muy conocido en Egipto, desarrolla entre otros elmismo tema.Durante el combate, en plena batalla, Ramsés II se encuentra repentinamente aislado, rodeado de enemigos, en peligro de muerte.Espantado, ruega a Amón que venga en su ayuda:”"«”Ningún príncipe está a mi lado, ningún conductor de carros decombate, ningún oficial de infantería y ningún guerrero. Mi infantería y mis guerreros me han dejado frente a frente con mis enemigosy ninguno de ellos ha resistido para combatirlo.” Su Majestad decía:»”¿Qué ocurre, padre mío Amón? ¿Ha abandonado alguna vez unpadre a su hijo? ¿He hecho alguna cosa sin ti?



jajaja si esque hacemos feliz a los dioses,,,, ainsss
JESUCRISTO
Resumiendo:
*Nacido un 25 de Diciembre de una virgen en un pesebre.
*Bajó a la Tierra para salvar a la humanidad.
*Curó enfermos e hizo milagros tales como resucitar a Lázaro y convertir el agua en vino.
*Se le representa con el pan y el vino.
*Murió crucificado y resucitó a los 3 dias para subir al cielo.
*Denominado "El Mesias", "El Salvador", "El Redentor" etc.
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BUDA
*Nacido de la Virgen MAYA un 25 de diciembre; anunciada por una estrella y concurrida por hombres sabios con costosos regalos (Reyes Magos).
*Sanó a personas enfermas.
*Caminó sobre las aguas.
*Alimentó a 500 personas con una pequeña cesta de bollos.
*Obligó a sus seguidores a la pobreza y a renunciar al mundo terrenal.
*Muerto, fue sepultado y resucitado entre los muertos luego de que su tumba fuera abierta por una fuerza sobrenatural. Seguidamente ascendió hacia los cielos .
*Denominado “El Buen Pastor", “Carpintero", “Alfa y Omega", “Portador del libre Pecado", “Maestro", “La Luz del Mundo", “Redentor", etc.
http://es.wikipedia.org/wiki/Buda_Gautama
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ATTIS (FRIGIA)
*Nacida de la Virgen NANA un 25 de diciembre.
*Poseía una doble Divinidad, Padre e Hijo Divino.
*Fue un Salvador, crucificado en un árbol para la salvación de toda la Humanidad; Fue enterrado pero al tercer día sacerdotes encontraron su tumba vacía; Resucitó entre los muertos (un 25 de Marzo)
*A sus Discípulos Bautizó por su sangre, de tal modo que sus pecados fueron lavados, y sus seguidores se declararon “Haber nacido nuevamente".
*Sus fieles comieron pan y comida sagrada, creyendo haber recibido el cuerpo del Salvador.
*Hacia la Celebración de su muerte y resurrección, que es en primavera, él es mostrado como fue legalmente muerto y colgando de un árbol.
*Denominado como “Buen Pastor", “El Supremo Dios", “El Unigénito Hijo de Dios”, “El Salvador”.
http://es.wikipedia.org/wiki/Atis
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DIONISIO (GRECIA)

*Nacido de una Virgen un 25 de diciembre y en un Pesebre.
*Llevó a cabo diferentes milagros.
*Realizó una procesión triunfal montado en un burro.
*Transformó agua en vino.
*Dio de comer alimento sagrado a sus seguidores y recibieron así el cuerpo del Dios.
*Resucitó entre los muertos un 25 de marzo.
*Es identificado con el símbolo del carnero y el cordero.
*Denominado como “Rey de Reyes", “El Unigénito de Dios", “El Redentor", “El Salvador", “El Alfa y el Omega".
------------------------------------------------------------- http://es.wikipedia.org/wiki/Dioniso
KRISHNA (INDIA)
*Su Natividad fue anunciada por una estrella.
*Krishna fue hijo de la Virgen Devaki, en una cueva, que al momento de su nacimiento fue milagrosamente iluminada por una estrella. Las vacas adoraron su nacimiento.
*El Rey Kansa intentó buscar al Cristo Hindú, ordenando asesinar a todos los niños varones nacidos esa misma noche.
*Krishna viajó mucho cumpliendo varios milagros; resucito muertos sanando leprosos, sordos y ciegos.
*La crucifixión de Krishna es representado por medio de una cruz y sus brazos extendidos. Atravesado por una flecha colgando de la cruz, Krishna fallecido descendió a los infiernos, pero definitivamente al tercer día ascendió a los cielos.
*Krishna es la segunda personificación de la Trinidad Hindú.
http://es.wikipedia.org/wiki/Krishna
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MITRAS (PERSIA)
*Mitras nacio un 25 de diciembre, en una cueva, hijo de una Madre Virgen.
*Mitra descendió del cielo como hombre para salvar a la Humanidad de sus pecados, siendo conocido como “El Salvador" “El hijo de Dios", “El Redentor", “El Cordero de Dios".
*Mitra viajó junto a doce discípulos convirtiéndose en un maestro e iluminador de los hombres.
*Fue sepultado en una tumba, de la cual resucitó de entre los muertos.
*Las Sagradas comidas, pan y agua, o pan y vino, son simbólicamente el cuerpo y la sangre del sagrado tauro(Dios).
*Los festivales Mitraicos eran dos, uno hacia el solsticio de invierno (nacimiento), y otro hacia el solsticio de primavera que simboliza a su muerte y resurrección.  http://es.wikipedia.org/wiki/Mitra%C3%ADsmo  http://es.wikipedia.org/wiki/Mitra_%28dios_persa%29
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OSIRIS-HORUS (EGIPTO)
Osiris fue asesinado y resucitó como inmortal del vientre de Isis con el nombre de Horus.
*Se la Llamó KRST el ungido.
*Nacida de la Virgen ISIS-MERI un 25 de diciembre en un pesebre.
*Su nacimiento fue anunciado por una estrella y asistido por tres hombres sabios, (Reyes Magos); Su padre terrenal se llamaba “Seb" que traducido es José.
*A los 12 años enseñaba en el Templo, y a los 30 años fue Bautizado.
*Su bautismo se efectuó en el río Larutana,(río Jordán), por Anup el Bautista, quien fuera decapitado (Anup se traduce como Juan).
*Hizo milagros y exorcizó a los demonios.
*Caminó sobre el agua.
*Fue traicionado por Tifón, crucificado entre dos ladrones el 17 de Athry. Sepultado en una tumba y al tercer día (19 de athry) resucitó.
*Sus discípulos a su muerte y resurrección celebraban cada año en el equinoccio invernal (- Pascua-).
*Denominado “El camino de la Verdad y de la Luz", “El Mesías", “Dios convertido Hombre", “El Hijo del Señor", “El Verbo hecho carne", “La Verdad de la Palabra".
grecia 25 de dciembre,,,,,
PROMETEO  ( GRECIA )
HERACLES ( GRECIA )
grecia 25 de diciembre,,,,
TAMMUZ (BABILONIA)
babilonia 25 de diciembre,,,,,
ADONIS (FENICIA)
25 de diciembre,,,,
informacion >
ZARATHUSTRA (PERSIA)




 Is Jesus Christ truly the "reason for the season?" As it turns out, no and yes.
When was the first Christmas? Was it around 0 AD/CE or 4 BCE, marking the supposed birth of Christ?
Or does this celebration predate Christianity by thousands of years?

Christmas is the Christian version of a very ancient festival celebrating light and the sun's "birth," as the hours of daylight increase following the winter solstice.

The winter solstice is the time of year when the night is the longest, after which the days start to lengthen again.

 The word "solstice" comes from the Latin solstitium and means "sun stands still."
The ancients perceived the sun as battling for its life for six months, until it reached the solstice, at which point the newborn, reborn or resurrected solar deity was seen as "victorious" over the engulfing darkness.

Because the sun was viewed as the source of light, heat and life, its return was celebrated with great joy and happiness in many places globally.
Here is precisely where "Christmas" comes from, except that the Christian celebration is not about the Roman sun god Sol Invictus, the Persian god of light Mithra, the Egyptian solar deity Horus, or the Japanese sun goddess Amaterasu. Instead, the winter solstice celebration has been changed into the birth of the Judeo-Christian "sun of righteousness," Jesus Christ. (Malachi 4:2)
Winter solstice not confined to a single day
The period when the sun stands still was perceived as three days, also said to be the time when the solar hero was "in the tomb," to be reborn or resurrected. The three-day solstitial period typically began at midnight on December 21st and ended at midnight on December 24th, when the sun stopped standing still and began moving again, from a geocentric perspective in the northern hemisphere.
Thus, it was said that the sun of God was born on "Christmas Eve," just after midnight on December 24th, the morning of the 25th. This date, therefore, was perceived as part of the winter solstice, the moment of birth of the new sun.
Many gods and goddesses of light
The winter-solstice birth was attributed to many gods and goddesses in antiquity, including some of the best-known and most important of the Roman Empire, the precise area in which the Christian tale about Jesus's birth was situated.
Some of these solstice-born or resurrected gods included Mithra, Horus/Osiris, the Greek god Dionysus and the Phrygian savior Attis. While these gods possessed many other attributes and were not considered strictly to be sun gods, they were indeed part of the vast solar pantheon of antiquity.
In the fourth century CE, Roman writer Macrobius (Saturnalia 1.18.18) cited certain verses attributed to the legendary Greek poet Orpheus (PEGr fr. 542-43) demonstrating this sacred solar unification:
The sun, whom they call with the surname Dionysus.
And while that verse is more unambiguous, this one by the same poet is more elaborate:
Zeus is one, Hades is one, the sun is one, Dionysus is one.
(Kaster, 255)
As we can see, the many gods were syncretized as one solar deity, and the reason for all these entities to be born at this winter solstice is because they were considered sun gods.
Many other times of the month of December, as well as the last couple weeks of November through to January 15th or so, have been full of light festivals, including the famous Roman celebration of Saturnalia and Scandinavian Yuletide. Numerous other such festivities as can be seen in the image included here from my astrotheology calendar, which is adjusted to the year 1 AD/CE. Some of these celebrations date to thousands if not tens of thousands of years ago.
Again Jesus spoke to them, saying, 'I am the light of the world; he who follows me will not walk in darkness, but will have the light of life.' (John 8:12)
As a human being, Jesus Christ was not born on December 25th. However, Jesus, the "Light of the World," is demonstrably a remake of ancient solar deities. In this sense, Christ is born at the winter solstice or on December 25th, as are so many other gods of light.
Happy Solstice!
Further Reading
Mithra: Born on December 25th of a Virgin
Was Horus Born on December 25th of a Virgin?
Dionysus: Born of a Virgin on December 25th, Killed and Resurrected after Three Days
Attis: Born of a Virgin on December 25th, Crucified and Resurrected after Three Days
When Was the First Christmas?
Is Jesus the Reason for the Season?
The Star in the East and the Three Kings
John the Baptist and Jesus's Birthdays
Jesus as the Sun throughout History

Rebuttal to Dr. Chris Forbes concerning 'Zeitgeist, Part 1'
by D.M. Murdock/Acharya S
  
Australian historian Dr. Chris Forbes is a senior lecturer in Ancient History and deputy chairman of the Society for the Study of Early Christianity, as well as a member of the Society for Biblical Literature and of the Synod of the Diocese of Sydney. Dr. Forbes's criticisms of the first/religion part of the internet documentary "Zeitgeist" ("ZG1.1") have been widely circulated.

However, Forbes is not an Egyptologist, classicist or mythologist, and his comments show a lack of knowledge in the relevant fields addressed in ZG1.1. In fact, Forbes makes several mistakes, and his remarks seem to be more reflective of his role as a devout Christian upholder of the faith, which from his credentials and curriculum vitae he clearly is. In the following article, I address Forbes's remarks point by point, demonstrating the numerous mistakes in roughly the order of the video above, as well as of his longer radio show, using also the summary of his claims on the "Zeitgeist:

The Movie" page at Wikipedia. One reason for all the errors is that New Testament scholars and historians are not required to study the case for mythicism in their academic training; hence, they do not know this information.

Christ in Egypt: The Horus-Jesus Connection cover imageIn addition to providing a number of images for ZG1.1, I was a last-minute consultant thereon, and my books The Christ ConspiracySuns of God andWho Was Jesus? were sources used therein. I was not involved with the second and third parts of the original film or the second and third films. I am only interested here in presenting the facts about ancient mythology and religion that back up the first/religion part. In this quest, I have composed several articles as well as a nearly 600-page book, Christ in Egypt: The Horus-Jesus Connection and a 105-page ebook/PDF called "The ZEITGEIST Sourcebook," which alone rebuts the erroneous claims made by Forbes and others. Nevertheless, in order to underscore the factual nature of various claims in ZG1.1 and to demonstrate the fallaciousness of the mainstream contentions, I have written this additional long rebuttal.
It should be pointed out also that my books and writings provide thousands of pages carefully cited with primary sources and the works of credentialed authorities from a variety of fields, supplying the evidence that Forbes and others claim does not exist. In my response here, I cannot include all the evidence, as this article is already quite lengthy. I will thus provide many pertinent links along the way.

Forbes Claim No. 1

"Horus isn't a sun god.... He's the god of the sky. Ra is the sun god."

Forbes's comments continually reveal that he is not an Egyptologist and possesses cursory knowledge of Egyptian mythology. In fact, it appears he merely skimmed Wikipedia before making his responses. However, if he had read more closely even the Wiki article about Horus, he would have discovered that Horus most certainly is a sun god.
What our critic fails to understand, apparently, is the vast profusion of sun gods or solar heroes in antiquity, with numerous gods and goddesses possessing solar attributes.
He also appears not to know the basics of Egyptian mythology or even mythology in general, in not understanding that myths are very mutable and that numerous gods and goddesses are combined or syncretized with each other, with solar gods being interchangeable at times.
This mythological fact is especially true with the Egyptian gods, including Ra, Osiris and Horus, who were often combined, a fact I demonstrate abundantly in Christ in Egypt.
Ra and Horus combined
(Budge, E.A. Wallis, An Egyptian Hieroglyphic Dictionary, cxiv)
Ra, as we know, is most certainly a sun god, but he is frequently combined with Horus, including as the sun of the horizon, "Ra-Horakhti." I have addressed this motif extensively in my book Christ in Egypt, as well as in my article "Horus is a Sun God." Following are some relevant excerpts.
"Horus was the power of kingship which was manifest in two natural phenomena: the sun, the most powerful force in nature; and the pharaoh, the most powerful force in human society."
Regarding Horus's solar nature, professor of Egyptology at Brown University Dr. James P. Allen states:
Horus was the power of kingship. To the Egyptians this was as much a force of nature as those embodied in the other gods. It was manifest in two natural phenomena: the sun, the most powerful force in nature; and the pharaoh, the most powerful force in human society. Horus's role as the king of nature is probably the origin of his name: hrw seems to mean "the one above" or "the one far off"... This is apparently a reference to the sun, which is "above" and "far off" in the sky, like the falcon with which Horus is regularly associated... (Allen, 148)
Horus the Child or Harpocrates as the morning sunThis fact of Horus as a sun god was confirmed five centuries before the common era by the Greek historian Herodotus (2.144, 156), when he equated Osiris with the Greek god Dionysus and Horus with the Greek sun god Apollo: "In the Egyptian language, Apollo is Horus, Demeter is Isis, Artemis is Bubastis…." (Grene, 200)
In the first century BCE, the Greek historian Diodorus Siculus described Osiris as the sun, while his sister-wife, Isis, is the moon:
Now when the ancient Egyptians, awestruck and wondering, turned their eyes to the heavens, they concluded that two gods, the sun and the moon, were primeval and eternal: they called the former Osiris, the latter Isis.... (Murphy, 14)
The ancient writer Porphyry (c. 235-c. 305 AD/CE) related (according to early Catholic Church father/historian Eusebius):
But the fiery power of [the sun's] revolving and circling motion whereby he ripens the crops, is called Dionysus... And whereas he revolves round the cosmical seasons [Grk. horas] and is the maker of "times and tides,"the sun is on this account called Horus. (Gifford, 123)
Again, there is much more on the subject of Horus as a sun god, a significant amount of which can be found in the nearly 40-page chapter in my book Christ in Egypt entitled "Horus, Sun of God."

Forbes Claim No. 2: 

"The son/sun of God—s-u-n/s-o-n—it's a perfectly good pun in English—well, it's a fairly bad pun in English, but it doesn't work in Egyptian, and it doesn't work in Greek, and it doesn't work in Latin."

This entire discussion is a strawman argument raised in order to knock it down easily. Nowhere does "Zeitgeist" claim that the English words "son" and "sun" are cognates and that this pun extends to antiquity. ZG1.1, I and many others over the centuries have merely used existing language in order to describe a real phenomenon, mythologically speaking. This son-sun pun obviously does not occur in the ancient Egyptian or any other non-Germanic language, and no one is making that absurd claim.

Jesus as the Sun throughout HistoryIn the meantime, we are hardly the first to utilize this son-sun pun in relation to Jesus Christ in particular, as its use has a long and venerable tradition that a scholar of history might wish to know about. As I say in my ebook Jesus as the Sun throughout History, this sun-son word play has been noted many times previously in history by a variety of individuals, including English priest and poet Robert Southwell in the 16th century and English poet Richard Crashaw in the 17th century. (Davies, 165) English poet and preacher John Donne (1572-1631) and Welsh poet and priest George Herbert (1593-1633) likewise engaged in the son/sun pun as applied to Christ. (Foxell, 8; Wilcox, 306) In discussing Donne, Dr. Arthur L. Clements, a professor at Binghamton University, remarks that the "Son-sun pun" is "familiar enough." (Clements, 71) Comparing Christ to the "day star," famous English poet John Milton (1608-1674) was aware of the "sun/son of God" analogy and "revel[ed] in the sun-son pun." (Miller, D.M., 32) In his book about English poet Andrew Marvell (1621-1678), Dr. Nigel Smith, a professor at Princeton University, comments that "Jesus was also thought to have been referred to in Mal. 4:2 (thereby involving a pun on Sun/Son of God)..." (Smith, N., 42) Puritan minister Edward Taylor (1642-1729) engaged in the same punning by describing Christ as "the onely [sic] begotten Sun that is in the bosom of the Father..." (Miller, D.G., 90)

"Famous English poet John Milton was aware of the 'sun/son of God' analogy and revelled in the sun-son pun."

Furthermore, in describing the actions of the Church fathers in adapting sun myths to Christianity, Thomas Ellwood Longshore declared in 1881, "They merely changed the visible 'Sun of God' for the invisible 'Son of God,' or for this personage they called the 'Son of God'..." (Longshore, 103) While addressing the Shakespearean character Petruccio's "arrogation of the son/sun pun" in "The Taming of the Shrew," Dr. Peter Holland, a professor of Shakespearean History at Notre Dame University, says that this play on words is "normally used to glorify Christ..." (Holland, 91) In An Introduction to English Grammar, Dr. Sidney Greenbaum, a professor of English at University College London, comments, "Religious poetry traditionally puns Sun with Son, Christ the son of God..." (Greenbaum, 182) Dr. Stephen C. Behrendt, a professor of English at the University of Nebraska, called the pun "longstanding." (Behrendt, 153) The sun-son play on words as applicable to Christ has also been deemed so "common" as to represent a "devotional pun." (See, e.g., Rowe, 252; Oberhaus, 79.)

Obviously, this "devotional pun" was widely recognized centuries ago by the English-speaking intelligentsia and educated elite; it is thus not a "fairly bad pun" and those who use it are in eloquent company. Therefore, shallow criticisms of the statement that the son of God is the sun of God represent illogical strawmen reflective of ignorance of these facts, and should be dismissed as such.

The Sun as the Son of God

Regardless of the son-sun pun in English, the concept of the sun being the Son of God is pre-Christian, as elucidated in numerous myths, such as the Greek and Egyptian, as well as by philosophers such as Socrates and Plato, a fact that should be known by an expert on Greek thought. As related in The Book of the Sun (1494) by Neoplatonic-Christian philosopher Marsillio Ficino concerning Socrates:
Solar crossAccording to Plato [Republic, VI, 508c (Ferrari, 215)], he called the Sun not God himself, but the son of God. And I say not the first son of God, but a second, and moreover visible son. For the first son of God is not this visible Sun, but another far superior intellect, namely the first one which only the intellect can contemplate. Therefore Socrates, having been awak­ened by the celestial Sun, surmised a super celestial Sun, and he contemplated attentively its majesty, and inspired, would admire the incomprehensible bounty of the Father. (Voss, 211)
"According to Plato, Socrates called the Sun not God himself but the son of God..."
As Pico della Mirandola (163) says: "...when Plato in the Republic calls the sun the visible son of God, why may we not understand it as the image of the invisible Son?"

Forbes Claim No. 3: 

The Egyptian god Horus's mother, Isis, "wasn't a virgin, and there's no suggestion in the Egyptian sources that she was."

This criticism is easily refuted, and in this regard I have provided in my book Christ in Egypt some 50 pages of evidence showing that Isis was most certainly deemed the "Great Virgin" centuries before the common era. The pertinent parts of my lengthy analysis of this subject, which includes primary source evidence as well as the works of respected authorities in relevant fields, may be found in my article "Isis is a Virgin Mother." Following are but a few relevant excerpts and some additional material.
As stated by Egyptologist Dr. Reginald E. Witt, in Isis in the Ancient World:
The Egyptian goddess who was equally "the Great Virgin" (hwnt) and "Mother of the God" was the object of the very same praise bestowed upon her successor [Mary, Virgin Mother of Jesus].
One of the inscriptions that call Isis the "Great Virgin" appears in the temple of Seti I at Abydos dating to the 13th century BCE.
Isis as the Great Virgin from the temple of Seti I at Abydos (click to enlarge)
"In a text in the Abydos Temple of Seti I, Isis herself declares: 'I am the great virgin.'"
As stated by professor of Old Testament and Catholic Theology at the University of Bonn Dr. G. Johannes Botterweck, in the Theological Dictionary of the Old Testament (2.338-9):
...The Pyramid Texts speak of "the great virgin" (hwn.t wr.t) three times (682c, 728a, 2002a...); she is anonymous, appears as the protectress of the king, and is explicitly called his mother once (809c). It is interesting that Isis is addressed as hwn.t in a sarcophagus oracle that deals with her mysterious pregnancy. In a text in the Abydos Temple of Seti I, Isis herself declares: "I am the great virgin."...
Also, there exists at the Metropolitan Museum of Art in New York an ancient Carnelian ring stone from the Imperial period (1st-2nd cents. AD/CE) that is an "adaptation" of a Greek artifact from the fourth century BCE. The ring stone possesses an image of the Greco-Egyptian hybrid god Serapis-Hades, with Isis standing before him holding an "ear of wheat and the sistrum." The Greek inscription reads:
The Lady Isis Immaculate  
The phrase is translated as "The Lady Isis, Immaculate," the latter word from the Greek verb agneuw, meaning "to be pure or chaste."
There is much more to the subject of Isis's virginity, but it is clear that critics do not know this information and are therefore not experts.
In understanding this common ancient motif that was applied to many pre-Christian mothers, both mythical and historical, one would need to study the works of Dr. Marguerite Rigoglioso as well, especially her fine book Virgin Mother Goddesses of Antiquity. The claim that the virgin-birth motif—called in scholarly circles "parthenogenesis"—was common in pre-Christian religion and mythology is a fact, and, again, Forbes reveals his lack of knowledge about this subject, as well as many others, as we shall see.

Forbes Claim No. 4: 

"It's pretty unlikely that the ancient Egyptian sources would say that Horus was born on December the 25th, because December is a Latin month, and their calendar is completely different."

This contention is one of the sillier ones that Forbes makes, as he disingenuously pretends not to understand that the phrase "December 25th" refers to the time of thewinter solstice. The term "December" comes from the Latin word for "ten," decem, originally representing the 10th and final month of the Roman calendar. Obviously, the English figure of speech "December 25th" did not exist in the ancient Egyptian calendar but, again, simply refers to the winter solstice, which the ancients perceived as beginning on the day we currently call December 21st and ending at midnight on the 24th. The month of December in ancient Egyptian is called "Koiak" or "Khoiak," and the date of the winter solstice was 26 Koiak. In modern writing (or in a film), it would be very inconvenient to replace the English phrase with "26 Koiak" and to be compelled to explain constantly what that means. Hence, when we are writing in English, we use the phrase "December 25th."
"Obviously, the English figure of speech 'December 25th' did not exist in the ancient Egyptian calendar but simply refers to the winter solstice."
The claim that Horus was not born on December 25th or the winter solstice, however it was called in whatever language, reveals once again that the critic is largely ignorant of the subject matter and evidently has done merely a cursory scan of encyclopedia articles. The assertion of Horus born on "December 25th" is readily demonstrated by the words of ancient writers as well as by other artifacts and the writings of modern experts in the pertinent subjects. The Horus/winter-solstice data is so extensive that I was compelled to include a 40-page chapter in my book Christ in Egypt entitled "Born on December 25th." Following is the gist of my research.
Ptah-Osiris-Sokar approaching the baby Sokar on the winter solstice (adapted from Wilkinson's 'Manners and Customs of Ancient Egyptians')
Egyptian gods Ptah-Osiris-Sokar approach the baby sun god Sokar at the winter solstice
"In Egypt the festival of the baby sun god Sokar occurs on 26 Khoiak, corresponding to December 22nd."
As I state in my book The Astrotheology Calendar Guide, in Egypt the festival of the baby sun god Sokar occurs on 26 Khoiak, as related in the Calendar of Hathor at Dendera (Cauville, 25), corresponding at the turn of the common era to December 22nd. The longstanding ritual of Sokar being carried out of the temple on this day in an "ark" closely resembles the censored commentary by Church father Epiphanius (c. 310/320-403) concerning the Egyptians bringing forth the baby sun born of a virgin at the winter solstice. (See Murdock, CIE, 86ff)
As concerns the Egyptian god's birth at that time, we learn from one of the most famous historians of the first century, Plutarch (46-120 AD/CE), that Horus the Child—or "Harpocrates," as was his Greek name—was "born about the winter solstice, unfinished and infant-like..." (Plutarch, "Isis and Osiris" (65, 387C); Babbitt, 153)
"Ancient historian Plutarch related that Horus the Child was 'born about the winter solstice, unfinished and infant-like...'" 
Three centuries after Plutarch, ancient Latin writer Macrobius (395–423 AD/CE) also reported on an annual Egyptian "Christmas" celebration (Saturnalia, I, XVIII:10):
…at the winter solstice the sun would seem to be a little child, like that which the Egyptians bring forth from a shrine on an appointed day, since the day is then at its shortest and the god is accordingly shown as a tiny infant.[1]
As Egyptologist Dr. Bojana Mojsov (13) remarks: "The symbol of the savior-child was the eye of the sun newly born every year at the winter solstice."

Winter Solstice Hieroglyphs and Temple Alignments

Other indications of the Egyptian reverence of the winter solstice may be found in hieroglyphs. As Egyptologist Dr. Heinrich Brugsch explains, the Egyptians not only abundantly recorded and revered the time of the winter solstice, they also created a number of hieroglyphs to depict it. One such image mentioned by Egyptologist Dr. E.A. Wallis Budge turns out to be the goddess-sisters Isis and Nephthys with the solar disc floating above their hands over a lifegiving ankh—the looped Egyptian cross—as the sun's rays extend down to the cross symbol. This image of the sun between Isis and Nephthys, which is sometimes depicted without the ankh, is described in an inscription at Edfu regarding Ptolemy VII (fl. 145 bce?) and applied to the winter solstice, translated as: "The sun coming out of the sky-ocean into the hands of the siblings Isis and Nephthys." This image very much looks like the sun being born, which is sensible, since, indeed, Harpocrates, the morning sun, was born every day, including at the winter solstice. (See Murdock, CIE, 94, etc., for citations.)
Egyptian hieroglyph of 'winter solstice,' with Isis and Nephthys giving life to the baby sun
Isis and Nephthys holding the baby sun
over the life-giving ankh, representing the winter solstice
(Budge, An Egyptian Hieroglyphic Dictionary, 351)
"Harpocrates, the morning sun, was born every day, including at the winter solstice."
There are many other artifacts in Egypt that demonstrate Horus's association with the winter solstice, including his temples aligned to the rising sun at that time of the year. (See Murdock, CIE, 79-117)

Forbes Claim No. 5: 

"Horus wasn't crucified. Horus wasn't killed at all. Osiris was killed, betrayed and killed by his brother Set, who then cut up his body into very small pieces...."

In an earlier version of the video, Forbes made the mistake of confounding Osiris with Horus and claimed that it was Horus who had been cut into pieces and scattered around Egypt. This part was subsequently edited. As we have seen and will continue to see, however, many if not most of the rest of his comments should likewise have been edited.

When discussing the "crucifixions" of ancient gods, it should be noted that we are not necessarily saying these figures were tortured and killed by being thrown to the ground and nailed to wooden crosses, as found in the gospel story. The connotation of crucifixion as symbolizing a cross-shaped or cruciform pose, rather than the above-mentioned violent act, can be found in some of the earliest Christian comparative-religion commentaries, such as those of Church fathers Tertullian (c. 160-c. 200) and Minucius Felix (2nd-3rd cents.).
The ancient Greco-Roman god Ixion in cruciformIn his Apology (16), Tertullian remarks:
We have shown before that your deities are derived from shapes modelled from the cross. But you also worship victories, for in your trophies the cross is the heart of the trophy. The camp religion of the Romans is all through a worship of the standards, a setting the standards above all gods. Well, as those images decking out the standards are ornaments of crosses. All those hangings of your standards and banners are robes of crosses. (Roberts, ANCL, 85)
"Your heathen gods in their origin have proceeded from this hated cross."
The place where Tertullian had "shown before" his contentions about the Pagan gods being cross-shaped was in his work Ad Nationes (12), in a lengthy treatise which includes the following remarks:
...The Heathens Themselves Made Much of Crosses in Sacred Things; Nay, Their Very Idols Were Formed on a Crucial [Crosslike] Frame.
...your gods in their origin have proceeded from this hated cross... if you simply place a man with his arms and hands outstretched, you will make the general outline of a cross.... (Roberts, ANF, III, 122)
"Your victorious trophies not only imitate the appearance of a simple cross, but also that of a man affixed to it."
In his Octavius (29), Minucius echoes the same sentiment:
Minucius Felix's 'Octavius'...The Egyptians certainly choose out a man for themselves whom they may worship... Crosses, moreover, we neither worship nor wish for. You, indeed, who consecrate gods of wood, adore wooden crosses perhaps as parts of your gods. For your very standards, as well as your banners, and flags of your camp, what else are they but crosses gilded and adorned? Your victorious trophies not only imitate the appearance of a simple cross, but also that of a man affixed to it. (Roberts, ANF, IV, 191)
In the same passage, Minucius states, "...crucis signum est, et cum homo porrectis manibus deum pura mente veneratur." (Felix, 66) To wit, "...the sign of the cross it is, also when a man stretching out his hands venerates God with a pure mind."
Justin MartyrIn his First Apology, Church father Justin Martyr (c. 150) writes:
Chapter 21. Analogies to the history of Christ.
And when we say also that the Word, who is the first-birth of God, was produced without sexual union, and that He, Jesus Christ, our Teacher, was crucified and died, and rose again, and ascended into heaven, we propound nothing different from what you believe regarding those whom you esteem sons of Jupiter... (Roberts, ANF, I, 170)
It is evident that the Church fathers did not perceive the configuration of Christ on the cross to be anything unusual. Indeed, they insisted that the Pagans likewise worshipped gods on crosses or in "crucial frame," as Tertullian styles it.
These ancient Christian writers themselves compared Christ's crucifixion to the Pagan hanging of men and gods on crosses or in cruciform, i.e., the shape of a cross. As serious scholars on a scientific quest, we must follow their lead and ask to whom they were referring, recognizing that the motif of a god, goddess or other germane figure on a cross or in cruciform was common long before Christ's alleged advent. Indeed, the case can be and has been made that Christ's crucifixion is simply an elaborate repetition of this common motif designed to usurp Pagan mythology.

Horus Crucified

In one of my forum threads, I include numerous images from antiquity of gods and others in cruciform: "Cruciforms/Gods on Crosses." One of these gods in cruciform was Horus, the evidences for which can be found in my book Christ in Egypt as well as in my online excerpt "Was Horus Crucified?"
Horus in the vault of heaven with his arms outstretched (image flipped in order to illustrate the point)
Horus in the vault of heaven with his arms outstretched
Horus as the hawk with his wings or arms outstretched reflects his role as the sun god "crossing over" the sky, as depicted in various hymns and Coffin Texts. As I say in Christ in Egypt (342), the significance of asserting the sun god to be "crucified" is not that his myth is imitated exactly in the gospel story but that he was a revered pre-Christian god "on a cross" and that this particular motif was adopted by those who created the Christian myth specifically because it was a popular and venerated theme.
In Christ in Egypt, I also include an extensive discussion of a mysterious Egypto-Gnostic character named Horos, essentially the same name as "Horus" in Greek, although the two words are spelled slightly differently, the former with an omega and the latter with an omicron. Nevertheless, there is reason to suppose that the Gnostic figure of Horos and the Egyptian god Horus are at root one and the same. TheGnostic Horos not only is associated with but also is identified as "Stauros"—the Cross—the same Greek word used in the gospels to describe what Jesus was purportedly crucified upon. Indeed, in Christian writings Jesus is "often assimilated" to Horos-Stauros. (Chisholm, 854)

Horus Killed and Raised from the Dead

As concerns the claim that Horus was not killed, not only was Horus killed, but he was also resurrected, as described in a pre-Christian text written by Diodorus Siculus (fl. 60-30 BCE). Recounting a myth in which Horus is drowned, Diodorus (Antiquities of Egypt, 1.25.6) describes the god's raising or resurrection by Isis, using the same term, anastasis, later employed to describe Jesus's resurrection:
Isis also discovered the elixir of immortality, and when her son Horus fell victim to the plots of the Titans and was found dead beneath the waves, she not only raised him from the dead and restored his soul, but also gave him eternal life. (Diodorus/Murphy, 31; see also Murdock,CIE, 388.)
"Horus was found dead beneath the waves."
Horus raising Osiris from the Dead; Lundy, 'Monumental Christianity'
At this point, Forbes attempts to differentiate between Osiris's death and "resuscitation" and the death and resurrection of Jesus, by saying that Osiris's did not take place in "historical time" but in the "Egyptian equivalent of the dreamtime" and in "mythological time." This contention is only half true, in that Osiris does indeed end up as Lord of the Afterlife, much like Lord Jesus ruling over heaven. In reality, the risen Osiris also functions on the material plane in a variety of ways, and his heaven-based interaction with the world is little different from the role of Christ as Mediator. The similarities between the resurrections of Osiris and Jesus are in fact quite profound and not dismissable with a wave of a hand. For more information, please see the extensive section on the subject in my book Christ in Egypt entitled, "Spiritual or Bodily Resurrection?"

Forbes Claim No. 6: "There's no question for historians that Jesus actually lived... No serious ancient historian doubts that Jesus was a real person, really living in Galilee in the first century."

Not only are there quite serious historians, theologians and New Testament scholars of today who question whether or not the figure of Jesus Christ as depicted in the New Testament actually existed, but there have been many in the past as well, producing a large body of literature within a field called "mythicism." The "no serious scholar" comment is the same as the "no true Scotsman" fallacy. One of the very serious modern scholars is Dr. Robert M. Price, who has two PhDs and who specializes in the New Testament. When confronted with this "no serious scholar" fallacy, Dr. Price responded:
As for this tiresome business about there being "no scholar" or "no serious scholar" who advocates the Christ Myth theory: Isn't it obvious that scholarly communities are defined by certain axioms in which grad students are trained, and that they will lose standing in those communities if they depart from those axioms? The existence of an historical Jesus is currently one of those. That should surprise no one, especially with the rightward lurch of the Society for Biblical Literature in recent years. It simply does not matter how many scholars hold a certain opinion. If one is interested in the question one must evaluate the issues and the evidence for oneself. (Private correspondence, reproduced here with permission)
So serious were mythicist scholars of the past that they had tremendous influence among many of the world's most important elite, such as Napoleon Bonaparte and Thomas Jefferson, both of whom questioned whether or not Jesus was a myth. As concerns "serious ancient historians," see my response to Claim No. 17, below.

Forbes Claim No. 7: "Gerald Massey—English poet and amateur Egyptologist, not an expert, not an academic, not actually an historian at all. G.A. Wells, ah, an academic, yes—professor of German literature...not a historian."

In his discussion of ZG1.1's sources, Forbes proves that he has not studied the literature and is not an expert himself in the relevant fields. Forbes himself is not an Egyptologist; therefore, by his own "logic" he should not be making any claims about Egyptian mythology, about which his knowledge has been shown to be lacking. Concerning Dr. George A. Wells, whose works are valuable but not entirely necessary to the field of Jesus mythicism, certainly he is as qualified to discuss ancient religion and mythology as is Forbes, since the subject is so clearly not an area of specialization for the latter, as demonstrated abundantly here. Indeed, Forbes makes much ado about Wells not being an "ancient historian," but, again, he himself is not an Egyptologist, so by this same credentialism, he should not be making statements concerning Horus, which statements, as we can see, are incorrect.
In reality, Forbes himself is not even an "amateur Egyptologist" and as such is even more "uncredentialed" than Gerald Massey, whose works were peer-reviewed by a number of credentialed authorities from the era, a fact that his critic obviously does not know, demonstrating that he himself is not an expert on the works of Gerald Massey. By his rationale, therefore, Forbes should not be making pronouncements as to Massey's work.

Gerald Massey

In my article "Who is Gerald Massey?," excerpted from Christ in Egypt, I relate that Massey could read several languages, including not only English but also French, Latin, Greek and evidently Hebrew and Egyptian to a certain degree. In his intensive and meticulous efforts, Massey studied the work of the best minds of the time—all towering figures within Egyptology, especially during Massey's era, when most of them were alive and some were familiar with his work. These celebrated authorities in Egyptology whose works Massey studied and utilized include:
Sir Dr. Budge; Dr. Brugsch-Bey; Jean-François Champollion; Dr. Eugene Lefébure; Dr. Karl Richard Lepsius; Sir Dr. Gaston Maspero; Dr. Henri Edouard Naville; Sir Dr. William Flinders Petrie; Dr. Thomas Joseph Pettigrew; Sir Renouf; le vicomte de Rougé; Dr. Samuel Sharpe; and Sir Dr. John Gardner Wilkinson, among many other scholars in a wide variety of fields.
As other examples, Massey also used the work of Sir Dr. J. Norman Lockyer, the physicist and royal English astronomer who was friends with Budge and knew Egypt well, along with that of Dr. Charles Piazzi Smyth, royal Scottish astronomer and professor of Astronomy at the University of Edinburgh. Massey further studied the work of Reverend Dr. Archibald Sayce, professor of Comparative Philology at Oxford, as well as that of famous mythologist Sir Dr. James George Frazer, although he did not agree with their conclusions. He likewise cited the work of Francois Lenormant, professor of Archaeology at the National Library of France, as well as that of comparative theologian and Oxford professor Dr. Max Müller, philosopher and Jesus biographer Dr. Ernest Renan, and Christian monuments expert Rev. Dr. John Patterson Lundy.
"Gerald Massey's work was peer-reviewed by several renowned scholars of the day, including Egyptologist Dr. Samuel Birch, Royal Astronomer Sir Dr. Norman Lockyer and Dr. Richard Pietschmann, a professor of Egyptology at the University of Göttingen."
Gerald MasseyGerald Massey was very influenced by the work of Dr. Samuel Birch (1813-1885), archaeologist, Egyptologist and Keeper of the Department of Oriental Antiquities in the British Museum. The creator of the first alphabetically arranged Egyptian dictionary, Dr. Birch also was the founder of the prestigious and influential Society of Biblical Archaeology, to which belonged many other notables in the fields of archaeology, Assyriology, Egyptology and so on. Much more about Massey's longterm personal relationship with Birch can be found at my article, "Who is Gerald Massey?" Massey was likewise personally friendly with Sir Lockyer (1836-1920), as well as Dr. Birch's protégé Assyriologist Dr. Theophilus Goldridge Pinches (1856-1934). Massey's work was peer-reviewed by several renowned scholars of the day, including Birch, Lockyer and Dr. Richard Pietschmann, a professor of Egyptology at the University of Göttingen.
In his scholarly works on Egypt, in addition to the available Egyptian sources, Gerald Massey utilized numerous other ancient texts, including Judeo-Christian writings such as the Bible, as well as those of early Church fathers such as Justin Martyr, Irenaeus, Clement of Alexandria, Tertullian, Hippolytus, Eusebius, Epiphanius and Jerome. Massey also cited non-Christian, Jewish and Gnostic writers such as Herodotus, Philo, Pausanias and Valentinus, along with writings such as the Talmud and the Hindu Puranas. Having taught himself to read not only English but also several other languages including Egyptian hieroglyphs as well as Sanskrit, providing an extensive comparison between these two languages, Massey scrutinized and interpreted the texts and monuments for himself, such as the Book of the Dead, as well as the famous zodiacs in the Temple of Dendera and the "Nativity Scene" at the Temple of Luxor.
The only reason Gerald Massey did not become a professional, degreed scholar is because he was born into extreme poverty and had to do hard, physical labor as a child, rather than attending school, which was not free to commoners in England at that time. Indeed, there was no public school system like we have today. Massey accomplished all of this scholarship without benefit of a formal education and should be afforded respect, even if one does not agree with his conclusions. Once again, we are faced with rabid credentialism and religious bias.

Forbes Claim No. 8: "[There's] not a single [serious historical work in the list of references]. What I found is a whole list of books claiming to be written by experts quoting other people claiming to be experts quoting...actually none of the ancient evidence at all."

As I have demonstrated in my books and articles, the information in ZG1.1 comes from primary sources and the works of highly credentialed authorities in relevant fields, to be repetitive. Forbes would have known that fact had he actually studied the literature cited, rather than simply scanning the authors to come up with an appeal to authority.

Primary Sources, Publications and Scholars Cited in The ZEITGEIST Sourcebook

Following is the list of primary sources and authorities used in my "ZEITGEIST Sourcebook" essentially to prove each of the contentions made in the film. It should be noted that this list does not include the multitude of other artifacts and writings from antiquity that may be found in my other works, including some 900 alone inChrist in Egypt. It should be further noted that I do research in a variety of languages, both modern and ancient, such as: Ancient and modern Greek, Latin, Hebrew, Sanskrit, Vedic, Persian, Egyptian, Coptic, French, Italian, Spanish, German and a smattering of other languages as the need arises.

Ancient artifacts and archaeological sites

Lascaux, Altamira and Trois Freres cave paintings
Tassili N'Aijer figures
Mohenjo-daro, Indus Valley site
Goseck, Germany
Thirteen Towers, Chankillo, Peru
Nabta Playa, Egypt
Karanovo Tablet
Dendera zodiac and other Egyptian artifacts
Brindisi disk
Greek pottery, paintings, mosaics, temples
Roman mosaics, paintings and statuary
Early Christian artifacts, etc.

Ancient Writings

Egyptian hymns, hieroglyphs, papyri and carvings
Pyramid Texts
Coffin Texts
Book of the Dead
Herodotus
Berossus
Diodorus
Porphyry
Eusebius
Pausanias
Bible
Pythagoras
Plato
Aristotle
Diodorus Siculus
Epiphanius
Hippolytus
Plutarch
Tertullian
Justin Martyr
Minucius Felix
Clement Alexandrinus
Tatian
Augustine
Arnobius
Julius Firmicus Maternus
Lactantius
Macrobius
Julian
Vedas
Mahabharata
Bhagavad Gita
Bhagavata Purana
Mahāvastu
Lalita Vistara
Vishnu Purana
Hesiod
Homer
Euripides
Proclus
Origen
Celsus
Philo
Josephus
Avesta
Pseudo-Eratosthenes
Venerable Bede
Cyprian
Ambrose
Hipparchus
Archelaus
Epic of Gilgamesh
Assyrian, Babylonia, Akkadian tablets
Dead Sea Scrolls
Tacitus
The information also comes from the best and most thorough, scholarly and modern sources wherever possible, with the result that many authorities cited possess credentials from respected institutes of higher learning, and their publishers are some of the most scholarly in English (and other languages), such as the following.

Academic Publishers

E.J. Brill
Peeters
Kegan Paul
Oxford University/Clarendon Press
Princeton University Press
Cambridge University Press
Cornell University Press
Yale University Press
University of Chicago Press
University of Pennsylvania Press
University of Wisconsin Press
Johns Hopkins Press
Harcourt, Brace & Co.
Macmillan & Co., etc.

Professional Scholars

Dr. Miranda J. Aldhouse-Green, a professor of Archaeology at Cardiff University
Dr. Lee I.A. Levine, a professor at the Jewish Theological Seminary
Dr. Edwin C. Krupp, director of the Griffith Observatory
Dr. Edmund S. Meltzer, American Egyptologist
Dr. James P. Allen, curator of Egyptian Art at the Metropolitan Museum of Art
Dr. Erik Hornung, professor emeritus of Egyptology at the University of Basel
Dr. Henri Frankfort, Dutch Egyptologist
Dr. Jan Assman, professor of Egyptology at the University of Konstanz
Dr. Badrya Serry, director of the Antiquities Museum at the Bibliotheca Alexandrina in Egypt
Dr. Bojana Mojsov, Egyptologist
Dr. Reginald E. Witt, Egyptologist and professor at the University of London
Dr. G. Johannes Botterweck, professor of Old Testament and Catholic Theology at the University of Bonn
Dr. Alfred Wiedermann, Egyptologist and professor of Oriental Languages at the University of Bonn
Dr. John Gwyn Griffiths, Welsh professor of Classics and Egyptology
Dr. Raymond O. Faulkner, English Egyptologist
Dr. Tryggve N.D. Mettinger, professor of Old Testament Studies at the University of Lund
Rev. Dr. Alfred Bertholet, a theologian and professor at the University of Göttingen
Dr. Herman te Velde, a chairman of the Department of Egyptology at the University of Groningen
Dr. Andrew T. Fear, professor of Classics and Ancient History at the University of Manchester
Dr. David Adams Leeming, professor emeritus of English and comparative literature at the University of Connecticut
Dr. Patricia A. Johnston, Brandeis University professor of Classical Studies
Dr. David John Tacey, professor at La Trobe University
Dr. Edwin F. Bryant, professor of Hinduism at Rutgers University
Dr. Hugo Rahner, Jesuit theologian, dean and president of Innsbruck University
Sir Dr. Edmund Ronald Leach, Cambridge professor and anthropologist
Dr. Donald White, professor emeritus of Classics at the University of Pennsylvania
Dr. Martin Schwartz, professor of Iranian Studies at the University of California
Rev. Dr. Harold R. Willoughby, professor of New Testament and Early Christian Literature at the University of Chicago
Dr. Mary Boyce, professor of Iranian Studies
Dr. Payam Nabarz, Iranian scholar
Dr. Marvin Meyers, a professor of Religious Studies at Chapman College
Dr. Theony Condos, professor at the American University of Armenia
Dr. Aviram Oshri, senior archaeologist with the Israeli Antiquities Authority
Dr. Chris Dolan, American astronomer
Rev. Dunbar T. Heath of the Anthropological Institute of Great Britain and Ireland
Dr. John L. Heilbron, professor of History at the University of California, Berkeley
Dr. K.A. Heinrich Kellner, a professor of Catholic Theology at the University of Bonn
Dr. David Ulansey, philosopher professor at California Institute of Integral Studies
Dr. Robert M. Schoch, geologist and professor at Boston University
Dr. Henricus Oort, Dutch theologian and professor of Hebrew Antiquities at the University of Leiden
Rev. Dr. J. Glen Taylor, an associate professor of Old Testament at the University of Toronto
As we can see, contrary to popular perception the contentions in ZG1.1 are well cited with primary sources and the works of respected authorities in relevant fields.
Continuing this rebuttal, the following part deals with Forbes's other claims in thelonger radio interview by the same host. In the radio show, Forbes makes the same mistake in confounding Osiris with Horus, in a well-known myth about the god's death and scattered body parts that is only applicable to Osiris. No professional Egyptologist would make such a mistake once, let alone twice.

Forbes Claim No. 9: "Where's the evidence that the ancient Egyptians believed that Horus's birth was heralded by a star in the east? Look at the footnotes that come with the web presentation, and you'll find that there simply is no reference to any of the ancient Egyptian evidence."

No serious scholar stops his research by looking at a list of references on a website. He or she would need actually to read those resources and follow up on whatever further citation he or she might find, in a variety of languages preferably. At this point, Forbes again says, "Historians want to see the ancient evidence." But, do they really? After all these years of presenting it, I have to wonder about that claim, which is much like the rest of his here: Demonstrably false in the case of mythicism. Forbes himself—a serious historian—didn't even bother to inquire as to where this information was coming from and satisfied himself with merely scanning a list of references, rather than digging into the ancient evidence.
If our critic had looked more closely, he would have found plenty of evidence that the ancient Egyptians most certainly did perceive the births of both Osiris and Horus the Elder to have been heralded by the star Sirius, as well as by the three stars in the belt of Orion. As I relate in Christ in Egypt, in a chapter excerpted online entitled, "The Star in the East and the Three Kings," the coming of Osiris—the savior of Egypt—was associated with the "Star in the East" because the Egyptians recognized that the rising of Sirius with the sun, or "heliacally," occurred around the summer solstice, the time of the Nile flooding. Life along the Nile was highly dependent upon the inundation associated with the heliacal rising of Sirius, a flood deified as Osiris, who was said to be "born" at that time.
Sopdet goddess SiriusThus, this important association of Sirius—"Sothis" in the Greek and "Sepdet" or "Sopdet" in the Egyptian—with the life-giving Nile flood began some 5,000 to 6,000 years ago. Hence, the "Star in the East" heralded the birth of the Egyptian Messiah thousands of years before the Christian era. This annual birth of Osiris was also a resurrection, as the goddess Sopdet "woke him from the dead." (Frazer, AAO, 34-35)
"The star's rising was also seen as a harbinger of the sunrise and therefore associated with Horus in his solar aspect."
Regarding the role of Sirius/Sothis in Egyptian mythology, in The Ancient Egyptian Pyramid Texts, Egyptologist James Allen states:
Sothis (spdt "Sharp"). The morning star, Sirius, seen by the Egyptians as a goddess. In Egypt the star disappears below the horizon once a year for a period of some seventy days; its reappearance in midsummer marked the beginning of the annual inundation and the Egyptian year. The star's rising was also seen as a harbinger of the sunrise and therefore associated with Horus in his solar aspect, occasionally specified as Horus in Sothis (hrw jmj spdt), Sothic Horus (hrw spdtj), or Sharp Horus (hrw spd).
In addition, Pyramid Text 593:1636b/M 206 states: "Horus the pointed has come forth from thee, in his name of 'Horus who was in Sothis.'" "Horus in Sothis," therefore, refers to when the sun rises with Sirius. Thus, in ancient texts we find the birth of Horus the sun associated with the star in the east.

Forbes Claim No. 10: Horus was not "adored by three kings"

The motif of the divine child being greeted by dignitaries at his birth dates back thousands of years, long before Jesus supposedly existed. Regardless of whether or not the figure is three, four, six, more or less, the point is that the birth of a divine child who is subsequently adored by dignitaries is not new or unique to Christianity. We know from texts and other artifacts that Egyptian religion, for one, possessed the motif of the savior and divine child being heralded by notable personages, numbering three or more, who can be and have been called "Three Kings." In the case of Osiris and the elder Horus being born around the summer solstice, these "Three Kings" are the stars in the Belt of the constellation of Orion, which points to the star Sirius at the horizon during the births of these gods at the summer flooding of the Nile.
Three stars in Orion's belt pointing to Sirius
Egyptian hieroglyph representing the three stars in the belt of Orion with the star Sirius
Hieroglyph for Orion or Sah with three-looped string and star
(Budge, Ancient Egyptian Hieroglyphic Dictionary, 638)
More about this astrotheological subject can be found in my article "The Star in the East and Three Kings."
Furthermore, in a number of ancient Egyptian nativity scenes we find the birth of the pharaoh - considered the living Horus—adored by several dignitaries, as represented at Luxor, for example. In Christ in Egypt, I discuss the Luxor scene, for both the female pharaoh Hatshepsut and the later pharaoh Amenhotep III, in detail over nearly 30 pages, an excerpt of which can be found in my article "The Nativity of Amenhotep III at Luxor."
Nativity Scene at Luxor
More about this motif can be found also in my "ZEITGEIST Sourcebook."
As already seen, the baby sun god Sokar, who was often identified with Horus, is depicted as being approached by the divine trinity at his birth on the winter solstice. (For more information, see Murdock, CIE, 107ff.)
In addition, there is a nativity scene of Dionysus in the Neapolitan Museum that shows the divine child surrounded by two groups of three, one of whom approaches the baby.
Baby Dionysus approached by three dignitaries
As we can see, the motif of the divine child approached by three or more notable personages is not original or unique to Christianity.

Forbes Claim No. 11: "Attis was not born of a virgin, not born on December 25th...crucified? No, there's simply no evidence for this."

Like so many others, this contention is false, as there does indeed exist sufficient evidence for these claims to be made.

Attis Born of a Virgin

In an article entitled, "Attis: Born of a Virgin on December 25th, Crucified and Resurrected after Three Days," I discuss the virginal status of the Great Goddess Cybele, also called "Nana," who is said in ancient mythology to be the mother of the Phrygo-Roman god Attis. In this regard, professor of Classics and Ancient History at the University of Manchester Dr. Andrew T. Fear states:
Cybele was regarded as a virgin goddess and as such could be seen as a rival to the Virgin Mary... Cybele as the mother of the Gods, mater Deum, here again presented a starkly pagan parallel to the Christian Mother of God. (Lane, 40)
Dr. David Adams Leeming, professor emeritus of English and comparative literature at the University of Connecticut, is also explicit that Attis's mother was a virgin:
Attis is the son of Cybele in her form as the virgin, Nana, who is impregnated by the divine force in the form of a pomegranate. (Leeming, 25)
Regarding Nana, in Virgin Mother Goddesses of Antiquity (111), Dr. Rigoglioso states:
...Another instance of spontaneous conception occurred when Nana, whose very name was one by which the Great Goddess was known, became pregnant simply by eating the tree's fruit...
Again, there is much more to this subject, but it is clear that a non-specialist such as our critic does not know these facts of the parthenogenetic goddesses of antiquity.

Attis Born on December 25th

As I also write in my article "Attis: Born of a Virgin on December 25th," the "December 25th" or winter-solstice birth of the sun god is a common theme in several cultures around the world over the past millennia, including the Egyptian, among others. Contrary to popular belief, these winter-solstice celebrations were not confined to one or two days of the month of December but extended throughout the month, as can be seen from the image from my Astrotheology Calendar below, which includes numerous winter-solstice celebrations from antiquity calculated for the year 1 AD/CE.
December winter-solstice celebration from the year 1 AD/CE to today (click to enlarge image)
As it is for the Perso-Roman god Mithrathe Egyptian god Horus and the Christian godman Jesus, the December 25th date has likewise been claimed for Attis's nativity as well. For example, Barbara G. Walker (77) writes:
Attis's passion was celebrated on the 25th of March, exactly nine months before the solstitial festival of his birth, the 25th of December. The time of his death was also the time of his conception, or re-conception.
"Each year, Attis was born at the winter solstice."
In this same regard, Shirley Toulson (34) remarks:
In the secret rites of this Great Mother the young god Attis figured as her acolyte and consort.... Each year he was born at the winter solstice, and each year as the days shortened, he died.
The reasoning behind this contention of the vegetative and solar god Attis's birth at the winter solstice is sound enough, in that it echoes natural cycles, with the god's death at the vernal equinox also representing the time when he is conceived again, to be born nine months later. The same natural pattern was contended of Jesus as well, with the Virgin Mary traditionally said to have conceived at the spring equinox and given birth at the winter solstice. Indeed, to this day the Feast of the Annunciation/Conception of Christ occurs on March 25th within Catholicism. (O'Gorman, 170)
Moreover, at times the young Attis was merged with Mithra, whose birthday was traditionally held on December 25th and with whom he shared the same Phrygian capped attire.
Attis wearing a Phrygian cap
Marble bust of Attis wearing Phrygian cap
2nd cent. AD/CE
(Paris)
Mithra wearing a Phrygian cap
Mithra in a Phrygian cap
2nd cent. AD/CERome, Italy
(British Museum, London)
More on this subject can be found in my "ZEITGEIST Sourcebook."

Attis Crucified

Prometheus crucified, chained in the shape of a cross or in cruciformAs I further relate in my article "Attis: Born of a Virgin," the myths of Attis's death include him being killed by a boar or by castrating himself under a tree, as well as by being hung on a tree or "crucified." Indeed, he has been called the "castrated and crucified Attis." (Harari, 31) It should be recalled that the use of the term "crucified" as concerns gods like Horus and Attis does not connote that he or they were thrown to the ground and nailed to a cross, as we commonly think of crucifixion, based on the Christian tale. To reiterate, there have been plenty of ancient figures who appeared in cruciform, some of whose myths specifically have them punished or killed through crucifixion, such as the Greek god Prometheus.
"The god has been called the 'castrated and crucified Attis.'"
Moreover, Attis is said to have been "crucified" to a pine tree, while Christ too was related as being both crucified and hung on a tree (Acts 5:30; 10:39). As stated by La Trobe University professor Dr. David John Tacey (110):
Especially significant for us is the fact that the Phrygian Attis was crucified upon the tree...
In antiquity, these two concepts were obviously similar enough to be interchangeable in understanding. As we can see, there is very good reason to raise up these issues in our studies of comparative religion and mythology.

Forbes Claim No. 12: "The idea that Krishna was born of a virgin is particularly silly because the Indian legends say that he was the eighth child of Princess Devaki. If she's had seven children already, I don't think she's a virgin."

Like the other claims regarding various gods' mothers not being virgins, this one is based on the lack of knowledge about the ancient concept of parthenogenesis. Again, myths are mutable, not set in stone, and it must be kept in mind that these are not "real people" but mythical figures; hence, neither their mothers nor purported fathers truly have genitalia. The virgin-mother status of several ancient Greek goddesses is well known, so it does not surprise us that the mothers of Attis, Dionysus, Krishna and others, however impregnated, have also been deemed "virgins."
Devaki nursing KrishnaI have already discussed extensively the perpetual virginity motif as possibly applicable to the Indian god Krishna's mother, Devaki, including in an entire chapter in my book Suns of God, published in 2004. In brief, it is claimed that Devaki could not to have been a virgin when she gave birth to Krishna because she already had given birth to seven other children. In the first place, based on the biblical scriptures at Matthew 12:46 and 13:55-56, the Virgin Mary also was traditionally said to have given birth to several children after Jesus; yet, she is considered aperpetual virgin. Moreover, we discover that in the ancient Indian text the Mahabharata several characters are claimed to be born of a virgin, including the sun god's offspring named Karna, whose mother, Kunti, is theaunt of Krishna's mother.
"In another myth, the unmarried teenager and presumable virgin Devaki is impregnated after eating half a mango."
So too is the author of the Mahabharata himself—also called Krishna—deemed the son of a virgin. In another myth, the unmarried teenager and presumable virgin Devaki is impregnated after eating half a mango. The bottom line is that pre-Christian Indian mythology most definitely possessed the virgin-birth motif and that it was certainly applied to Devaki, in an earlier birth story and possibly as concerns Krishna as well.
See also:
Was Krishna's Mother a Virgin?
Was Krishna Born of a Virgin?
The Virgin-Born Son of the Sun God

Forbes Claim No. 13: Krishna was "resurrected? It's just not there."

Concerning Krishna's death and ascension, in The Oxford Companion to World Mythology (232), Dr. Leeming states:
Just after the war, Krishna dies, as he had predicted he would, when, in a position of meditation, he is struck in the heel by a hunter's arrow. His apotheosis occurs when he ascends in death to the heavens and is greeted by the gods.
Regarding the resurrection/ascension, the Mahabharata (4) says that Krishna or "Keshava," as he is also traditionally called, immediately returns to life after being killed and speaks only to the hunter, forgiving him of his actions:
…he [the hunter] touched the feet of [Krishna]. The high-souled one comforted him and then ascended up­wards, filling the entire welkin [sky/heaven] with splendour... [Krishna] reached his own inconceivable region.
Krishna crucifiedAlthough it is not specifically stated that Krishna "resurrects" upon his death—when he is killed under a tree—he does ascend into heaven, alive again, since he is considered to be the eternal God of the cosmos. Krishna's death is recounted in the Mahabharata andVishnu Purana, both claiming he was killed by a hunter while sitting under a tree, the arrow penetrating his foot, much like Christ having a nail driven through his feet. In this regard, there have been found in India strange images of figures in cruciform with nail holes in their hands and feet, one of which was identified by an Indian priest as possibly the god Wittoba, who is an incarnation of Krishna.
The impression of a resurrection is evident from the depiction of Krishna comforting his killer just after death, before he has ascended into heaven. The point is that the god was once dead, but now he is alive again, whether in this world or the afterlife. This type of detail does not suffice to undermine the fact of the resurrection or raising up from death being a mythical motif in the first place, applicable to Christ as well as to many other gods and legendary figures. (For more information on the mythical motif of the resurrection, see Murdock, CIE, 402-420.)

Forbes Claim No. 14: "The god Dionysus, born of a virgin on December 25th? No evidence. It's just made up."

Once more, Forbes has not looked very hard for the evidence for these contentions regarding the Greek son of God, Dionysus. It is clear that he is not a mythologist, as he has not studied the subject of pre-Christian mythology in depth.

Dionysus Born of a Virgin

As I relate in my article "Dionysus: Born of a Virgin on December 25th, Killed and Resurrected after Three Days," according to the most common tradition, Dionysus was the son of the god Zeus and the mortal woman Semele. In the Cretan version of the same story, which the pre-Christian Greek historian Diodorus Siculus relates, Dionysus was the son of Zeus and Persephone, the daughter of Demeter also called Kore, who is styled a "virgin goddess."
Hermes presenting the baby Dionysus to a goddess; Museum of NaplesIn another account, Jupiter/Zeus gives Dionysus's torn-up heart in a drink to Semele, who becomes pregnant with the "twice born" god this way, a miraculous or "virgin" birth. Indeed, mythologist Joseph Campbell explicitly calls Semele a "virgin":
While the maiden goddess sat there, peacefully weaving a mantle on which there was to be a representation of the universe, her mother contrived that Zeus should learn of her presence; he approached her in the form of an immense snake. And the virgin conceived the ever-dying, ever-living god of bread and wine, Dionysus, who was born and nurtured in that cave, torn to death as a babe and resurrected... (Campbell, MG, 4.27)
"Dionysus, son of Zeus, is born of a mortal virgin, Semele."
This same direct appellation is used by Cambridge professor and anthropologist Sir Dr. Edmund Ronald Leach:
Dionysus, son of Zeus, is born of a mortal virgin, Semele, who later became immortalized through the inter­vention of her divine son; Jesus, son of God, is born of a mortal virgin, Mary… such stories can be dupli­cated over and over again. (Hugh-Jones, 108)
Using the scholarly Greek term parthenos, meaning "virgin," in The Cult of the Divine Birth in Ancient Greece (95) Rigoglioso concludes: "Semele was also likely a holyparthenos by virtue of the fact that she gave birth to Dionysus via her union with Zeus (Hesiod, Theogony 940)."
Virgin Mother Goddesses of Antiquity by Marguerite RigogliosoThe fact that Dionysus's other mother, Persephone, is also associated with parthenogenesis—again, the scholarly term for "virgin birth"—lends credence to the notion that Dionysus was virgin-born. As related further by Rigoglioso in Virgin Mother Goddesses of Antiquity (111):
Persephone's connection with the parthenogenetic pomegranate is attested in text and iconography. In speaking directly about the Eleusinian Mysteries, Clement of Alexandria (Exhortation to the Greeks 2:16) informs us that the pomegranate tree was believed to have sprung from the drops of the blood of Dionysus…

Dionysus Born on December 25th

As with Jesus, December 25th and January 6th are both traditional birth dates in the Dionysian myth and simply represent the period of the winter solstice. Indeed, the winter-solstice date of the Greek sun and wine god Dionysus was originally recognized in early January but was eventually placed on December 25th, as related by ancient Latin writer Macrobius (c. 400 AD/CE). Regardless, the effect is the same: The winter sun god is born around this time, when the shortest day of the year begins to become longer.
"Macrobius transfers this feast to the day of the winter solstice, December 25."
The ancient Church father Epiphanius (4th cent.) discussed the birth of the god Aion, son of the Greek goddess Persephone or Kore ("Maiden"), at the time of the winter solstice. In this regard, Christian theologian Rev. Dr. Hugo G. Rahner (139-140) remarks:
We know that Aion was at this time beginning to be regarded as identical with Helios and Helios with Dionysus...because [according to Macrobius] Dionysus was the symbol of the sun... He is made to appear small at the time of the winter solstice, when upon a certain day the Egyptians take him out of the crypt, because on this the shortest day of the year it is as though he were a little child.... Macrobius transfers [this feast] to the day of the winter solstice, December 25.
Dionysus is thus equivalent to Aion and was also said to have been born of Persephone, the virgin maiden. Joseph Campbell (MI, 34) confirms this "celebration of the birth of the year-god Aion to the virgin Goddess Kore," the latter of whom he calls "a Hellenized transformation of Isis," the Egyptian mother goddess who was likewise called the "Great Virgin" in inscriptions predating the Christian era by centuries. (See Murdock, CIE, 120-197.)
As we can see, no one has just "made up" anything, except, perhaps, those promulgating the Christ myth as "historical."

Forbes Claim No. 15: "Jesus was born on December 25th?... That's just the traditional celebration of Jesus's birthday. We actually don't have any idea at all what season Jesus was born in, let alone what day. About 350 A.D., the church in Rome started systematically setting up major Christian festivals. They chose to put the birth of Jesus on December 25th. They knew that wasn't his birthday.... It was related to the Saturnalia. It was related to the festival of Sol Invictus."

Firstly, it should be noted that for the past 1,700 years or more, the birth of Jesus Christ has been celebrated on December 25th by hundreds of millions of people worldwide. We would be delighted if more people were aware of the fact that we really have no idea when any purported historical Jesus was born and that this December 25th date has been "borrowed" from pre-Christian Paganism. It is precisely this fact of "borrowing" that we are demonstrating in our comparative religion and mythology studies, so highlighting this point serves to illustrate our thesis.
Sol Invictus emerging from the rocky mountains at dawn or on the winter solsticeAs stated in the Catholic Encyclopedia:
The well-known solar feast...of Natalis Invicti, celebrated on 25 December, has a strong claim on the responsibility for our December date. For the history of the solar cult, its position in the Roman Empire, and syncretism with Mithraism.
The Catholic Encyclopedia also says:
The 25 December was observed as his birthday, the natalis invicti, the rebirth of the winter-sun, unconquered by the rigours of the season.
Secondly, the fact that Forbes understands that the "December 25th" birthday was related to the Saturnalia and Sol Invictus indicates he is aware of its significance as awinter-solstice festival. In consideration of the strawman argument above wherein he disingenuously pretends not to understand the nomenclature of "December 25th" used to describe Horus's birthday, perhaps he should have been using a Latin phrase in this discussion, rather than the English one. It is obvious our critic is engaged in special pleading here, as well as throughout his analysis.
If the church "colonized" this festival as well as many others—as Forbes further claims here—presenting this supposed birthday as fact, what else did the church or creators of Christianity "colonize" in their quest to make Pagans who "shifted over more comfortable?" In other words, what else have Christian authorities lied about over the centuries—perhaps the very notion of Christ's historicity in the first place, having "colonized" from Pagan and Jewish religion virtually every part of the gospel story and early Christian tradition?

Forbes Claim No. 16: "Ancient historians are absolutely clear that the figure of Jesus is a genuine historical figure.... That he really lived is not seriously under doubt."

Which ancient historians would those be? A serious historian wants to know the ancient evidence. The biblical writers do not count in a scientific analysis, and the other purported references to Jesus in non-Christian sources such as Josephus,Pliny, Suetonius, Tacitus and others are not contemporaneous and serve as hearsay long after the purported facts. As demonstrated throughout this work and in volumes elsewhere, there certainly has been serious doubt as to whether or not Jesus truly walked the earth, including in antiquity, as is evidenced by the biblical verses 1 John 4:3 and 2 John 1:7, according to the Textus Receptus:
Hereby know ye the Spirit of God: Every spirit that confesseth that Jesus Christ is come in the flesh is of God: And every spirit that confesseth not that Jesus Christ is come in the flesh is not of God: and this is that [spirit] of antichrist, whereof ye have heard that it should come; and even now already is it in the world. (1 Jo 4:2-3)
For many deceivers are entered into the world, who confess not that Jesus Christ is come in the flesh. This is a deceiver and an antichrist. (2 Jo 1:2)
"It is likely there were many other individuals questioning the historicity of the gospel tale, as it is little different from the multitudinous claims concerning other gods and goddesses around the Mediterranean of the time."
The "many deceivers" addressed here were called "Docetics," and their Gnostic-Christian belief that Jesus was not a "real person" but a phantom who did not appear in the flesh is called "Docetism," which dates to the second century or the earliest scientifically documented period of Christian history. It is likely there were many other individuals questioning the historicity of the gospel tale, as it is little different from the multitudinous claims concerning other gods and goddesses around the Mediterranean of the time. It is also likely that any such testimony was obliterated during the centuries of destruction that followed the ascension of Christianity.

Forbes Claim No. 17: "When you go from the footnotes of 'Zeitgeist' to the footnotes of these people, you still don't find any ancient evidence."

This entire lengthy article demonstrates that if you follow the footnotes of "these people," i.e., ZG1.1's sources, such as not only Gerald Massey and G.A. Wells but also me, you will find plenty of ancient evidence. Forbes simply did not look very hard, as is obvious from his claims, which reflect barely a cursory scan of themythicist case.

Forbes Claim No. 18: "All three of those sources—they use the title "Christos"—think it's his name."

Here Forbes is addressing the contention that the much ballyhooed "proofs" of Christ's existence found in non-Christian sources such as Pliny, Suetonius and Tacitus are not actually discussing "Jesus of Nazareth" but are using a common title of "Christos/Christus" or "Chrestos/Chrestus," the former meaning "anointed one" and the latter meaning "good" or "useful one." Regarding these three Roman writers using the title "Christos" (or "Chrestos"), Forbes claims that they "think it's his name." Is Forbes is claiming to know what these writers were thinking? Obviously, Pliny saying that they worshipped "Christos as a god" is not reflecting any knowledge of a "real man" who walked the earth in the century before. Forbes also makes the claim that "these writers are writing about a person they believe to be historical." Where is the evidence for such a claim? To use his phrase, it's not there at all. It's just made up. Without evidence, does Forbes know what these writers believed? What they thought?
Suns of God: Krishna, Buddha and Christ UnveiledAn indepth analysis reveals that both titles were indeed utilized to describe several figures, mythical and historical, found in the Old Testament and elsewhere, and that none of these historians provide credible, scientific evidence that the gospel story really happened or that Jesus truly existed. More on the subject of Pliny, et al., can be found in my books Suns of God and Who Was Jesus?, as well as my online excerpt "Pliny, Suetonius and Tacitus: No Proof of Jesus." The following constitutes an excerpt from Who Was Jesus? (92-97).

Pliny the Younger

In a letter to the Emperor Trajan (c. 100 AD/CE), Pliny, who was governor of Bithynia at the time, asks for assistance in dealing with "Christiani" brought before him in his court, complaining that these Christiani sing hymns or chant verses "in honor of Christ as if to a god." If Pliny's letter is genuine, it would serve only to demonstrate that there were people termed "Christians" who were singing hymns to a god with the title of "Christos" around the beginning of the second century. Neither Pliny's letter nor the response by Trajan mention anything about this god having a life on Earth; nor do they ever call him "Jesus."
"Neither Pliny's letter nor the response by Trajan mention anything about this 'Christos' having a life on Earth; nor do they ever call him 'Jesus.'"
In reality, the epithet "Christos"—χριστος—is used 40 times in the Greek translation of the Old Testament, centuries before the Christian era, as applied to a variety of characters, including in several references to "the Lord's anointed." [2]   Indeed, in 1 and 2 Samuel the first king of Israel, Saul, is repeatedly referred to as "Christos"—Christ—hundreds of years before Jesus was given the same title. By the end of 2 Samuel (23:1), it is David who is called "Christ." In 2 Chronicles 6:42, David's son Solomon becomes God's Christ, and at 2 Chronicles 22:7 it is Jehu who is the Lord's anointed. As can be seen, there have been many Christs.
From the foregoing facts, it can be asserted that Pliny provides no useful information either as to who Jesus was or even whether or not he existed.

Gaius Suetonius Tranquillus

Suetonius, from the Nuremberg ChronicleOther apologist "proofs" of the history of the gospel story occur in a couple of brief passages in the works of Roman historian and biographer Suetonius. In Suetonius's Life of Claudius (c. 113 AD/CE) appears the following passage:
Iudaeos impulsore Chresto assidue tumultuantis Roma expulit.
[Those] Jews impelled by Chrestos to assiduously cause tumult, [Claudius] expelled out of Rome.
The germane term here is "Chrestos," again a widely used epithet meaning "good," "virtuous," "useful" or "easy," as at Matthew 11:30. Contrary to the claims of Christian apologists, however,Chrestos is not equivalent to, or interchangeable with, Christos or Christ, meaning "anointed," although Christian writers and scribes did confusedly utilize both epithets. Nevertheless, numerous individuals, including both gods and mortals, were called "Chrestos" or "Chrestus" during this era, so it is uncertain that this brief remark even concerns Jesus of Nazareth in the first place, especially since Jesus was never said to have been at Rome.
"These brief mentions of 'Chrestos' and 'Christians' do not provide credible scientific evidence of the historicity of the gospel story."
In his Life of Nero (c. 110 AD/CE), Suetonius also mentions "Christians" as involved in a "new and mischievous superstition" and being punished by Nero. It seems odd that a movement over 80 years old would be considered "new," particularly since both Peter and Paul were said to have proselytized at Rome. Indeed, the book of Acts claims Paul was such a known rabble-rouser that he was arrested and hauled before Roman authorities, even appealing to Caesar himself! (Acts 26:32) Paul not only purportedly spent two years in prison in Rome, but it was there where he allegedly later experienced martyrdom in the arena "before a jeering crowd" during Nero's reign. Strangely, despite his noteworthy life Paul appears nowhere in the historical record. Moreover, this passage in Suetonius may have been another Christian interpolation, breaking the narrative in an unnatural manner. In any event, these brief mentions of "Chrestos" and "Christians" do not provide credible scientific evidence of the historicity of the gospel story.

Publius/Gaius Cornelius Tacitus

TacitusAlthough dated by scholars to between 107 and 116AD/CE, the vaunted passage in Roman senator and historian Tacitus's Annals (15:44) does not appear in the literary record until the 14th century, while the earliest extant manuscript possessing book 15 dates only to the 11th century. Hence, the authenticity and value of the Annals remain dubious. The pertinent passage in the Annals—considered by some apologists as the best evidence outside of the gospels for Christ's historicity—goes as follows:
Therefore, in order to abolish that rumor, Nero falsely accused and executed with the most exquisite punishments those people called Christians, who were infamous for their abominations. The originator of the name, Christ, was executed as a criminal by the procurator Pontius Pilate during the reign of Tiberius; and though repressed, this destructive superstition erupted again, not only through Judea, which was the origin of this evil, but also through the city of Rome, to which all that is horrible and shameful floods together and is celebrated. Therefore, first those were seized who admitted their faith, and then, using the information they provided, a vast multitude were convicted, not so much for the crime of burning the city, but for hatred of the human race. And perishing they were additionally made into sports: they were killed by dogs by having the hides of beasts attached to them, or they were nailed to crosses or set aflame, and, when the daylight passed away, they were used as nighttime lamps. Nero gave his own gardens for this spectacle and performed a Circus game, in the habit of a charioteer mixing with the plebs or driving about the race-course. Even though they were clearly guilty and merited being made the most recent example of the consequences of crime, people began to pity these sufferers, because they were consumed not for the public good but on account of the fierceness of one man.
In the Latin manuscript that is the basis of this particular translation, Tacitus refers to a "Christus," with an "i," but he claims the "class hated for their abominations" were called "Chrestians," with an "e," meaning "the good" or "the useful," etc., rather than "followers of Christ." However, the manuscript tradition of the Annals also reveals that the word "Christus" has been interchanged with "Chrestus," presenting yet another difficulty in discerning an original, and reflecting that the text has been altered.
"Tacitus's assertion that these Chrestians constituted a 'vast multitude' at Rome by Nero's time is incorrect."
Moreover, Tacitus's assertion that these Chrestians constituted a "vast multitude" at Rome by Nero's time (64 AD/CE) is incorrect, and, despite the repeated claim to the opposite, there is no other evidence of a massive Neronian persecution of Christians for setting the fire at Rome. Concerning this development, Drew University Professor of New Testament Darrell Doughty comments:
…it is highly remarkable that no other ancient source associates Christians with the burning of Rome until Sulpicius Serverus in the late fourth century… The dramatic and fantastic description of the tortures suffered by the scapegoats resembles the executions portrayed in later legendary Acts of Christian Martyrs.
Who Was Jesus?Other arguments against the authenticity of this text include that it is written in different and rougher Latin than Tacitus's other, more well-known works. Furthermore, in all of Tacitus's other works, no mention is made of Christ, Christians or Christianity—how do we account for this fact, if there were already a "vast multitude" of Christians at Rome by the time of Nero, several decades earlier? And whom Nero supposedly had blamed for the infamous fire that almost destroyed Rome? And who were allegedly horribly persecuted—yet, not one other writer of the time or thereafter recorded these significant facts? (For further arguments against Tacitus as credible, scientific evidence for the gospel story, see my book Who Was Jesus?)

Forbes Claim No. 19: Josephus is a credible source because he mentions Jesus twice and only one of those citations is disputed by scholars.

Forbes refers, of course, to the infamous "Testimonium Flavianum" ("TF") as well as the lesser known "James passage" in the writings of Jewish historian Josephus. The TF has been analyzed for centuries, with a scholarly and theological consensus during the past few hundred years that it was a forgery in toto. Since that time, however, Christian apologists and others have worked their way back to the "partial interpolation" hypothesis as well as that the entire passage is "genuine." The arguments against the TF are well known and can be found in my books, includingSuns of God and Who Was Jesus?, as well as in my article "The Jesus Forgery: Josephus Untangled."
"The Testimonium Flavianum cannot be adduced with confidence as evidence."
As I relate in Who Was Jesus? (90-91) regarding Josephus, F.F. Bruce, one of the founders of the modern evangelical Christian movement, concludes (157):
...a paragraph about Jesus...was evidently modified and interpolated at an early stage in the course of transmission to suit Christian tastes. It cannot therefore be adduced with confidence as evidence. (Emph. added)

The James Passage

In the "James passage" in Josephus's Antiquities (XX, IX, 1) appears the phrase "James, brother of Jesus, who was called Christ." The contention that no scholars have dissected the James passage is not true, as a number of people have questioned whether or not the bulk or part of this phrase has been interpolated. This fact concerning past critics readily reveals itself when the extensive body of literature in the field of mythicism is studied.
"The contention that no scholars have dissected the James passage is not true, as a number of people have questioned whether or not it has been interpolated."
The same determination of "modification" and "interpolation" put forth by F.F. Bruce and others as concerns the Testimonium Flavianum has also been made by those arguing against the authenticity of the phrase "brother of Jesus, who was called Christ" or simply the latter clause, which unnaturally breaks the text and seems to be an interpolation or insert. The evidence against this latter phrase being genuine includes that early Church father Origen—who studied Josephus's works and used them to refute critics such as Celsus—specifically complained that the Jewish historian did not consider Jesus to be the Christ. This phrase "who was called Christ" may have been copied from the gospel of Matthew (1:16), possibly long after Josephus's time. Furthermore, the James in this passage has not been concretely identified with the James in the gospel story, as Josephus's James died some seven years prior to the death of the New Testament's "James the Just." (See Humphreys, "A Plethora of James.")
JosephusDespite the conclusions reached by Bruce and many others that Josephus "cannot be adduced with confidence as evidence," Catholic theologian John P. Meier insists that this debate about Josephus becomes critical to proving that Christ even existed. Hence, Christ's very existence hangs on the slender thread of the TF. Since this debate about Josephus has gone on long enough and will seemingly never end, let us for a moment assume that the Testimonium is genuine, in whole or in part. Even with such an assumption, the TF still doesnot constitute credible, scientific proof of the historicity of Jesus Christ, since it was not written by an eyewitness, nor is it based on any discernible documents of any authority. The TF reflects only atradition or rumor of something that purportedly occurred 60 to 70 years earlier and made little to no impact upon anyone significant outside of immediate Christian circles. (See Who Was Jesus? for further citations.)

Forbes Claim No. 20: "The evidence is perfectly clear that Jesus was believed to be an actual human being right back in the first century AD. In fact, one of the biggest Christian heresies in the second century AD that the mainstream church rejected absolutely was that Jesus was a divine heavenly figure who only appeared to be a man. And that was branded a heresy and treated as rubbish, because the early churches clearly believed that Jesus was actually a real human being who was in some sense related to God... The idea that Constantine made this up, I'm sorry, this is just silly..."

In the first place, other than New Testament texts, there is no solid scientific evidence from the first century that indicates anyone other than a handful of Christians believed Jesus had truly walked the earth. The Pauline epistles—universally accepted as the earliest Christian texts—actually serve as evidence against a historical Jesus, as they contain little to no biographical material of scientific value. (See Doherty, The Jesus Puzzle and Jesus: Neither God Nor Man.) Also, there is no credible, scientific evidence that the canonical gospels as we have them appeared in the historical record before the last half of the second century. (See Murdock, "When Were the Gospels Written?")
Constantine the Great; bust from Capitoline Museum; photo: Jean-Christophe BENOISTSecondly, this commentary constitutes yet another strawman, since neither I nor Peter Joseph or any of his other sources to my knowledge has made the claim that Constantine created the Christ figure. Here is what Peter said in ZG1.1 about Constantine:
The reality is, Jesus was the solar deity of the Gnostic Christian sect, and like all other Pagan gods, he was a mythical figure. It was the political establishment that sought to historize the Jesus figure for social control. By 325 A.D. in Rome, Emperor Constantine convened the Council of Nicea. It was during this meeting that the politically motivated Christian Doctrines were established and thus began a long history of Christian bloodshed and spiritual fraud. And for the next 1600 years, the Vatican maintained a political stranglehold on all of Europe, leading to such joyous periods as the Dark Ages, along with enlightening events such as the Crusades, and the Inquisition.
Joseph does not say when the "political establishment" sought to historicize the Christ figure. Scientific analysis shows that the historicization and Judaization of the solar hero occurred during the second century, indeed long before Constantine. Joseph is correct that during the Council of Nicea "politically motivated Christian Doctrines" were established. At that point, the Christ figure was already well represented in Christian tradition and doctrine as being "historical" and was now being used to create exclusivity and hegemony, leading to centuries of slaughter and cultural destruction. As we can see from the above anti-ZG claims full of errors and omissions, this cultural destruction and censorship continues, unabated, from the hallowed halls of academia.
Forbes also carries on about whether or not Constantine made Christianity compulsory, likewise a claim ZG1.1 did not make; nor have I said such a thing. However, Constantine's son Constantius II did issue a series of edicts that targeted Pagan religious practices and promoted Christianity, setting in motion the intolerance that led to a horrendous rampage which destroyed much of the Pagan world, including the last vestiges of the ancient Egyptian civilization during the fourth and fifth centuries.

Forbes Claim No. 21: "One of the things that really got up my nose as I watched the movie was that they showed a list of about 20 people who they claimed were historians writing in the first century who never mentioned Jesus, and the claim was that because not one of these people mentioned Jesus, clearly he couldn't have been a real historical figure."

Here Forbes assails the list from my book Who Was Jesus? of the various writers of antiquity alive during the purported advent of Jesus Christ but who never mentioned him, his movement or followers, saying that this list consists of "geographers, literature professors, poets, philosophers and writers on farming or gardening."
Exposing the fact that the writers of the first century—considered one of the best documented periods in history—never recorded the existence of Jesus Christ, Christians or Christianity is a vitally important exercise that should not "get up the nose" of any serious historian. Only a biased Christian historian interested in shoring up the faith at all costs would not want that shocking fact exposed. How many millions of Christians have never been told that there is no credible, scientific and independent evidence for the existence of Jesus Christ from the contemporary record of when he allegedly walked the earth?

Philo of Alexandria (20 BCE-50 AD/CE)

Philo Judaeus of AlexandriaIn addition, these writers of the time are not all "Roman" as claimed by Forbes, who omits that some of them, such as Philo Judaeus of Alexandria, a Jew who specifically wrote about religion, including and especially the Jewish faith, comparing it to Paganism. Philo's writings on the subject are extensive and were published before Christ allegedly began his ministry. A tremendous amount of Philo's thoughts appear to have been lifted wholesale and turned into Christian doctrine. Philo even describes the anthropomorphized "Word of God" in a way that fits Jesus to a "T"; yet he evidently had no idea whatsoever that during his very lifetime his Word supposedly had manifested miraculously in his Jewish homeland. (See Murdock, CIE, 466ff) It is simply egregious to omit this highly important source proving the lack of a contemporary record for Christ, Christians and Christianity and to wave one's hand in dismissal of the significance of pointing out this deficit in the writings of the time, regardless of their specialty.

Lucius Annaeus Seneca (c. 1 BCE-65 AD/CE)

The same analysis can be made concerning the Roman statesman and philosopher Seneca, whose philosophical musings appear to have been pilfered either by "St. Paul" or by his pseudepigraphical pretenders. If Christ had existed at any point near Seneca's lifetime, surely the philosopher would have mentioned him, particularly when there are so many points of contact between Seneca's and Paul's ideologies.
"If Christ truly had lived and had the impact claimed of him in the New Testament in some two dozen verses that he was famed far and wide, there is little reason why several of these authors would not write about him."
If Christ truly had lived and had the impact claimed of him in the New Testament in some two dozen passages asserting he was famed far and wide , there is little reason why several of these authors would not write about him. Surely this supposedly stunning development would find its way into the writings of "literature professors, poets and philosophers" of all people! This contention is actually helpful to the mythicist case, if such individuals took no notice of someone touted as widely famous for doing stunning miracles indicative of his divinity. As concerns geographers, they too might be interested in knowing that the God of the cosmos was supposedly wandering around in the tiny 90-mile area of Judea and Palestine—such a claim would be an interesting tourist point to make for any geographers. In reality, ancient geographers such as Strabo (63/64 BCE–c. 24 AD/CE) and Pausanias (2nd cent. AD/CE) frequently discussed the religion of the people of the areas about which they were writing, as any serious historian should know.

Expert in Agriculture and Religion

Marcus Terentius VarroWhen one considers that in antiquity writers often addressed multiple disciplines, it would not necessarily be surprising if experts on "farming and gardening" discussed such a purportedly important and allegedly widespread phenomenon, which Christian tradition claims spread like wildfire during the first and second centuries. In this regard, ancient Roman scholar and statesman Marcus Terentius Varro (116–27 BCE) wrote extensively about religion and agriculture; unfortunately, his works on religion were destroyed, leaving us to wonder why and whether or not they may have contained information damaging to Christian origins. Varro's book about agriculture, however, survives. So, here we have an important ancient scholar who wrote about both religion and "farming and gardening." Others would likely follow suit.
Even if we reduce the list down to just two people, Philo and Seneca, the question still remains as to why there exists no contemporary credible scientific evidence demonstrating the existence of Jesus Christ, who, again, is claimed in some two dozen biblical verses to have been famed far and wide? As Forbes himself remarks:
There are plenty of writers whose manuscripts written in the period we're talking about still survive now...
All those manuscripts, yet not one of them contains anything about Jesus, even though he was supposedly widely famed!
Even if the historians and other writers of the day took no notice of Christ himself, they surely would have been aware of the events that allegedly accompanied his crucifixion, such as the sun going dark, earthquakes, and saints rising out of their graves and wandering the streets of Jerusalem, frightening the locals. (Mt 27:51-54; Mk 15:38; Lk 23:45) The Jerusalem temple veil was purportedly ripped apart, yet no Jew or Roman makes any mention of that destruction? There is no record of having to repair it? And if Jesus's death caused all this mayhem, why wouldn't someone report that fact, thus also recording Christ's purported existence? And what about the 500 supposed witnesses of Christ's resurrection (1 Cor 15:6)—would not someone among them have related or recorded the story him or herself?

Conclusion

Forbes's agenda becomes clear in his parting "advice" to those who are "enamored" by "Zeitgeist": "Can I be awfully blunt? Don't believe everything you see on Youtube." Ironically, our critic's video itself can be viewed on Youtube, and as we can see, we should not believe it for the most part.
Dr. Chris Forbes speaking on ZeitgeistForbes further says, in a condescending manner that implies none of us has done so:
Yes, check references. Go looking for ancient evidence. If somebody claims something about Horus or Mithras or Dionysus, if they're only quoting another modern author, or in the case of Massey, someone writing in the 19th century, that's not good enough. What historians want to know is not do you quote historians. They want to know can you quote ancient evidence? And there's simply no ancient evidence that Horus or Mithras or Dionysus was born on the 25th of December, born of a virgin, crucified—the ancient stories simply don't say that about them, so the parallels with Jesus just collapse.
As can be seen from the voluminous information provided in this rebuttal, some of ushave checked the references and looked for the ancient evidence for all these parallels—and we have found it. It is obvious from his comments, however, that Forbes himself did not check the references or go looking for the ancient evidence, because he apparently stopped at the list of citations on the ZG website, without bothering to dig further. It is clear from this response that we should not rely on the words of professional historians but should do the research ourselves, and I have provided pointers in every direction for the reader to do just that for him or herself.
At one point, the host of the radio and video programs goes on to admit that the study of the "historical Jesus" is a "voluminous industry," which just about says it all—an industry, upon which occupations and paychecks depend. As American writer and social critic Upton Sinclair says, "It is difficult to get a man to understand something, when his salary depends upon his not understanding it!"

Further Reading

The Origins of Christianity and the Quest for the Historical Jesus Christ
ZEITGEIST, Part 1 & the Supportive Evidence

Bibliography

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Why did the religion of Mithraism so bother the early Christians that they were compelled to write against it?
Mithrasrelief von Neuenheim, 2. Jhrdt . Badisches Landesmuseum Karlsruhe (Photo: Thomas Ihle at de.wikipedia)
Mithra slays the bull, surrounded by other scenes from his life. 
The early fathers of the Christian church discussed Mithraism's similarities to Christianity, unfavorably and with the intent to make it appear as if the prescient devil "aped" the coming Christ, based on interpretations of so-called "messianic prophecies" in the Old Testament. In other words, they essentially admitted that these similarities, parallels and correspondences between the religion and biography of the Perso-Roman god Mithra and the Jewish messiah Jesus existed before Christ supposedly lived, and that the Christian savior and religion were therefore unoriginal and not unique.

'Distorted from Prophecies'

Mithraism was so popular in the Roman Empire and so similar in important aspects to Christianity that several Church fathers were compelled to address it, disparagingly of course. For example, in his Dialogue with Trypho, patristic writer Justin Martyr (100-c. 165) acknowledged the mysteries of Mithra and claimed in chapter 70 that they were "distorted from the prophecies of Daniel and Isaiah":
And when those who record the mysteries of Mithras say that he was begotten of a rock, and call the place where those who believe in him are initiated a cave, do I not perceive here that the utterance of Daniel, that a stone without hands was cut out of a great mountain, has been imitated by them, and that they have attempted likewise to imitate the whole of Isaiah's words? (Roberts (1870), 2.186)
Justin MartyrJustin does not maintain that the Mithraic mysteries were copied from Christianity; his appeal to "prophecies" purportedly written centuries before is a tacit admission that Roman Mithraism, with rites already developed and known by his time, preceded Christianity. Martyr's suggestion also implies that the Mithraists knew the Jewish scriptures, which is improbable, unless those who created Mithraic rituals were Jews.
Even in the time of the emperor Vespasian, it was difficult, if not impossible, for a non-Jew (goy) to get his hands on the scriptures. In fact, it is alleged that one of the reasons for the befriending of the Jewish general and historian Josephus, as well as for the destruction of Jerusalem, was the emperor's desire to procure copies of the Jewish holy books or Torah. In the Talmud (Sanhedrin 59a), it is debated whether or not a goy who reads the Torah should be put to death. In any event, Martyr is clearly indicating that various Mithraic rituals preceded Christianity, in his attempted explanation that their existence was the result of "prophecies."

The Mithraic Eucharist

As regards the Eucharist in specific, Justin says in his First Apology (66):
And this food is called among us Eucharistia, of which no one is allowed to partake but the man who believes that the things which we teach are true, and who has been washed with the washing that is for the remission of sins, and unto regeneration, and who is so living as Christ has enjoined. For not as common bread and common drink do we receive these; but in like manner as Jesus Christ our Saviour, having been made flesh by the Word of God, had both flesh and blood for our salvation, so likewise have we been taught that the food which is blessed by the prayer of His word, and from which our blood and flesh by transmutation are nourished, is the flesh and blood of that Jesus who was made flesh. For the apostles, in the memoirs composed by them, which are called Gospels, have thus delivered unto us what was enjoined upon them; that Jesus took bread, and when He had given thanks, said, "This do ye in remembrance of Me, this is My body"; and that, after the same manner, having taken the cup and given thanks, He said, "This is My blood"; and gave it to them alone. Which the wicked devils have imitated in the mysteries of Mithras, commanding the same thing to be done. For, that bread and a cup of water are placed with certain incantations in the mystic rites of one who is being initiated, you either know or can learn. (Roberts (1885), 1.185)
As discussed elsewhere, the phrase "which are called Gospels" is evidently an interpolation, as it not only is extraneous and gratuitous to the subject matter of the rest of the paragraph but is also the only time the term "Gospels" is found in Justin's works. Furthermore, the quotes Justin cites from the "memoirs," which are ostensibly a single text called the "Memoirs of the Apostles" also discussed elsewhere, differ from any found in the canonical gospels. (In-depth analysis is provided in Supernatural Religion by Walter Cassels.)
In any case, Martyr implies here that this Mithraic sacrament preceded Christianity and was not copied from the latter, since the "devil did it" argument is generally, if not always, used to explain away the similarities between Christianity and pre-Christian Paganism. If human beings had merely copied Christian rites and myths, why would Martyr not say so but instead irrationally ascribe the deed to a supernatural agency, thus putting himself at risk for incredulity and ridicule for what is now nearly two thousand years?
In his discussion of the Eucharist, Justin also relates that the Mithraic mysteries involve bread and water, like the Christian communion, attributing its presence in Mithraism to "evil spirits":
...And this very solemnity, too, the evil spirits have introduced into the "Mysteries of Mithra"; for you do or may know that when anyone is initiated into this religion, bread and a cup of water, with a certain form of words, are made use of in the sacrifice. (Taylor, lxiii)
It should also be noted that within the Egyptian religion, dating back some 3,000 years before Christ's alleged advent, the partaking in the sacred meal of bread and beer was germane to the salvational afterlife of the religious devotee. Such sacred meals could also be found in other pre-Christian cultures as well.

Mithraism and Baptism, Resurrection, etc.

Church father TertullianAdditionally, in his book The Prescription Against Heretics, Church father Tertullian (c. 160-c. 225) acknowledges the similarities between Mithraism and Christianity, in their use of baptism, a mark upon the forehead, the resurrection, the crown, etc. Like Martyr, of course, he blames these similarities on the devil, rather than admitting that Christianity took them from Mithraism:
Chapter XL.-No Difference in the Spirit of Idolatry and of Heresy. In the Rites of Idolatry, Satan Imitated and Distorted the Divine Institutions of the Older Scriptures. The Christian Scriptures Corrupted by Him in the Perversions of the Various Heretics.
The question will arise, By whom is to be interpreted the sense of the passages which make for heresies? By the devil, of course, to whom pertain those wiles which pervert the truth, and who, by the mystic rites of his idols, vies even with the essential portions of the sacraments of God. He, too, baptizes somethat is, his own believers and faithful followers; he promises the putting away of sins by a layer (of his own); and if my memory still serves me, Mithra there, (in the kingdom of Satan) sets his marks on the foreheads of his soldiers; celebrates also the oblation of bread, and introduces an image of a resurrection, and before a sword wreathes a crown. What also must we say to (Satan's) limiting his chief priest to a single marriage? He, too, has his virgins; he, too, has his proficients in continence. Suppose now we revolve in our minds the superstitions of Numa Pompilius, and consider his priestly offices and badges and privileges, his sacrificial services, too, and the instruments and vessels of the sacrifices themselves, and the curious rites of his expiations and vows: is it not clear to us that the devil imitated the well-known moroseness of the Jewish law? Since, therefore he has sown such emulation in his great aim of expressing, in the concerns of his idolatry, those very things of which consists the administration of Christ's sacraments, it follows, of course, that the same being, possessing still the same genius, both set his heart upon, and succeeded in, adapting to his profane and rival creed the very documents of divine things and of the Christian saints... (Roberts (1870), 15.48)
Numa Pompilius, legendary king of RomeHere Tertullian is acknowledging the resemblances between Mithraism, Paganism in general, and Christianity, using as an example some rites also similar that date back to the purported time of the legendary Roman king Numa Pompilius (753-673 BCE), nearly eight centuries before the common era.
Yet, the Church father claims that these similarities were in imitation of the Jewish law, that Satan had "imitated and distorted the Divine Institutions" of the "Older Scriptures" or Torah. As stated, non-Jews could not readily know such things; hence, it must have been the apparently omnipresent, omniscient and omnipotent devil, who is constantly getting the better of God!
In On Baptism (5), Tertullian describes baptism in the Roman Empire, but insists that it too is diabolical:
"Well, but the nations, who are strangers to all understanding of spiritual powers, ascribe to their idols the imbuing of waters with the self-same efficacy." (So they do) but they cheat themselves with waters which are widowed. For washing is the channel through which they are initiated into some sacred ritesof some notorious Isis or Mithras. The gods themselves likewise they honour by washings. Moreover, by carrying water around, and sprinkling it, they everywhere expiate country-seats, houses, temples, and whole cities: at all events, at the Apollinarian and Eleusinian games they are baptized; and they presume that the effect of their doing that is their regeneration and the remission of the penalties due to their perjuries. Among the ancients, again, whoever had defiled himself with murder, was wont to go in quest of purifying waters. Therefore, if the mere nature of water, in that it is the appropriate material for washing away, leads men to flatter themselves with a belief in omens of purification, how much more truly will waters render that service through the authority of God, by whom all their nature has been constituted! If men think that water is endued with a medicinal virtue by religion, what religion is more effectual than that of the living God? Which fact being acknowledged, we recognise here also the zeal of the devil rivalling the things of God, while we find him, too, practising baptism in his subjects. (Roberts (1887), 3.671)
Obviously, this baptism, so extensively carried out, was the order of the day long before Christianity had any influence. Indeed, baptism is a pre-Christian rite, found from India to Egypt, dating back thousands of years. How, then, did Mithraism take it from Christianity?

Religious Mark on the Forehead

Another one of these devilish nuisances to Christian apologists is the Mithraic mark upon the forehead, a rite similar to that within Catholicism. In The Chaplet (De Corona), Tertullian comments on the "mimicry of martyrdom," as well as the crown and the mark of Mithraism, and says:
Let us take note of the devices of the devil, who is wont to ape some of God's things with no other design than, by the faithfulness of his servants, to put us to shame, and to condemn us. (Roberts (1887), 3.103)
The mark on the forehead as a sign of religious respect is well known to have been used in India for millennia. Even the Bible records the Jewish prophet Ezekiel (9:4) as marking the foreheads of the "righteous":
And the Lord said to him, "Go through the city, through Jerusalem, and put a mark upon the foreheads of the men who sigh and groan over all the abominations that are committed in it."
Concerning this Jewish mark, ancient Christian monuments expert Rev. Dr. John P. Lundy states (128):
The cross was marked on the foreheads of the men of Jerusalem that were to be spared from destruction, in Ezekiel's time, for it was tau [T]; (9:4-6) it was stamped on valuable documents, coins, and on the necks of camels and thighs of horses; it was woven into garments; and in various other ways it was used before the Christian era as a symbol of ownership, of safety and of solemn compact.
Phoenician alphabet, c. 1050 BCEThe word for "mark" in Hebrew is תו or tav, reflecting the τ or tau of the Greeks. Both the Greek and Hebrew letters are derived from the Phoenician alphabet, in which the letter "t" is an "x."
Concerning the Jewish mark, the Catholic Encyclopedia ("Cross," 4.519) relates:
Thus the Greek letter (tau or thau) appears in Ezechiel (ix, 4), according to St. Jerome and other Fathers, as a solemn symbol of the Cross of Christ--"Mark Thau upon the foreheads of the men that sigh." The only other symbol of crucifixion indicated in the Old Testament is the brazen serpent in the Book of Numbers (xxi, 8-9). Christ Himself thus interpreted the passage: "As Moses lifted up the serpent in the desert, so must the Son of man be lifted up" (John, iii, 14). The Psalmist predicts the piercing of the hands and the feet (Ps. xxi. 17).
Nevertheless, despite its presence in Judaism, in an article entitled "The Cult of Sol Invictus," a Protestant Christian website protests that the sign of the cross itself is Satanic, representing a Mithraic ritual that has erroneously found its way into Christianity:
After baptism into the Mysteries of Mithra, the initiate was marked on the forehead. The sign of the cross formed by the elliptic and the celestial equator was one of the signs of Mithra.
There is no Biblical support for the inclusion of Mithraic ritual, which is the worship of Satan, in the worship of the God of Abraham, Isaac and Jacob, the Creator of heaven and earth. It is a Satanic scheme to disguise the transgression of Gods laws under the title of "Christianity."
While the writer wishes to denigrate all religions other than an imagined "pure Christianity," he nonetheless clearly contends that Christianity, or Catholicism in specific, took from Mithraism, and not vice versa. Obviously, the cross would not have been copied by Paganism from Christianity, as it is an ancient sacred symbol that pre-dates the Christian era by centuries and millennia. In fact, the cross was the "universal symbol of life and immortality," as well as of the sun god, entirely appropriate for Mithra.
OrigenIn Contra Celsus (6.22), Church father Origen (184/185-253/254) quotes Celsus as relating the Mithraic mysteries, which included the soul's movements through the seven heavenly spheres. This celestial soul-cleansing "ladder" begins with the leaden Saturn and ends with the golden sun. The Persian theology, says Origen, also includes "musical realms." From Origen's condemnation of Celsus, it is evident that Celsus compared Mithraism with Judaism and Christianity, apparently accusing the latter two of copying the Persian religion. In book VI, Origen says:
For the mysteries of Mithras do not appear to be more famous among the Greeks than those of Eleusis, or than those in Aegina, where individuals are initiated in the rites of Hecate. But if he [Celsus] must introduce barbarian mysteries with their explanation, why not rather those of the Egyptians, which are highly regarded by many, or those of the Cappadocians regarding the Comanian Diana, or those of the Thracians, or even those of the Romans themselves, who initiate the noblest members of their senate? But if he deemed it inappropriate to institute a comparison with any of these, because they furnished no aid in the way of accusing Jews or Christians, why did it not also appear to him inappropriate to adduce the instance of the mysteries of Mithras? (Roberts (1885), 4.583)
Ironically, the prolific and highly influential Origen--considered one of the best educated of the early apologists--was later himself condemned as a "heretic"; yet, the church continued to use his writings to gain converts.
Another early Christian author who writes about the analogous elements found in both Paganism and Christianity, and attributes these resemblances to the devil, was Julius Firmicus Maternus (4th cent.). It is apparent from Firmicus's contentions in De Errore profanarum religionum (4) that he believed the mysteries to have been prefigured by the devil. In other words, they anticipated Christianity.
The bottom line is that Mithraism in one form or another existed for centuries prior to the common era and thus predated Christianity. The contention that many of the "biographical" details assigned to Jesus Christ in the New Testament represented attributes of older gods such as Mithra is verified by the protestations of the early Christian fathers that the "devil" anticipated the advent of Jesus Christ, as purportedly predicted in the Jewish scriptures, and caused the Pagans to mimic this Jewish messiah in their gods and goddesses.

Bibliography 

"The Cult of Sol Invictus." www.sabbathcovenant.com/doctrine/cult_of_sol_invictus.htm

Roberts, Alexander, et al. eds. Ante-Nicene Christian Library, vols. 2 and 15. Edinburgh: T. & T. Clark, 1870.

  --Ante-Nicene Fathers, vols. 1 & 4. Buffalo: The Christian Literature Publishing Company, 1885.
  --Ante-Nicene Fathers, vol. 3. Buffalo: The Christian Literature Publishing Company, 1887.
Lundy, John P. Monumental Christianity. New York: J.W. Bouton, 1876.
Taylor, J. The True Doctrine of the Holy Eucharist. London: Longman, Brown, Green & Longmans, 1855.
Further Reading
Mithra: The Pagan Christ
Was Mithra's Mother a Virgin?

 Nuevo manuscrito egipcio descifrado, 
de 1.200 años de antigüedad, 
cuenta parte de la historia de la crucifixión de Jesús con giros...


Parte del texto manuscrito sobre la Pasión de Jesús recién descifrado.
Fuente: LiveScience | Owen Jarus | 12 de marzo de 2013 (Traducción de G.C.C. para Terrae Antiqvae)

Un nuevo manuscrito egipcio descifrado, de 1.200 años de antigüedad, cuenta parte de la historia de la crucifixión de Jesús con giros sobre las tramas de los apócrifos, algunos de los cuales nunca se han visto antes.

Escrito en lenguaje copto, el antiguo texto nos habla de Poncio Pilato, el juez que autorizó la crucifixión de Jesús, cenando con él antes de su crucifixión y ofreciendo sacrificar a su propio hijo en el lugar de Jesús. También explica por qué Judas empleó un beso, en concreto, para traicionar a Jesús -porque tenía la habilidad de cambiar de forma, de acuerdo con el texto- y pone el día de la detención de Jesús en la noche del martes, en vez del jueves por la tarde-noche, algo que contraviene la línea de tiempo de la Pascua.
                                                                                                                                         
El descubrimiento del texto no significa que estos acontecimientos sucedieran, sino que algunas personas que vivieron en aquel tiempo parecen haber creído en ellos, dijo Roelof van den Broek (izquierda), de la Universidad de Utrecht, en los Países Bajos, quien publicó la traducción del libro "Pseudo-Cirilo de Jerusalén sobre la Vida y la Pasión de Cristo" (Brill, 2013).

Copias del texto se encuentran en dos manuscritos, uno en la Biblioteca y Museo Morgan de Nueva York y el otro en el Museo de la Universidad de Pennsylvania. La mayor parte de la traducción proviene del texto de New York, porque el correspondiente al manuscrito de Pennsylvania es en su mayoría ilegible.

Poncio Pilato cena con Jesús
Si bien las historias apócrifas sobre Poncio Pilato se conocen desde la antigüedad, Roelof van den Broek escribió en un correo electrónico a LiveScience diciendo que él nunca había visto esto antes, con la oferta de Pilato de sacrificar a su propio hijo en el lugar de Jesús.

"Sin más preámbulos, Pilato preparó una mesa y comió con Jesús en el quinto día de la semana. Y Jesús bendijo a Pilato y a toda su casa", reza parte del texto en la traducción. Más tarde, Pilato le dice a Jesús: "Pues bien, he aquí que la noche ha llegado, levántate y retírate, y cuando llegue la mañana y vengan a acusarme por tu culpa, voy a darles el único hijo que tengo para que puedan matarlo en su lugar".

En el texto, Jesús le consuela, diciendo: "Oh Pilato, tú has sido considerado digno de una gran gracia, ya que has demostrado una buena disposición hacia mí". Jesús también mostró a Pilato que él podía escapar si quisiera. "Pilato, entonces, miró a Jesús y observó que se convertía en incorpóreo: él no lo veía desde hacía mucho tiempo ...", dice el texto.
Pilato y su esposa tuvieron visiones nocturnas que mostraban a un águila (que representaría  a Jesús) siendo asesinada.

En las iglesias copta y etíope, Pilato es considerado como un santo, lo que explica la representación comprensiva del texto a su persona, escribe van den Broek.

Foto: Judas traiciona a Jesús con un beso, por Giotto di Bondone.

La razón del beso de Judas
En la Biblia canónica el apóstol Judas traiciona a Jesús a cambio de dinero, y mediante el uso de un beso lo identifica para que sea arrestado. Este relato apócrifo explica que la razón de que Judas empleara, en concreto, un beso, se debía a que Jesús tenía la habilidad de cambiar de forma.

"Entonces los judios le dijeron a Judas: ¿Cómo vamos a detenerle (a Jesús), dado que él no tiene una sola forma, sino que su apariencia cambia. Algunas veces es sonrosado, a veces es de color blanco, a veces es de color rojo, a veces es del color del trigo, a veces es pálido como los ascetas, a veces él es un joven, a veces un hombre viejo ... ".

Esto lleva a Judas a sugerir el uso de un beso como medio para identificarlo. Si Judas hubiera dado una descripción de Jesús él podría haber cambiado de forma. Al besarlo, Judas le dice a la gente exactamente quién es.

Esta comprensión del beso de Judas viene de lejos. "La explicación del beso de Judas se encuentra, primero, en Orígenes (un teólogo que vivió entre los años 185-254 d.C.)", escribe van den Broek. En su obra Contra Celso, Orígenes declara que "aquellos que lo vieron (a Jesús) no se les aparece por igual a todos".
                                                                                                                                          
La interpretación de San Cirilo
El texto está escrito en el nombre de San Cirilo de Jerusalén, quien vivió en el siglo IV. En el relato de Cirilo cuenta la historia de la Pascua como parte de una homilía (un tipo de sermón). Una serie de textos de los tiempos antiguos dicen que son homilías de San Cirilo y ellas probablemente no fueron dadas por este santo en su vida real, explica van den Broek en su libro.

Casi al principio del texto, Cirilo, o la persona que escribe en su nombre, afirma que un libro ha sido hallado en Jerusalén mostrando los escritos de los apóstoles sobre la vida y crucifixión de Jesús. "Escúchadme, oh mis honrados hijos, y dejarme que os diga algo de lo que encontramos escrito en la casa de María ...", leemos en parte del texto.

De nuevo, es poco probable que tal libro fuera encontrado en la vida real. Van den Broek dijo que una pretensión como ésta habría sido utilizado por el escritor "para intensificar la credibilidad de sus peculiares puntos de vista y los hechos no canónicos que está a punto de presentar, atribuyéndoles a un origen apostólico", y agregó que ejemplos con este recurso argumental pueden encontrarse "con frecuencia" en la literatura copta.

El arresto, en martes
Van den Broek dice que se sorprende de que el autor del texto mueva la fecha de la última cena de Jesús con los apóstoles, y su detención, al martes. De hecho, en este texto, la última cena real de Jesús parece ser con Poncio Pilato. En medio de su detención y la cena con Pilato, fue llevado ante Caifás y Herodes.
En los textos canónicos, la última cena y el arresto de Jesús suceden en la tarde-noche del jueves y los cristianos de hoy en día celebran este evento con oficios el Jueves Santo. Es "realmente notable que en los relatos del Pseudo-Cirilo la historia del arresto de Jesús fuera en la tarde-noche del martes, ¡como si la historia canónica de su arresto el jueves por la tarde-noche (que se conmemora cada año en Semana Santa) no existiera!", escribe van den Broek en un correo electrónico.

Un regalo a un monasterio ... y luego a Nueva York

Hace alrededor de 1.200 años, el texto de New York estaba en la biblioteca del Monasterio de San Miguel, en el desierto egipcio, cerca de la actual al-Hamuli, en la parte occidental del Fayum. El texto dice, en la traducción, que fue un regalo del "arcipreste Padre Paul" quién "ha proporcionado este libro mediante sus propios esfuerzos".
El monasterio parece que dejó de operar alrededor de principios del siglo X, y el texto fue redescubierto en la primavera de 1910. 

En diciembre de 1911 fue comprado, junto con otros textos, por el financiero estadounidense J.P. Morgan .

Posteriormente, sus colecciones fueron donadas al público y forman parte, hoy en día, de la Biblioteca del Museo Morgan de Nueva York. El manuscrito se muestra actualmente como parte de una exposición del museo titulada "Treasures from the Vault"  y que estará presente hasta el 5 de mayo 2013


¿Quién se lo creía?
Van den Broek escribe en un correo electrónico que "En Egipto, la Biblia se había convertido ya en canónica en los siglos IV/V, pero las historias y los libros apócrifos siguieron siendo populares entre los cristianos egipcios, especialmente entre los monjes".

Mientras que las gentes del monasterio habrían creído en el nuevo texto traducido, "en particular los monjes más simples", no está convencido de que el autor del texto creyera todo lo que estaba escribiendo, dice van den Broek.

"Me resulta difícil creer que realmente lo hiciera, pero algunos detalles como, por ejemplo, la comida con Jesús, él pudo haber creído que realmente sucedió", escribe den Broek. "La gente de ese tiempo, incluso si ellos fueron bien educados, no tenían una actitud crítica histórica. Los milagros eran bastante posibles, y ¿por qué no podría ser verdadera una vieja historia?".



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 BUDA Y JESUCRISTO . COINCIDENCIAS

Temptation by the Evil One

Yet another "Christian" motif that appears within Buddhism is the temptation of the supernatural savior by the evil being. Discussing the temptation of Buddha by the "demon" Mara, Lockwood (37) remarks:
The Gospel of John makes no mention of the temptation of Jesus by the devil. In fact, this gospel rules this episode out as a possibility, as Jesus is said, in this account, to proceed immediately after his baptism, to enlisting five men as his first disciples, and then on to performing miracles and preaching. (The Buddha also had five disciples in the beginning of his preaching the Dharma.)
As we can see, not only are there important differences between the Christian gospels, indicating their fictional nature, but also the correspondences between Buddhism and Christianity are pronounced. In this instance, we read of two such parallel motifs: The temptation and the five initial disciples, both of which must have emanated from Buddhism to Christianity, in such a scenario of transference or "borrowing."
Buddha tempted by the evil one, Mara


Walking on Water

Another motif well represented in Buddhist literature and artifacts such as a stone carving from Sanchi (1st cent. bce) depicts the godman or his disciple(s) walking on water (Lockwood, 40). Both Buddha and Jesus, along with chosen disciples, are portrayed as walking on water, but the Buddhist tale clearly predates the Christian one, by many decades if not centuries....
Regarding the antiquity of the water-walking motif, Lockwood (40) remarks:
In India, accounts of the paranormal ability of walking on water are as old as the ancient epic, Mahabharata—long before the time of the Buddha.
Concerning these various parallels, Lockwood (42) quotes Dr. William N. Brown's conclusion:
…To find this sort of most recondite handling of miraculous material at all in two separate bodies of religious literature should arouse suspicion, but to find it…attached to similar stories seems to me compelling testimony that the two stories are genetically connected.
Buddha walking on water, with waves and fish. Borobudur, c. 800-900 AD/CE (Photo: patandmiketravel.blogspot.com/2010/11/buddhas-and-dragons.html

Buddha Becomes a Christian Saint

Section Four of Buddhism's Relation to Christianity contains the fascinating and important story of the adoption of Buddha, by the name of "Josaphat," into the Christian pantheon of saints, For several centuries in the Middle Ages up to the 19th, Christendom heard the marvelous tales of Josaphat and Barlaam, until the Age of Enlightenment brought with it Buddhist studies that revealed the ruse.
As Lockwood (61) remarks, "The Christian legend was, in actuality, a transmutation of the life of the Buddha," a transmutation evidently occurring sometime between the third and seventh centuries AD/CE.

The Saints are Gods of Other Cultures

This fact of a transmutation of a non-Christian godman into a Christian saint is not limited to Buddha, as it occurred with several other figures from pre-Christian religion and mythology, including St. Ann, St. Lucy, St. Denis and St. Brigid, representing the deities Anna/Ana, Lucia/Lucina, Dionysus and Brighid/Brigid/Brigit/Bride, respectively.
If enterprising monks (or their priestly, pontifical or political leaders) were busy transmuting a Buddhist legend into a Christian tale as early as the third century, there is little reason to doubt that their predecessors were busily transmuting other Buddhist stories and doctrines into Christian tales and dogma—including the gospel story itself, which only emerges clearly and in detail into the historical record during the latter half of the second century—a mere decades before the Josaphat fabrication evidently was begun....
Detail from 'King Avenir and Josaphat in Conversation'

The 500 Brothers

Another motif Lockwood (77) raises in relation to the parables and the Buddhist tactic of "skillful leading by misleading" (upaya-kaushalya) is the appearance in Paul's First Epistle to the Corinthians (15:6-7) of 500 "brethren" who supposedly witnessed the resurrected Christ. This motif has been used by Christians as "proof" that Christ was a historical figure, about whom Paul and these hundreds of others clearly knew. However, according to Buddhist scholar Dr. Christian Lindtner, this "historical" episode represents yet another example of "pious fraud" and propaganda:
…The "more than 500 brethren," "most of whom are still alive," who are among those cited as eyewitnesses to Christ as raised from the dead, were originally the 500 Buddhist monks present at the death of the Buddha, as related in the MPS [Mahā-Parinirvāna-Sūtra ] (part of the MSV [Mūla-Sarvāstivāda-Vinaya]. So, here Paul reveals himself, if we know the original source, as being guilty of a pious fraud, indeed. (Lockwood, 77)


The Historicity of Jesus

Section Eight of Buddhism's Relation to Christianity (130ff) comprises a lengthy discussion of the "historicity" of Jesus Christ, reproducing at first the article from the internet site Wikipedia by the same name. The argument centers on whether or not, under the layers of mythical motifs that sober historians are not prepared to accept as "historical fact," there is a man named "Jesus," titled "the Christ," who had wandered about Judea and Galilee preaching a Hellenized and Romanized "Jewish" doctrine full of unique sayings attributable to a "historical" figure.
This "euhemerism" or "evemerism"—the theory named after the Greek philosopher Euhemeros or Evemeras (4th cent. BCE), who argued that the gods and goddesses were kings, queens and heroes of antiquity puffed up by supernatural biographical filler—may sound satisfying at first. However, as these mythological and other precedent layers are peeled, there remains no "historical" core to the onion, and a composite of 20 people, historical and mythical, is simply no one.
Source: Buddhism's Relation to Christianity


NAVIDAD SIMBOLISMO  
 

El significado esotérico de la navidad - por Thorwald Dethlefsen

Extracto de una conferencia por Thorwald Dethlefsen. Caracas, Diciembre 1993.
Traducido del alemán por cortesía de Carlos Bachman.
 
Los hombres de culturas antiguas mantuvieron un contacto más estrecho con las fuerzas de la naturaleza.

Festejaban de manera especial los cambios de las estaciones. Para estas culturas tenía especial significado el punto en el que, en medio de la mayor oscuridad exterior, nacía la luz y comenzaba su curso victorioso sobre las fuerzas de las tinieblas.

La Nochebuena, la noche de navidad fue celebrada desde siempre como una noche de consagración.

En las escuelas místicas esa noche se llevaba a los aún no aceptados aunque preparados.

Allí ocurrían los misterios llamados mirar el Sol a media noche.
Esta antiquísima fiesta, celebrada como la noche de consagración por todas las culturas, fue aceptada muy tardíamente como la fiesta del nacimiento de Jesucristo en el siglo IV, año 337, bajo el Papa Julio. Previamente existieron 136 fechas distintas para dicha celebración.

Crisóstomo escribe 390 años después de Cristo lo siguiente: En este día - se trata del 25 de diciembre - se fijó hace poco en Roma el nacimiento de Cristo para que los Cristianos puedan celebrar sus fiestas sin ser molestados, en tanto los paganos están ocupados en sus ceremonias.

Las ceremonias paganas a las que se hace alusión consistían en el festejo del nacimiento del Sol no vencido y recibían el nombre de Bromalia.
  
Entre el día de Nochebuena y lo que hoy celebramos como la fiesta de los Reyes Magos transcurren 13 días de Navidad; es la temporada más importante del año desde el punto de vista esotérico.

Algo más deberíamos recoger de la signatura del Zodíaco: el nacimiento de Jesucristo de la Virgen María.

Este nacimiento se celebra a medianoche del día más oscuro del año y la noche más larga. Al colocar una línea sobre el eje del día en el que el Sol está a 0 grados Capricornio (solsticio de invierno a medianoche), en el Este está Virgo como ascendente en el Zodíaco astrológico. Esto quiere decir que exactamente a medianoche se levantaba en el horizonte del Este la constelación de Virgo. Esta es la señal cósmica del nacimiento de la luz a través de una Virgen. El símbolo astrológico para Virgo es, si vemos en más detalle, una M con una colita detrás, relacionado con la firma de María. Esto aclara la signatura cósmica y lo que significa el nacimiento de la luz, del portador de la luz en el período más oscuro del año.

Aquí tenemos un símbolo muy importante: resaltar la máxima oscuridad como el punto en el que nace la luz. Se trata de una referencia a la antigua polaridad de la luz del Sol en la oscuridad que figura en el prólogo del Evangelio de San Juan:

Y la luz en las tinieblas brilla.

A esto siempre se refieren los alquimistas como esencial: la verdadera quinta-esencia solo halla en el ámbito en el que los hombres no están dispuestos a mirar porque les parece demasiado sucio y oscuro.

Allí donde los hombres no van, a donde no se quieren acercar ni quieren hallar, allí se encuentra lo esencial, lo que busca la alquimia, el real portador de la luz. Este es un secreto antiquísimo; la luz no la encontramos en la claridad sino en las tinieblas, en el punto más oscuro. Esta es la razón por la cual siempre se relaciona esta temporada del año con las ideas y representaciones mitológicas.

Quizás podemos seguir ahora un poco el recorrido del Sol. Desde el punto 0 grados Capricornio, después de Navidad el Sol migra a través de todo el Zodíaco Capricornio. Capricornio se asocia con Saturno. Saturno-Capricornio son fuerzas enemigas de la vida, potestad de las tinieblas y de la muerte que amenazan una vez más el camino de la Luz recién nacida y tratan de devorarla. Herodes es la representación bíblica de este hecho, es la figura saturnina que trata de aniquilar al niño recién nacido. Son ataques a la Luz que, como sabemos, no logran aniquilarla.

Continuando, el Sol pasa 30 días después por el signo de Acuario, conocido en las figuras mitológicas como el hombre viejo o el ángel que vierte agua. En el relato Cristiano es representado con el bautismo en la figura de Juan el Bautista, quién efectúa la ceremonia de iniciación y purificación que corresponde a Acuario.

Luego el Sol entra al Zodíaco de Piscis, período de ayuno desde el Miércoles de Ceniza - significando Carne-Val - pues el carnaval es la época en que no se come carne. Y cuando el Sol ha recorrido los 30 grados de Piscis, llega el equinoccio de primavera: el 0 grados Aries, que se encuentra en un ángulo de 90 grados respecto al eje de nacimiento, lo que quiere decir que el Sol llega a la encrucijada de su propio nacimiento.

Esta es la fecha en que celebramos la Pascua o la crucifixión del portador de la Luz. En este punto el Sol y, correspondientemente el Dios-Sol, llegan a su propia cruz y literalmente se crucifican en el sentido cósmico.
  
Las analogías se siguen presentando a lo largo del Zodíaco en muchos aspectos, pero mayormente solo pueden ser entendidas por los conocedores de la astrología.

Por ejemplo Aries se relaciona con la cabeza, con el cráneo y no es casualidad que la cruz se erigiese en el Gólgota, que se traduce como el sitio de los cráneos.

Podemos llamar la atención sobre el hecho de que en el año Cristiano los ritos que indican el crecimiento humano se celebran en fechas fijas del calendario Solar.

Son las mismas fechas cada año: 24 de diciembre, la Navidad o el nacimiento; 1º de enero la circuncisión; 6 de enero Los Reyes Magos, entre otros.

En cambio los ritos de la muerte de Cristo, que completan la polaridad de la resurrección y el ascenso, se festejan de acuerdo al calendario lunar. Así celebramos el Miércoles de Ceniza, la Semana Santa, la Pascua, el domingo de resurrección y Pentecostés. Estas celebraciones no tiene fechas fijas porque se celebran según el calendario lunar.

Estas referencias bastan para el nivel cósmico de los relatos Cristianos o religiosos en general. A través de ellas comprendemos mejor que sí tiene sentido celebrar estas fiestas conscientemente, porque así nos ponemos en resonancia con los eternos ritmos cósmicos.

Las fiestas son los puntos que enlazan al hombre con lo que cósmicamente pasa en el cielo.

Y más vuelve a aprender el hombre a adaptarse a estos ritmos del calendario, presenciándolos conscientemente si se incorpora a los grandes ritmos cósmicos…....,
Bajo este punto de vista, la Navidad se convierte en un rito: el renacer en el espíritu del nacimiento de la Luz y de Dios en nosotros. Esencialmente, solo aquí puede realizarse la Navidad.

Pero el nacimiento de la Luz en el hombre se puede efectuar también únicamente cuando afuera hay oscuridad, es decir, cuando el hombre se aleja del mundo exterior.

Se produce un proceso anterior que precede a la posibilidad de un nacimiento de la luz (antes de que renazca el espíritu en una vida humana) en el cual el mundo exterior se torna insípido y pierde los encantos que siempre tiene para nosotros. Queremos alcanzar las cosas que nos atraen, y una vez las obtenemos, tratamos de asirnos a ellas pues nos parecen atractivas, estimulantes, nos convierten en hombres de acción.

Luego llega el momento en el cual estos encantos se desvanecen, cuando lo exterior pierde su poder de seducción las cosas se hacen transparentes, pierden su atractivo, no muestran interés. Este proceso llamado también devastatio es siempre una señal de que el individuo se acerca a una crisis trascendental.

Visto psíquicamente, podemos decir que sólo cuando el hombre está dispuesto a bajar a la máxima profundidad de su alma, cuando está dispuesto a soportar el horror de su propia sombra, cuando se decide a mirarla, recorrerla, mirar su propia negrura, sus tinieblas, sólo entonces podrá experimentar en ellas el nacimiento de la luz:

Y la luz en las tinieblas brilla.

La Navidad ocurre en Belén. En hebreo, Bethlehem significa la casa del pan que es el símbolo para nuestro cuerpo dentro del cual debe acontecer la Navidad. Nuestro cuerpo es el sitio exterior para el nacimiento, tal como Bethlehem representa el lugar exterior del nacimiento de Cristo.

Tratemos de llevar este hecho a nuestra realidad psíquica. Encontramos en primer lugar a María, la madre-virgen que está embarazada. La mayoría de los hijos de Dios nacieron de una madre-virgen y sus nombres están emparentados linguísticamente: la madre de Bacus se llamaba Myrra; la madre de Hermes, Myrra o Maya; la madre de Buda, Maya y la madre de Cristo, María.

María, Maya y Myrra, tienen la misma raiz lingüística: mare, el mar; mater, la madre; materia, la materia. Esta base común en cuanto a la lingüística que representan en esencia las madres de los Hijos de Dios. Por un lado está la conexión de María con la materia.

La materia es lo exteriormente visible, donde se encuentra encerrada la luz.

Esta luz es invisible a primera vista, tal como María lleva encerrada, escondida en sus entrañas a la luz de Cristo, la luz de Dios. María es visible pero la luz no. Es decir, la materia, lo externo, las formas de expresión son visibles, en tanto que la luz propiamente dicha, la que se encuentra atrapada dentro de la materia, no es vista si antes no es liberada

 Por otra parte existe una conexión etimológica entre las palabras agua y mar: el mar es agua.

En la mitología Cristiana María fue llamada Stella Maris, la estrella del mar. Igualmente encontramos una conexión entre el manto azul de María y las estrellas, relacionado con el azul celeste y el azul del mar. Y el color azul pertenece de por sí, como símbolo, a un color pasivo y receptivo.
Todos estos son simbolismos para el principio de lo receptivo, de lo pasivo. Es así como el agua, que no tiene nada de expansiva, se caracteriza por causar impresión, por ser receptiva.

Y así la luna siempre ha sido la expresión de lo femenino, de lo psíquico y receptivo. Si pensamos en las diosas de la luna a las que pertenece María, vemos que en las imágenes

Cristianas María casi siempre aparece colocada en una media luna. Así llegamos a una cadena simbólica significativa:  
 Agua - Psique - Luna - Femineidad - Madre.

Encontramos en el Apocalipsis (Revelación de San Juán) que se dice de María:

…y una gran señal apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. (Apocalipsis 12). Esta referencia a la luna significa, una vez más, que la luna es receptiva como cuerpo astral, no emana energía como el Sol sino que la recibe, depende del Sol. Desde la antigüedad, es el símbolo de lo receptivo y por lo tanto de la psique, del alma. En el hombre, el alma, la psique es el elemento impresionable, receptivo, el principio pasivo, femenino, en contraste con el principio varonil, el espíritu, que es activo, dador, emanador.

Entonces María es ante todo nuestra alma. Además se insiste en que es virginal.

Este pricipio no es nada fácil de entender. La virginidad, el estar inmaculado, es un símbolo de lo eterno, es un símbolo del presente. Veamos este concepto a través de una imagen: el vuelo de un ave en el cielo no deja huella. Aunque vuelen muchas aves por el mismo espacio celestial nunca se mancha, siempre permanece limpio, siempre está inmaculado. Así vemos que las huellas serían las marcas del pasado, que es siempre una simple huella. El vuelo del ave no deja huella y por tanto el cielo no permite que el pasado aparezca.

Así, el cielo es siempre el presente, siempre se mantiene fresco y nuevo; no puede ser manchado, es siempre virgen. Así mismo sucede en la vida real.

La vida real y el mundo verdadero son constante presencia, nunca pasado o futuro.

Todo lo pasado es irreal, como lo son las huellas de las estrellas. Resulta entonces que el cielo, en el que no hay huella ni mancha alguna, es el regazo virginal de María.

La virginidad es la expresión de la presencia absoluta y, como tal, es un reto para que liberemos nuestro interior de las huellas, para que soltemos el Yo (Ego), que representa la huella del pasado, con el que siempre nos identificamos.

Todo el tiempo durante el cual nos identificamos con el Yo, nos impide abrirnos para recibir y ser iluminados por la Luz Divina.

Nosotros dejamos huella, estamos manchados (con mácula) por el pasado, por el recuerdo; no somos inmaculados, virginales, no estamos en el aquí y ahora.

El reto para nosotros es llegar a liberarnos de la ilusión del tiempo, liberarnos de los recuerdos, para llegar a ser totalmente presente, inmaculados, vírgenes.

Otro requisito fundamental para que logremos este objetivo es nuestro fuero interno.

Debe ser nuestra disposición y disponibilidad de abrirnos al cielo para hacer posible la encarnación de Dios.

Al estar conformes y de acuerdo, se cristaliza la contestación de María al ángel cuando éste le anunció que recibiría un hijo, y que fue dicha por ella en estas mismas palabras:

He aquí la sierva del Señor; hágase a mí conforme a tu palabra.

Esta es una escueta expresión de conformidad, de estar de acuerdo, de abrir el alma, que es tan difícil de lograr.

Cuando el hombre aprende a estar conforme, a estar de acuerdo, a comprender el mantra de que todo lo que es bueno, Cuando aprende a abandonar sus resistencias y a estar conforme, entonces el hombre está preparado y permite que descienda esta Luz Divina y se deposite en su ser; entonces están dadas las condiciones para su renacimiento.

María es la ilustración del alma, del ser humano, del ser receptivo, como el regazo, y del principio del ser psíquico (el alma)

Hay dos citas del maestro místico Cristiano Eckehart que nos demuestran que no hemos exagerado al equiparar a María con el espíritu o el alma humana. El dice:

El Padre dice la palabra en el ser y, al nacer el hijo, toda alma llega a ser María.

En otra cita expresa:
María es bendecida no por haber llevado a Cristo en su cuerpo, sino por haberle dado a luz en el espíritu. Y en esto cada quién puede llegar a ser igual a ella.

Al costado de María se encuentra José de pie, que traducido literalmente significa: Aquel que debe añadir.

Y José es, significativamente un carpintero, un constructor de las formas.

Esto nos hace recordar al Gran Constructor de los Mundos, sinónimo frecuentemente empleado para denominar al Dios-Padre.

Ese término se debe a que Dios-Padre es la expresión del principio del espíritu, capaz de crear y realizar formas.

Así, José el carpintero es el representante terrenal y concreto del principio del espíritu que llamamos Dios.

José es la fuerza creativa del Dios-Creador. Con ello es la expresión del presente, del acontecer terrenal.

Igualmente, como es carpintero se relaciona con la madera, que proviene del árbol, tema central de la mitología

Cristiana. El árbol comienza su historia en el Paraíso como el árbol del conocimiento. Y del mismo árbol del conocimiento se erige posteriormente la cruz en el Gólgota, obedeciendo a la mitología. Y José el carpintero se relaciona con este árbol, el cual representa para el Cristianismo, un signo bien determinante.

En medio de las figuras de María y José está tendido el niño Cristo, aquel niño Dios alrededor de quién gira toda esta historia. El es el principio divino, lo real y verdadero dentro de nosotros, la chispa divina, el Yo, la Luz Divina, el Logos. Todos estos nombres son distintas denominaciones que se dan al núcleo, a la esencia que se consigue solamente en el hombre, en su consciencia. Mientras el hombre busque su esencia afuera, en el exterior, nunca la encontrará.

Como mencioné antes, Cristo no es un hombre, es la expresión de un estado de consciencia.

He aquí el punto central que nos ocupa: el nacimiento del Cristo perenne, de la Luz perenne dentro de nosotros, del niño-Dios, del nacimiento del niño en nosotros.

El niño Cristo quiere nacer cada año de nuevo en el alma humana, como en María, quiere renacer como el germen de Dios.

El nacimiento de Jesús ocurrió en un establo, que probablemente era una cueva.

En aquel tiempo, la mayoría de los establos se hallaban en cuevas.

Visto esotéricamente es un lugar de iniciación y todas las iniciaciones de la época se hacían en cuevas.

Aquí se esconde otro simbolismo: el acontecimiento tiene lugar nen el día más oscuro del año y a la hora más oscura del día, a medianoche y más aún, bajo tierra.

Nos encontramos de nuevo con la indicación de que la luz verdadera, lo espiritual, lo que no es terrenal, solo se encuentra en la profundidad, no arriba en la superficie.

Por esto, muchos hijos de Dios nacieron en cuevas, entre ellos, Mitras.

En la cueva de Belén volvemos a encontrar los cuatro reinos de la naturaleza: el reino mineral, representado por las rocas, el reino vegetal, por el follaje y el heno; el reino animal, por la mula y el buey; y el reino humano, por María y José.

Si abstraemos el significado de la cueva y la representamos con formas más usuales,

nos llama la atención que hoy en día todos los nacimientos se hacen representando el pesebre con establos viejos, decaídos. Si estudiamos la casa intacta, no decaída, que es el polo opuesto, podemos entender esto mejor. La vivienda del hombre que no está deteriorada se relaciona con la realidad psíquica y representa el area del retraimiento del hombre, el lugar de aislamiento donde se retira, se protege, se esconde y esconde su Yo (Ego).

Pero un ser que todavía se esconde entre los cuatro muros del YO, que cierra bien todos los puntos de entrada para que nada lo penetre, donde todo está bien sellado, no puede abrir un lugar para el nacimiento de una divinidad.

Para que esto ocurra hace falta que se desmorone la casa, que se derrumben las barreras, que se desintegren las formas, que la casa se vuelva penetrable y receptiva.

Este es el verdadero significado del establo desplomado: antes de que surja algo nuevo deben quebrantarse las viejas formas, los viejos moldes.

Lo verdadero, lo creativo, requiere siempre el sacrificio de las formas preexistentes.

Si no se borran los patrones viejos no puede surgir nada nuevo. Visto desde la psique humana, primero el hombre tiene que pasar por el caos para luego alcanzar nuevas estructuras.

En este contexto, el establo se opone al albergue, que es una casa intacta, en donde no hay lugar para que nazca

Dios. El albergue está lleno de pretensiones, deseos egoístas e impulsos del hombre que no dejan espacio para un acontecer divino.

Así mismo, el establo aloja animales inconscientes de quienes no pueden surgir resistencias, pues no existe la limitación del raciocinio, de lo mental. Los tres patronos, que representan las funciones el pensamiento, el sentir y el querer en su nivel no redimido, no superado, indican su actitud de flanquear la entrada.

Analicemos ahora a los otros dos grupos de personas que se colocan en el pesebre: los tres Reyes Magos y los pastores. Ambos van camino a la adoración y veneración del Niño.

Los tres reyes Magos son sabios, sacerdotes, magos, y astrólogos que representan a la sabiduría y la dignidad, pero son paganos, no judíos. Los pastores, representantes del campesinato simple si son judíos. Conjuntamente, simbolizan en si la veneración de toda la humanidad, judíos y no judíos, de dignatarios e intelectuales y de la gente más sencilla y humilde. Representan, a la vez, a dos grupos humanos polarizados o, visto de otro modo, a las dos fuerzas en el ser humano: por una parte, los hombres intelectuales y por otra, los hombres de corazón.

En el nivel simbólico se aclara la polaridad. Los tres Reyes Magos son tres líderes, tres hombres que son guías, que llevan corona, la corona es la expresión de sus caminos de iniciación: han recorrido escuelas esotéricas, enseñanzas espirituales y esotéricas y por lo tanto, se han ganado y merecido sus coronas, son auténticas.

La corona es el símbolo antiguo para el reino que adquiere el hombre mediante su trabajo consciente, es la expresión de que se conecta con el reino de más arriba, que los Reyes Magos se han ganado con su esfuerzo consciente.

Este reino es llamado Kether, la corona, por los cabalistas y en yoga recibe el nombre del reino de las siete hojas o el loto de los mil pétalos, como llaman al séptimo chakra o chakra corona.

Al crear la unión con las energías superiores, el hombre adquiere el derecho a ponerse la corona, que es una corona verídica abierta por la parte superior para que entren las fuerzas superiores. La corona es la expresión de la consciencia superior que se ha adquirido, como lo hicieron los tres Reyes Magos, y por ende no se la tienen que quitar delante del Niño, en contraste con los pastores, que se quitan lo que obviamente les cubre la cabeza, las gorras y los sombreros, que no son coronas.

Los tres Reyes Magos dan la espalda al mundo terrenal, viven alejados del mundo y se acercan a las estrellas, que constituyen su elemento. Estudian las estrellas, su recorrido, los símbolos que les son familiares porque los han recorrido en un aprendizaje consciente.

Están instruidos en la magia. Así, le regalan al Niño frutos del conocimiento, objetos simbólicos como el incienso, oro y mirra, que son la expresión de los tres reinos espirituales (el pensar, el sentir y el querer), expresión también de la tríada: cuerpo, alma y espíritu.

Los pastores son totalmente distintos. Son gente sencilla, que custodia y no son dirigentes.

Ellos cuidan animales inconscientes, por lo que custodian el reino inconsciente, de la vida sencilla, ligada a la naturaleza. Los pastores no han leído nada sobre las estrellas.

Viven cerca de la tierra. Por faltarles aprendizaje, no soportan una confrontación directa con lo espiritual. Es por ello que cuando aparece el Ángel anunciándoles al Niño, deben cerrar los ojos por lo deslumbrante de su Luz. En estas condiciones, cuando van adorar al Niño, no le ofrecen los alimentos del espíritu, sino los de la vida: leche, frutas, lana y un corderito.

Pastores y Reyes son guiados por signos muy diferentes: los Reyes Magos por una estrella, un símbolo abstracto expresión del conocimiento cósmico, que solo significa algo para los instruidos en la materia. La estrella solo puede conducir a los espiritualmente despiertos, solo puede develar una señal a los hombres conscientes. A los pastores se les aparece un Angel que les habla de símbolos concretos al decirles:

Y esto tengan como seña: Encontrarán a un niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.

Se dice de los Reyes: Vinieron a venerar y a sacrificar
Se dice de los pastores: Vinieron a ver que había sucedido allí

El camino de los tres Reyes magos conduce por trece noches desde la Nochebuena hasta el Día de Reyes.

Este es el mismo camino de los pastores a los Reyes: del nivel inconsciente al consciente; del camino de Jesús-hombre al de Cristo-Dios.

Regresemos al significado cósmico: la estrella es una conjunción de Júpiter con Saturno, los dos grandes planetas de nuestro sistema solar, la cual se repite cada primero de enero.

Se repite un momento importante, un signo en el cielo, cada año, para que los que están conscientes puedan interpretar esta señal.

A veces la estrella desaparece y los Reyes tienen miedo de perderla.

El miedo de perderla, para luego volverla a encontrar, simboliza la lucha, la búsqueda del hombre por la comprensión. Sin embargo, poco antes de alcanzar la meta, la pierden y tienen que reiniciar su búsqueda. Es entonces cuando acuden a los pastores a preguntarles: buscamos al Niño, lo cual se puede interpretar como: buscamos al Yo superior.

Y llegan; los hombres del corazón que guían el último trecho hasta el pesebre.

Este es un bello símbolo que no deberíamos olvidar: el camino de la mente lleva muy lejos.

Lleva a la creación de la corona, lleva cerca de la estrellas, lleva casi hasta el borde de la meta, nunca realmente hasta el pesebre, porque para lograrlo, tienen que aunarse todas las fuerzas: las del corazón, las inconscientes, las cercanas a la naturaleza, las del instinto y las intelectuales.

Encontrar esa Luz, hallar esa Luz es la meta y tarea de cada ser humano.

Y esa Luz sólo la puede encontrar cuando él mismo se encamina y cuando está dispuesto a trabajar para que su consciencia se haga receptiva y entienda el acontecer de la Navidad.

Visto en su conjunto, nos damos cuenta y sentimos que actualmente hay mucha oscuridad en nuestro mundo, vemos que hay peligro de que las fuerzas de la Luz sean devoradas.

Y así, nos encontramos también un poco delante de la Navidad, en nuestro mundo de hoy, y vemos que para poder darle una expresión a esta Luz, hace falta que siempre hayan más seres humanos empeñados en realizar la Navidad en su fuero interno.

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El origen de la Navidad. Las raíces paganas de una fiesta cristiana

[Artículo de Alfredo Martorell, publicado en la revista Hespérides, en su número 12, en Invierno de 1997]
¿Quién no ha oído todos los años, cada 25 de diciembre, los lamentos de quienes acusan al mundo moderno de haber privado de sentido la fiesta de la Navidad? Fiesta religiosa, en efecto, hoy se reduce a un simple apogeo de la sociedad de consumo donde las familias gastan lo que no tienen para subir después con mayor esfuerzo la célebre cuesta de enero. Pero tales lamentos, que son ciertos, son no obstante incompletos. De hecho, el sentido “original” de la fiesta de la Navidad empezó a perderse hace siglos. Porque tal sentido no era la conmemoración del nacimiento de Cristo, sino la promesa del retorno del Sol, algo que los europeos celebraban muchos siglos antes de que el cristianismo se convirtiera en religión oficial de nuestras gentes.
Las fechas no encajan
Todos nos hemos preguntado alguna vez cómo es posible que el año, en la era cristiana, comience el 1 de enero, aunque el nacimiento de Cristo, punto de partida teórico del cómputo del tiempo en esta era, se haya fijado un 25 de diciembre. También es común otra pregunta: ¿Cómo es posible que Jesús haya sido adorado por pastores que custodiaban rebaños de ovejas, durmiendo al raso, en pleno mes de diciembre? ¿Eran pastores suicidas? Estas incoherencias del relato navideño cristiano suscitan siempre todo género de perplejidades. El hombre de hoy suele despachar la contradicción encogiéndose de hombros o rechazando como “patraña” la integridad del hecho navideño. Pero estos fáciles expedientes se complican cuando constatamos que el 25 de diciembre era también una gran fiesta en el mundo romano, y que la noche del 24 al 25 de diciembre marca asimismo el solsticio de invierno, la noche más larga del año. La documentación histórica hará el resto: descubriremos así que tras la Navidad se oculta una de las constantes más profundas del alma de la cultura europea.
Al lector le sorprenderá saber que la Iglesia nunca creyó que Jesús naciera realmente el 25 de diciembre. De hecho, la fecha exacta del nacimiento de Jesús es desconocida, porque en el Oriente antiguo no se celebraban los cumpleaños y allí, generalmente, los padres no recuerdan cuándo han nacido sus hijos. Se trata de costumbres que han durado hasta fecha reciente: en los censos elaborados en el Oriente Medio tras la descolonización, la mayor parte de los ciudadanos ignoraba su propia edad. Tampoco las Escrituras ayudan a despejar la incógnita. El Evangelio canónico más antiguo, que es el de Marcos, pasa completamente por alto la infancia de Jesús. Mateo sitúa su nacimiento en Belén, según la profecía de Miqueas, pero no nos especifica nada más. El prólogo añadido al Evangelio de Lucas, donde se dice que “había en la región unos pastores que pernoctaban al raso y de noche se turnaban velando sobre su rebaño” (2, 8), sugiere una fecha primaveral. La tradición posterior de la gruta de pastores no se encuentra en los evangelistas; parece que se refiere a un santuario del dios Adonis tardíamente anexionado por la Iglesia para su culto.
Nunca, pues, pudo la Iglesia primitiva fijar la fecha exacta del nacimiento de Jesús. Existe constancia documental de que en el siglo II hubo amplios debates sobre este punto, y de que se saldaron con las afirmaciones más contradictorias. Clemente de Alejandría propuso la fecha del 18 de noviembre; otros señalaron el 2 de abril, el 20 de abril, el 20 o el 21 de mayo… Ésta última era la apuesta de los cronólogos egipcios. Pero un De Pascha Computus fechado en 243 afirma que la natividad se produjo el 28 de marzo. Los marcionitas, por su parte, negaron la mayor: Jesús había descendido directamente del cielo y apareció en Cafarnaún ya como adulto, durante el año 15 del reinado de Tiberio (Cf. Robert de Herté: “Petit dictionnaire de Noël”, en Etudes & Recherches, 4-5, enero 1977).
Había motivos religiosos y filosóficos que respaldaban la opción de quienes preferían dejar la cuestión sin respuesta: por eso Orígenes, hacia el año 245, consideró “inconveniente” ocuparse de festejar el nacimiento de Cristo “como si se tratara de un rey o un faraón”. Sin embargo, en esa misma época estaban apareciendo gran cantidad de protoevangelios y “evangelios de la infancia”, a cada cual más fantástico, que disparaban la imaginación de los fieles. Averiguar la fecha exacta de la natividad se había convertido en un problema de primer orden, seguramente porque en aquel tiempo la doctrina cristiana empezaba a configurarse como un corpus relativamente consolidado, obligado a no dejar ni una sola pregunta sin solución.
La Epifanía de Osiris/Dionisos
Fue así como empezó a aceptarse la propuesta formulada por los basilidianos de Egipto, una secta gnóstica semi-cristiana, seguidora de las enseñanzas de Basílides y que en la primera mitad del siglo II habían sugerido la fecha del 6 de enero. Los cristianos de Siria y después todas las comunidades de Oriente respaldaron la decisión. Pero, ¿por qué el 6 de enero? Porque esa fecha era ya, en el oriente del Viejo Mundo, la de la Epifanía (del griego epiphaneia, “aparición”) de Osiris y de su correspondiente griego, Dionisos, y la continuidad de estos dioses con Cristo era parte de la doctrina del mencionado gnóstico Basílides.
El 6 de enero era la fecha de la bendición de los ríos en el culto de Dionisos, que los griegos identificaron con el dios egipcio Osiris. Esta correspondencia venía justificada por profundas afinidades rituales. La epifanía o aparición de Dionisos tuvo lugar en la Isla de Andros, donde, en la noche del 5 al 6 de enero, manaba un “vino milagroso” que daba testimonio de la presencia invisible del dios. Respecto a la epifanía de Osiris, que también se festejaba en la misma fecha (el 11 Tybi, es decir, el 5/6 de enero), venía precedida por un periodo de duelo donde se lloraba al dios muerto en la época del solsticio de invierno; luego reaparecía Osiris y las aguas del Nilo se hacían vino. Todo el mundo greco-oriental celebraba en esta fecha fiestas semejantes. La fuente sagrada de Dionisos manaba vino también en el santuario de Teos.
Hay, además, una importante presencia femenina en estas fiestas de la Epifanía. Bajo el vino santo de Dionisos, Isis alumbraba a Harpócrates, el sol que volvía a nacer. En la astrología de la alta antigüedad, el 6 de enero marcaba el momento en que el sol salía por la constelación de la Virgen. En Alejandría se celebraban ceremonias en el templo de la Virgen, el Koreión, pues la Virgen había dado a luz a su hijo Aión, el Eterno, homólogo de Dionisos y Osiris. Este último rito es particularmente interesante: tras una vigilia de plegarías, los fieles bajaban a una cripta para retirar una estatua de un niño recién nacido que exhibía en la frente, las manos y las rodillas, las marcas de una cruz y una estrella de oro. Los fieles proclamaban: “La Virgen ha dado a luz; ahora crecerá la luz”. La Virgen… El carácter sagrado de la madre del Dios, ignorado y en ocasiones hasta negado en el ámbito judeocristiano, es una aportación específicamente europea al universo religioso del catolicismo. Isidro Palacios ha dedicado amplias páginas a interpretar el significado profundo de la Dama (Apariciones de la Virgen, Temas de Hoy, 1994). Retengamos el dato, porque luego volveremos a toparnos con otras damas que pueblan el paisaje navideño. Señalemos, para concluir este apartado, que esta fiesta del alumbramiento de Aión tenía un carácter cívico: Alejandro Magno había fundado Alejandría en el año —331 y, para asegurar la eternidad de la ciudad, la había consagrado a Aión, el Eterno.
Es evidente que el triple culto de Dionisos, Osiris y Aión determinó la opción de los basilidianos por el 6 de enero a la hora de fijar el nacimiento de Jesús, acontecimiento que en aquella época era idéntico a la Epifanía. Máxime cuando a esa misma fecha, y por el mismo motivo, se le atribuyen otros dos hechos milagrosos: el bautismo de Jesús en aguas del Jordán y el episodio de las bodas de Caná con la transformación del agua en vino. Estos episodios del culto cristiano guardan una clara relación ritual con las ceremonias acuáticas en el Nilo de Osiris, que era igualmente hijo de un dios y una mortal, como explica Luciano (Diálogos, IX, 2), y con la tradición griega y egipcia que conmemora las nupcias del dios solar y las aguas, incluida la transformación de éstas en vino. Pero no era sólo cuestión de gnósticos, como los basilidianos. En el cristianismo oriental de los primeros tiempos, la identificación de Cristo con el Sol es una constante. Hacia el año 170, Melitón de Sardes, obispo de Lidia, había comparado inequívocamente a Cristo con Helios, el dios Sol: “Si el Sol con las estrellas y la Luna se bañan en el océano, ¿cómo no iba Cristo a ser bautizado en el Jordán? El rey del cielo, príncipe de la creación; el sol levante que apareció también ante los muertos del Hades y los muertos de la Tierra, ha ido, como un verdadero Helios, hacia las alturas del cielo”.
De manera que en siglo IV, y empujado por la fuerza de esta memoria mítica, todo el Oriente cristiano está ya celebrando el nacimiento de Jesús el 6 de enero. En 386 se ha decidido oficialmente que las dos grandes fiestas cristianas son Pascua y Epifanía. Un año antes, el papa Siricio, recién entronizado en la Silla de Pedro, había calificado la fecha del 6 de enero como “Natalicia”.
Nos hallamos aquí en presencia de un fenómeno que los antropólogos conocen por sincretismo, a saber, la conjunción de dos o más rasgos culturales de origen diferente que dan lugar a un nuevo hecho cultural. La Europa suroriental de los primeros siglos de nuestra era, donde confluían las tradiciones griega, egipcia y judeo-cristiana, junto a muchas otras ramas de la religiosidad del oriente próximo, fue terreno abonado para este género de fenómenos. Pero si el carácter sincrético de la Epifanía cristiana del 6 de Enero es evidente, igualmente lo será la otra gran tradición navideña: la de celebrar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre.
La fiesta del Sol Invicto
Efectivamente, mientras la Iglesia de Oriente adopta el 6 de enero como fecha de la Natividad, en el occidente de Europa se empieza a adoptar la fecha del 25 de diciembre. Y también aquí el origen es pre-cristiano: en este caso no Osiris ni Dionisos, sino Mitra, aquel dios solar de los persas, seguramente derivado del Mitra indio, y que las legiones romanas trajeron a Europa. El culto de Mitra, aunque se remonta a los siglos VII y VI, conoció un formidable impulso en la Roma del siglo II. De hecho, esta época conoció una dura competencia entre el cristianismo y el mitraísmo, pues ambas, que compartían muchos elementos comunes (la idea de redención, la salvación de las almas después de la muerte, etc.) pugnaban por convertirse en la religión dominante de un Imperio que había ya abandonado a sus viejos dioses. Y los mitraístas festejaban el renacimiento de Mitra todos los años, el 25 de diciembre, justo en medio del periodo del solsticio de invierno, después de las saturnalias romanas.
Además, hay que tener en cuenta que en esta misma época los pueblos bárbaros —esto es, los nada o poco romanizados— seguían celebrando en torno al 25 de diciembre sus viejos ritos solsticiales. Así la Iglesia consideró bueno operar en su provecho un hábil sincretismo. ¿Acaso la Biblia no llama al Mesías “el Sol de la justicia”, como escribió Malaquías?
En efecto, el 25 de diciembre era en Roma la fiesta del Sol Invicto. Según cuenta Macrobio, ese día los fieles se dirigían a un santuario de donde sacaban una divinidad del Sol, representado como un niño recién nacido. Las enseñas del emperador Juliano portaban el lema Soli Invicto. En el calendario de Philocalus, en el año 354 (que, por cierto, fue descubierto y dado a conocer por Theodor Mommsen), el 25 de diciembre se señalaba como Dies natalis Solis invicti; junto a la primera mención del nacimiento de Cristo y la indicación del nacimiento de Mitra. Y esta fecha, el día del sol invicto, venía a coincidir también con la vieja tradición de la Europa precristiana de celebrar el solsticio de invierno, que ha sido una de las fiestas más importantes de los pueblos indoeuropeos y que como tal ha sobrevivido en todas las culturas que éstos han creado.
El solsticio de invierno marca el momento de las noches más largas del año; el sol parece estar a punto de extinguirse. Este periodo dura doce noches, desde el 25 de diciembre hasta el 6 de enero. Según la tradición, en este tiempo los reinos de los vivos y los muertos entran en comunicación. Encontramos este motivo mítico en los celtas, los griegos, los germanos y los indios védicos. Pero, lejos de significar un tiempo de oscuridad, los antepasados de los europeos lo celebraban como anuncio indudable del próximo retorno del Sol y del renacimiento de la vida que no muere bajo el frío invernal.
Hoy se reconoce de forma prácticamente unánime que fue la pre-existencia de esta fiesta pagana lo que llevó a la Iglesia a fijar el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre. Escuchemos a Arthur Weigall: “Esta nueva fecha fue elegida enteramente bajo influencia pagana. Desde siempre había sido la del aniversario del sol, que se celebraba en muchos países con gran alborozo. Tal elección parece habérsele impuesto a los cristianos por hallarse éstos en la imposibilidad, ya fuera de suprimir una costumbre tan antigua, ya fuera de impedir al pueblo que identificara el nacimiento de Jesús con el del Sol. Así hubo que recurrir al artificio, frecuentemente empleado y abiertamente admitido por la Iglesia, de dar una significación cristiana a este rito pagano irreprimible” (Survivences païennes dans le monde chrétien, París, 1934). Esta misma tesis es admitida por numerosos autores cristianos. Credner, en 1833, señalaba: “Los Padres transfirieron la conmemoración del 6 de enero al 25 de diciembre porque la costumbre pagana quería que se celebrara en esta fecha el nacimiento del Sol, encendiendo velas en signo de alegría, y porque los cristianos tomaban parte en estos ritos y festejos. Cuando los doctores vieron cuán ligados seguían los cristianos a esta fiesta, tomaron la decisión de hacer que la Natividad se celebrara en este día” (“De natalitiorum Christi origine”, Zeitsch, Hist. Theol., III).
La fusión, no obstante, presentaba sus riesgos desde el punto de vista doctrinal, porque la identificación entre Cristo y el Sol llegaba, en las prédicas de los propios padres, a extremos demasiado paganizantes. Así en el siglo IV San Efrén, en su Himno a la Epifanía, había desarrollado una explicación absolutamente solsticial del misterio cristiano: “El Sol es victorioso y misterio son los pasos con que se eleva. Ved que hay doce días desde que el sol se eleva en el cielo, y hoy henos aquí en el décimotercer día. Símbolo perfecto del Hijo y sus Doce apóstoles. Vencidas las tinieblas del invierno, para demostrar que Satán ha sido vencido. El Sol triunfa para demostrar que el hijo único de Dios celebra su triunfo”. Este tipo de interpretaciones se hicieron muy frecuentes en los primeros tiempos: la fiesta del Sol todavía tenía más arraigo popular que la conmemoración de la Natividad. No es extraño que San Agustín, en sus Sermones, suplicara a sus contemporáneos que no reverenciaran el 25 de diciembre como día únicamente consagrado al Sol, sino también en honor a Jesús.
Un testimonio más tardío, el de Beda el Venerable, a principios del siglo VIII, nos ofrece detalles muy concretos sobre cómo se aplicó el sincretismo cristiano sobre el solsticio pagano. Así, en la Historia Ecclesiastica gentis Anglorum del célebre monje benedictino, leemos que en el año 601 el papa Gregorio I encomendó a los misioneros ingleses, sobre todo a Melitus y Agustín de Cantorbery, desviar de su sentido originario las costumbres paganas más arraigadas, y no combatirlas abiertamente: “No destruyais los santuarios donde se sientan sus ídolos —explicaba el papa—, sino sólo los ídolos que están en esos santuarios. Consagrad el agua traída a tales templos y levantad allí altares… de forma que el pueblo, viendo que sus templos no son destruidos, renuncie a sus errores y reconozca y adore al verdadero Dios. (…) Y si tienen el hábito de sacrificar bueyes a los demonios, ofrecedles alguna celebración en lugar de ese sacrificio… Que celebren fiestas religiosas y honren a Dios con sus fiestas, de modo que puedan conservar sus placeres exteriores, pero estando mejor dispuestos a recibir los gozos espirituales”.
La primera mención latina del 25 de diciembre como fecha de la Navidad se remonta al año 354. Sin embargo, no existe constancia de que en tal época celebrara la Iglesia fiesta alguna. La tradición dice que la fiesta de la Navidad fue instituida por el papa Julio I, cabeza visible de la Iglesia entre 337 y 352, pero no hay ningún documento que permita asegurarlo. Más probable parece que fuera un poco más tarde, bajo el reinado del emperador de Occidente Honorio, entre los años 395 y 423, cuando la Natividad del Señor el 25 de diciembre se convirtió en fiesta religiosa, puesta en pie de igualdad con la Pascua y la Epifanía, quedando esta última reducida únicamente al episodio de los reyes magos, y asimilándosele las bodas de Caná y el bautismo en el Jordán. No obstante, ésto acontecía sólo en la Iglesia de Occidente, porque en Oriente la Navidad seguía celebrándose como Epifanía, el 6 de enero: existe constancia de que a finales del siglo IV así ocurría en Chipre y en Jerusalén; Juan Crisóstomo, en una de sus prédicas en Antioquía el día de Pentecostés, sólo cita tres grandes fiestas cristianas, a saber, Epifanía, Pascua y el propio Pentecostés. No será hasta el 440 cuando la Iglesia decida oficialmente celebrar el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre. Aún así, ésta no constituirá fiesta obligatoria hasta que así lo decida el Concilio de Agde, en el 506. Y habrá que esperar al año 529 para que el emperador Justiniano la implante como día festivo.
¿Quiénes eran los Reyes Magos?
Es muy significativo el hecho de que el paso de la Navidad del 6 de enero al 25 de diciembre haya coincidido con la implantación del cristianismo en Europa, su triunfo en Roma y el abandono progresivo de los ritos orientales. Desde el año 450, el papa León Magno había comenzado la revisión doctrinal al definir la Epifanía como “la fiesta de los Magos”. En Milán, Ambrosio conmemorará el 6 de enero el bautismo de Cristo. A principios del siglo V, en Italia, la Epifanía es llamada “la fiesta de los tres milagros”: la adoración de los Magos, el bautismo en el Jordán y la transformación del agua en vino.
La aparición de estos personajes, los Reyes Magos o Magos de Oriente, merece mención aparte, porque constituye también un claro ejemplo de sincretismo. Los Magos sólo aparecen en el más tardío de los Evangelios sinópticos, que es el de Mateo. Éste habla de “sabios”, en número indefinido, que acuden a Belén guiados por una estrella milagrosa. Las connotaciones mitraístas del episodio son evidentes: el empleo de la palabra magi (“magos”), de origen indoeuropeo, permite descubrir una clara alusión a los sacerdotes persas, adoradores de Mitra; éstos, en la época del nacimiento de Jesús, mantenían el culto en Jerusalén y parecen haber gozado de una notable influencia; conviene saber, por otra parte, que Mitra, nacido el 25 de diciembre, fue también adorado por pastores que le llevaron ofrendas, es decir, el mismo episodio que encontramos en Lucas. Respecto a la estrella, caben las hipótesis más dispares: desde la de que se trata de un cometa hasta la propuesta por dos astrónomos franceses, Jean Gagé y Franz Cumont, que la identificaron como el “pequeño rey” de la constelación de Leo (el regulus de los romanos, el basilikos de los griegos). Esta última tesis tiene la ventaja de coincidir con la tradición irania: los persas atribuían a esta estrella la capacidad de despertar vocaciones de realeza, e intervenía en el horóscopo que dibujaban los sacerdotes para determinar el momento del nacimiento del rey cuando la constelación entraba en el Sol. Las conexiones entre el episodio de los Magos y la tradición persa no terminan aquí. En una versión árabe de los Evangelios descubrimos el siguiente pasaje: “Ved cómo los magos vinieron de Oriente a Jerusalén, según predijo Zoroastro”. El texto zoroástrico alude a un Mesías que es Saushyant, el dios-salvador iraní, identificado más tarde con Mitra.
Los Evangelios no dicen nada acerca del número, el nombre o la apariencia física de los Magos. Los cristianos de Oriente decían que son doce. La tradición romana se quedará con tres, a los que dará nombres fantásticos. El título de “Reyes” parece haberse añadido tardíamente para que la tradición y el Evangelio concordaran con las profecías judías: “Reyes serán tus ayos, y sus princesas tus nodrizas; postrados ante tí, rostro a tierra, lamerán el polvo de tus pies” (Isaías, 49, 23). La leyenda se fue ampliando poco a poco, según esa ley de la memoria de los pueblos que convierte el mito en realidad incontrovertible y que hace real lo imaginario. Durante la Edad Media los Reyes Magos despertarán una gran devoción. Se supone que sus reliquias fueron trasladadas en el siglo VI desde Constantinopla hasta Milán. En el año 1164, el emperador Federico Barbarroja las hizo transportar a la catedral de Colonia, donde aún hoy reposan.
No obstante, y por importante que fuera la fiesta de los Reyes Magos, la fecha del 6 de enero quedaba notablemente disminuida respecto a la nueva fecha de la Navidad. Para facilitar el cambio de fechas, la Iglesia recurrirá a un desdoblamiento doctrinal: la Navidad, el 25 de diciembre, conmemora el nacimiento físico de Jesús (natalis in carne); la Epifanía, el 6 de enero, celebrará el “segundo nacimiento”, espiritual, de Cristo, simbolizada por el bautismo en aguas del Jordán. Esto no dejará de producir violentos conflictos entre las iglesias latina y oriental. Las comunidades de Siria y Armenia declararán desde el primer momento su horror por la elección de un día como el 25 de diciembre, reconocido como marcadamente pagano: acusarán a los “occidentales” de idolatría y seguirán fieles al 6 de enero, olvidando que esta fecha, la escogida por los seguidores de Basílides, también era de origen pagano.
En Europa la tradición era poco a poco unificada, los viejos textos litúrgicos sobre la Epifanía eran “corregidos” para encajar las innovaciones y los sacerdotes celebraban en Cristo la lumen lumine (“luz de luz”, expresión retomada de la liturgia mitraísta: “llama nacida de la llama”). Con el transcurrir del tiempo, siglos más tarde, la Epifanía irá perdiendo importancia en la Iglesia de Occidente y quedará reducida al episodio de los Magos, mientras que el bautismo en aguas del Jordán se transferirá al 13 de enero. Recientemente, en 1972, la Iglesia de Roma romperá una vez más la tradición y hará de la Epifanía una fiesta móvil, para satisfacer “fines ecuménicos”. Mientras tanto, en Oriente, la Epifanía alcanzaba una importancia que jamás conocerá en Occidente: en el imperio bizantino, el agua de Epifanía será durante mucho tiempo bendecida y asperjada sobre los fieles, costumbre ritual que no llegará a la iglesia latina hasta el siglo XV. Todavía hoy, la Iglesia armenia, sometida al rito jerosolomitano, rechaza la fecha del 25 de diciembre; los cristianos coptos de Egipto aún celebran el 11 Tybi (6 de enero) el Aïd-el-Ghitas o “fiesta de la inmersión”.
Esta actitud de rechazo no será excepcional en la historia del cristianismo. Los maniqueos, por ejemplo, siempre se negaron a reconocer la fecha del 25 de diciembre. Lo mismo hicieron numerosos grupos protestantes. En la Inglaterra de Cromwell, las celebraciones de Navidad fueron suprimidas por la violenta hostilidad de los puritanos hacia todo cuanto pudiera recordar ese origen pagano. La Navidad no se restableció hasta 1660, tras la restauración de Carlos II. En Escocia, la Navidad fue prohibida en 1583 y se arbitraron graves sanciones para quien la festejara. Todavía hoy, numerosas sectas cristianas, como los Testigos de Jehová, rehusan celebrarla.
Supervivencia de los ritos paganos
Señalemos que esta fobia de tantas familias cristianas hacia la fiesta de la Navidad está completamente justificada desde su punto de vista. La cristianización de la fiesta, aunque profunda, no fue capaz de eliminar los rasgos eminentemente paganos del 25 de diciembre. Para constatarlo basta con repasar los elementos rituales populares que rodean a la Navidad. Veremos así que todos ellos, en Europa, tienen un origen innegablemente pagano.
Tomemos, por ejemplo, una de las costumbres más típicamente navideñas: la del banquete. Para culminar la cristianización del solsticio, la Iglesia quiso hacer del periodo de Adviento (las cinco o seis semanas, según el rito, previas a la Navidad) un periodo de penitencia y ayuno. El papa Gregorio Magno, a principios del siglo VII, predicó una serie de homilías en ese sentido, pero su éxito fue muy limitado. El periodo de ayuno fue reduciéndose poco a poco hasta quedar limitado a unos pocos días. Su carácter obligatorio perdió fuerza y los propios papas se vieron obligados a tolerar su transgresión, antes de que fuera definitivamente abolido por el nuevo código de Derecho Canónico en 1918; en la Iglesia de Oriente, por el contrario, su práctica sigue siendo muy estricta. Y es que las semanas previas a la Navidad, en Europa, han sido siempre un periodo de alegría y alborozo, de gozosa preparación a la fiesta, sin carácter expiatorio. Tradicionalmente, el pueblo ha celebrado el periodo de Adviento a partir del 11 de noviembre, San Martín, fecha (móvil, no obstante) que tanto en Alemania como en España permanece vinculada a la matanza del cerdo. El cerdo, de hecho, ha sido el manjar emblemático de la Navidad hasta que los españoles introdujeron en Europa el pavo, procedente de México. Y así el adviento pagano es una verdadera escalada gastronómica que culmina con los banquetes solsticiales, los días 24 y 25 de diciembre, y con el apogeo de los dulces de Navidad: todos los pueblos de Europa poseen sus propios dulces navideños, desde los mazapanes y turrones españoles hasta los cognés de la Lorena, pasando por las keniolles de Flandes y el plum pudding inglés. Es una costumbre antiquísima: existe constancia documental de que en la Edad Media los vasallos ofrecían a sus señores “panes de Navidad” en signo de fidelidad renovada.
Otro tanto cabe decir de una estampa tan vinculada al periodo navideño como la de los niños que piden el aguinaldo. El origen de esta palabra, aguinaldo, es un misterio. En castellano antiguo se decía aguilando, y la Real Academia Española lo hace derivar del latín hoc in anno. En francés se dice Au gui l’an neuf; en dialecto gascón, aguilloné. Pero en bretón recibe el nombre de aghinaneu, lo cual ha hecho pensar en un origen céltico del término. Su campo semántico es siempre el mismo: un coro —ya de niños, ya de pobres— que en los días de Navidad pide limosna de casa en casa. Hoy designa especialmente el regalo que se ofrece a los grupos de escolares que recorren los hogares durante el periodo navideño, y muy especiamente durante las doce noches que dura el solsticio de Invierno, tocando música y cantando. Desde el punto de vista antropológico se ha explicado numerosas veces su significado social y “mágico”: en origen son un signo de buen augurio, porque los niños, al recibir los regalos de la comunidad, aseguran la suerte durante el año que entra; por eso existe también la superstición de que negarse a atender sus peticiones trae mala suerte.
Tan inseparable de la Navidad como el aguinaldo son los villancicos. Ésta es la denominación propiamente española, pero en todas partes existen cantos específicos para este periodo del año. También aquí la vieja costumbre pagana se impuso sobre las correcciones introducidas por los teólogos. Existen vestigios de que los villancicos oficiales, en el siglo V, eran cantados en latín y respondían a melodías profundas y solemnes. Éstos, empero, fueron rápidamente sustituidos por los cantos populares, que reforzados por su arraigo tradicional se reinstalaron en un universo religioso del que habían sido excluidos. Así florecieron los villancicos en España, las Weihnachtslieder alemanas, los carols ingleses, los chants de Noël franceses… Todos vienen además caracterizados por el importante papel que en ellos juegan los niños. Vencido el tabú eclesial, los villancicos llegaron a cantarse y bailarse en las iglesias, hasta que tal costumbre fue proscrita en el siglo VII por uno de los concilios de Toledo, verosímilmente el XIV, en 684 (por cierto que el transformar las iglesias en escenario de los ritos populares precristianos parece haber sido una costumbre muy arraigada: es sabido que en España se celebraron corridas de toros en el interior de aquéllas). Pero es el hecho que los villancicos siguieron en las calles y en los hogares de toda Europa, siempre con sus ritmos alegres y acompañados por instrumentos populares como la zambomba española, los caramillos ingleses o el Rummelpot alemán.
Banquetes, aguinaldos, villancicos… y regalos, por supuesto. ¿Qué sería una Navidad sin regalos? No hace falta haber leído a Bataille para saber que el regalo es un símbolo comunitario —y sagrado— de alegría puesta en común. Y a este respecto, el paisaje es de lo más diverso. En los países donde el imaginario católico medieval arraigó con mayor fuerza, como España, los Reyes Magos siguen siendo los grandes protagonistas (ése es también el origen de otra bella tradición típicamente española: el belenismo, o construcción de reproducciones artísticas del imaginario portal de Belén). Pero es evidente que la práctica del regalo navideño es anterior al cristianismo, a juzgar por la gran cantidad de personajes que en estas fechas recorren los hogares.

Los que nos traen los regalos
Uno de los más antiguos dispensadores de regalos es, curiosamente, San Martín, el mismo que da la señal para la matanza ritual del cerdo. Pero, según parece, este Martín no tiene nada que ver con el viejo obispo militar de Tours (316-400), fundador del monasterio de Ligugé, sino que la tradición popular ha utilizado su figura para reencarnar en él a un personaje anterior, patrón de las fiestas del buen comer y mejor beber, del que quedan evidentes huellas en los Martinsfeuer, Martinhorn o Martinsmännchen de diferentes regiones alemanas. San Martín da los regalos en Flandes y en algunas zonas rurales de Bélgica. Antaño fue así también en Cataluña, y más concretamente en la región del Ampurdán, según refiere Joan Amades: “Se decía a los niños que, al caer la noche, llegaría San Martín vestido como un pobre y montado en un asno flaco y mugriento, y que en la ventana de los niños buenos pondría castañas y otros frutos secos, y en la ventana de los niños malos dejaría cenizas y las boñigas del asno” (Costumari catalá, vol.7, p.711). El asno, por cierto, es también el animal que acompaña a Frau Holle y a San Nicolás.

Y este San Nicolás, ya que aquí aparece, nos da otra muestra de curiosa coincidencia entre los Países Bajos y el Levante español. El San Nicolás de la hagiografía cristiana es el antiguo obispo de Mira, en Asia Menor, en el siglo IV. Su fiesta, el 6 de diciembre, es —o era— el gran día infantil de los regalos en gran parte de Centroeuropa, donde la llegada de San Nicolás/Santa Claus marca el inicio del periodo de Adviento. Una y otra figura, la del santo y la del dispensador de regalos, responden, evidentemente, a orígenes distintos. Según explica F.X. Weiser, “tras el nombre de Santa Claus se oculta la figura del dios pagano germánico Thor, cuya leyenda ha pasado al viejo obispo en la presentación moderna de San Nicolás… Para nuestros antepasados paganos, es el dios más alegre y mejor, que nunca dañaba a los humanos, sino que los ayudaba y protegía. En cada casa se le consagraba un lugar especial ante el altar, y se decía que descendía por la chimenea en su elemento, el fuego” (Fetes et coutumes chrétiennes. De la liturgie au folklore, Mame, 1961). Pero este origen germánico se complica si tenemos en cuenta que, en la tradición popular de los Países Bajos, se dice que San Nicolás viene de España. ¿Es sólo un recuerdo de la época imperial? El antropólogo José Antonio Jáuregui, en conversación personal, nos confió hace pocas fechas su descubrimiento de que hacia los siglos XV o XVI existía pareja fiesta de San Nicolás en Valencia, lugar de escasísima presencia germánica. ¿Es la misma fiesta? ¿Tal vez el actual San Nicolás centroeuropeo es una mixtura de elementos germánicos y otros mediterráneos aportados por los soldados españoles? Misterio. En todo caso, lo seguro es que no se trata del obispo de Mira.

Una variante muy interesante a este respecto es la que protagonizan las figuras femeninas. En el norte de Italia goza de gran popularidad el Hada Befana; en ciertas regiones de Francia, los regalos los trae la Tante Arie; en Rusia, Babushka; en el sur de Alemania, el hada Perchta (o Berchta) aparece durante la época del solsticio para proteger a los niños. Es imposible no conectar estas damas con la Frau Holle alemana, verosímilmente derivada a su vez, como ha demostrado Alain de Benoist, de la vieja diosa de la tercera función Holda, encargada de la protección de los niños y las mujeres. ¿Por qué tantas hadas y en lugares tan diferentes? Volvamos al testimonio de Beda el Venerable: “Los antiguos pueblos de Inglaterra hacen comenzar el año el 25 de diciembre, el día en que nosotros celebramos el nacimiento del Señor, y esa misma noche que para nosotros es tan sagrada, ellos la llaman modranecht (modra niht), es decir, la noche de las madres”. Estas “madres” celebradas en Navidad, según interpretación hoy comúnmente admitida, serían antiguas divinidades benefactoras que habrían sobrevivido en los mencionados personajes navideños. El linaje precristiano de esta figura quedaría confirmado por algunas de las leyendas que acompañan a estas damas: así, de la Babushka rusa se dice que en los primeros tiempos sufrió la maldición de los obispos; también Frau Holle está vinculada al viejo rito de la caza salvaje de Wotan, identificado por la Iglesia con el Diablo (rito del cual, por cierto, existe un eco en la tradición gallega: el de los gigantescos jinetes que viven en el fondo del valle de Monterrey, en Orense, y que el día del fin del mundo saldrán con sus caballos librando descomunal batalla con los hombres de la superficie; en otro momento nos ocuparemos de ésto).

Con todo, y a pesar del enorme interés de esta presencia femenina en los regalos rituales navideños, la figura predominante es masculina. La Babushka rusa va siempre acompañada (cuando no es simplemente sustituida), por Frost, el hielo o “Padre Invierno”. Por cierto que en la Borgoña existe un homólogo suyo: el Padre Enero. En otros lugares, como en el País Vasco, es el Olentzaro quien da los regalos; el Olentzaro entronca directamente con las figuras aquí descritas, pero presenta una característica muy particular: representado como un muñeco de paja o madera ataviado con la vestimenta típica de los campesinos de la zona, al final es sin embargo apaleado por la chiquillería. Detengámonos brevemente en este punto. Contra la peculiaridad que algunos hermeneutas del vasquismo pretenden ver aquí, la realidad es que este rito del apaleamiento del Olentzaro evoca innegablemente las ceremonias de subversión e inversión características de las viejas saturnalias romanas, que se corresponden con las “fiestas de los locos” de otros lugares de Europa: los fuegos saturnales del 21 de diciembre; el “rey de burlas” de las legiones romanas, el día 22 de diciembre; las mascaradas de Deméter en Grecia, el 26 de diciembre; la fiesta de los Inocentes, superpuesta tardíamente a la fiesta de los locos, el día 28; las Kalendas Ianuarias del 1 de enero, condenadas por Isidoro de Sevilla por dar lugar a todo tipo de excesos… Se trata del otro rostro de la Navidad: la fiesta orgiástica, que permaneció durante mucho tiempo en las capas populares de la comunidad, y que seguramente prolonga ritos previos a la llegada de los indoeuropeos… no sólo en el País Vasco.
Pero estábamos en los dispensadores de regalos. Y hoy en día, como es bien sabido, el mayor regalador es Papá Noel, figura en la que confluyen los rasgos del paternalismo, la bondad, el banquete y el descenso por la chimenea, entre otros elementos característicos de las figuras antes mencionadas. Muchos piensan que la moda de Papá Noel forma parte del colonialismo cultural norteamericano. Ésto es verdad sólo por lo que respecta a los años recientes, porque, en realidad, Papá Noel no es un invento norteamericano (allí se llama Santa Claus, y es también importado de Europa), sino que procede de Alsacia. En 1871, tras la firma del Tratado de Frankfurt que ponía fin a la guerra franco-alemana, en Alsacia y Lorena se produjo una verdadera diáspora humana (y, por tanto, cultural) que parece estar detrás de muchas actuales costumbres navideñas. Papá Noel es una de ellas, aunque no falta quien le atribuye un origen normando.

Y el Árbol eterno
Donde no cabe duda alguna del origen alsaciano es en otra de las grandes costumbres navideñas de nuestros días: la del árbol de Navidad. Los primeros datos acerca de esta costumbre en la época moderna datan de los años 1521 y 1539, y siempre circunscritos a esa región de Europa. No se generalizará por todo el continente hasta el siglo XIX. Ahora bien, aunque el rito en su forma actual sea de origen próximo, el tema del árbol ligado a la fiesta del solsticio parece ser antiquísimo. J. Lefftz lo hace remontar al paganismo antiguo (Elsässischer Dorfbilder, Wörth, 1960). Parece claro que no hay ningún rastro cristiano en él. En la simbólica cristiana, el único árbol conocido es el árbol del jardín del Edén, del que Adán comió el fruto prohibido, desobedeciendo a Yahvé. Por el contrario, algunos datos de la vieja Irlanda y sobre todo de Escandinavia permiten remontar esta costumbre a un viejo culto al árbol germánico. Hoy se admite, con M. Chabot, que “en los tiempos paganos, en las fiestas de Jul, celebradas a finales de diciembre en honor del retorno de la Tierra hacia el Sol, se plantaba ante la casa un abeto del que colgaban antorchas y cintas de colores” (La nuit de Noël dans tous les pays, Pithiviers, 1907). Pero el árbol no aparece sólo en la tradición germánica: gracias a Virgilio sabemos que en Roma, durante el periodo de las saturnalias, se colgaba en plaza pública un árbol cargado de juguetes.

Nos hallamos aquí en presencia de otro elemento inseparable de la mentalidad mítica europea: el árbol como símbolo sagrado, como eje o pilar del mundo; un árbol que para los celtas era una encina o un roble, un fresno para los escandinavos (el famoso fresno Yggdrasill) y un tilo para los germanos. El árbol, con su impresionante estructura, sus hojas, su tronco y sus raíces, es una representación del cosmos y de su organización; pone en contacto los diferentes niveles del mundo (el cielo, la superficie y el reino subterráneo); une el presente, el pasado y el futuro, y liga al hombre con su linaje y su devenir. Vínculo de lo continuo y lo discontinuo, representa la vida que nunca acaba y por eso es símbolo de la regeneración perpetua de la vida. Exactamente del mismo modo que el solsticio de invierno da testimonio del renacimiento eterno del sol. Árbol y Navidad, por tanto, mantienen entre sí una comunión de significados. No es extraño que uno y otra comparezcan al mismo tiempo en presencia de los hombres.

Esto es, en fin, desde la fecha hasta el árbol, desde los villancicos hasta los regalos, la Navidad: un antiguo rito pagano, hondamente religioso (sólo los ignorantes pueden negar la existencia de una religiosidad pagana), que el cristianismo, en Europa, adoptó con toda naturalidad, generalmente forzada por el sentido popular de lo sagrado, del mismo modo que el catolicismo europeo hizo suyos gran número de elementos rituales y significados sacros de los pueblos que llenaban este continente antes de que hiciera su aparición Jesús de Nazaret. Tienen razón quienes hoy se lamentan por la pérdida del sentido originario de la Navidad. Pero no por esa presunta “paganización” que tanto denuncian los curas —ésta ha existido siempre, mucho antes de que el cristianismo hiciera acto de presencia—, sino por la comercialización rampante de los usos navideños. No es el Sol Invicto quien va a matar a Jesús (ni viceversa) el 25 de diciembre, sino que es Mammon, aquel dios abyecto del dinero que tanto execrara Ezra Pound, quien parece haber exterminado a los dos. Quizás ocurre que para los pueblos europeos el Sol ya se ha puesto definitivamente en un solsticio apocalíptico; nunca más volverá a salir.

Pero, no, el Sol siempre vuelve a salir; el Sol volverá. Éso es lo que significa la Navidad. Y ésto es lo que algunos, fieles a todas nuestras raíces, hemos celebrado estos últimos días.

  1.   
    realmente esta explicacion detallada y sobre todo documentada es la explicacion de tantas incertidumbres que muchas persona en el mundo actual tienen, la presencia de la estacion invernal en el hemisferio nortte, donde es imposible por decir lo menos que los pastores lleven su ganado al campo, la celebracion del solsticio de invierno en el hemisferio norte, fiesta en la que participaban todos los pobladores de europa y asia sin distingo de raza o creencia religiosa,la practica rutinaria de la emergente iglesia catolica de transformar las fiestas que ella denominaba paganas por fiestas religiosas, entre otros considerandos hace que estas explicaciones sean racionales y logicas y lo mas importante, que no atentan contra la cocepcion ideologica que todos tenemos de la existencia de un ser o concepcion ideologica de una necesaria divinidad.

    DEFENDAMOS LAS RAICES CRISTIANAS DE EUROPA “LAICA”: El cristianismo se inició como un movimiento laico. La Epístola apócrifa de los Hechos de Felipe, expone al cristianismo como continuación de la educación en los valores de la paideia griega, que tenía como propósito educar a la juventud en la virtud (desarrollo de la espiritualidad) y la sabiduría (cuidado de la verdad), mediante la práctica continua de ejercicios espirituales (cultivo de sí), a efecto de prevenir y curar las enfermedades del alma. El educador utilizando el discurso filosófico, más que informar trataba de inducir transformaciones buenas y convenientes para si mismo y la sociedad, motivando a los jóvenes a practicar las virtudes opuestas a los defectos encontrados en el fondo del alma, a efecto de adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos) __La vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo coincide cien por ciento con el objetivo axiológico de la filosofía griega. Y por su autentico valor propedéutico, el apóstol Felipe introdujo en los ejercicios espirituales la paideia de Cristo (posteriormente enriquecida por San Basilio, San Gregorio, San Agustín y San Clemente de Alejandría, con el pensamiento de los filósofos greco romanos: Aristóteles, Cicerón, Diógenes, Isócrates, Platón, Séneca, Sócrates, Marco Aurelio,,,), a fin de alcanzar la trascendencia humana (patente en Cristo) y la sociedad perfecta (Reino de Dios). Meta que no se ha logrado debido a que la mitología del Antiguo Testamento, al apartar la fe de la razón, castra mentalmente a sus seguidores extraviándolos hacia la ecumene abrahámica que conduce al precipicio de la perdición eterna (muerte espiritual)__ Es tiempo de rectificar retomando la paideia griega de Cristo, separando de nuestra fe el Antiguo Testamento y su religión basura judeo cristiana que han impedido a los pueblos cristianos alcanzar la supra humanidad. Pierre Hadot: Ejercicios Espirituales y Filosofía Antigua. Editorial Siruela. http://www.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DEL-ESTADO-LA-IGLESIA-Y-LA-SOCIEDAD

    • Lo que propone este “Humanismo Secular Cristiano”, es la aberración más grande que he visto en mi vida. Muestra un profundo desconocimiento de las Escrituras, y basa su insólita teoría, en la TEOLOGÍA, y DOGMAS sin el más mismo asidero biblico. La Paideia “griega de cristo” no es otra cosa que una de las más viles mentiras del catolicismo. Secta ignorante si las hay. Dicen adorar a “cristo” (de ahí el nombre de su movimiento pagano “cristianos”) pero ignoran por completo las enseñanzas del Mesías Yeshúa (ése es su verdadero nombre). Yeshúa dice claramente en MATEO 5.17-18…”No he venido para abrogar(abolir, derogar, impugnar, etc) la Torah (mal traducido como la Ley) sino para hacer que se cumpla”. Casualmente, mis queridos cristianos, LA TORAH FORMA PARTE DEL ANTIGUO TESTAMENTO, como uds lo llaman. Qué paradoja. Su cristo ratifica “la ley” y le da un carácter de eterna (lea bien el pasaje anteriormente citado, si no le es molestia) y ustedes deshechan su enseñanza al respecto. CUANTA IGNORANCIA!!!!!…..

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      cuanta sabiduría, cuanto estudioso, cuantas conclusiones, cuanta ofensa, pero curiosamente estos son los mas infelices e inadaptados sociales, que tanto o mas daño causan que la religión católica (según ustedes). yo soy tan feliz y me siento tan realizado viviendo en mis credencias, aun siendo engaños según ustedes. que prefiero vivir en esta mentira. pues no quiero ni vivir en esa verdad mencionada y descubierta por ustedes, pues no quiero reflejar lo mismo que ustedes. Dios lo Bendiga.

      La Biblia es la palabra de Dios, inspirada por el Espíritu Santo y el que es espiritual comprenderá justamente lo que que Dios quiere enseñarnos. Escudriñala y conocerás la verdad y la verdad te hará libre!!! con cariño … alicia

  2. La relación entre la fe y la razón, la religión, la ciencia y la educación, se enmarca en el fenómeno espiritual de la trasformación humana: abordado por místicos y teóricos que han enriquecido la doctrina y la teoría de la trascendencia humana: conceptualizada por la sabiduría védica, instruida por Buda e ilustrada por Cristo y sus jornadas y metas descritas metafóricamente por los poetas místicos del Islam; la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las conclusiones comparables de la ciencia: (psicología, psicoterapia, logoterápia, desarrollo humano, etc.). Relación inobjetable que la iglesia y los clérigos niegan, porque han separado la fe de la razón para de castrar mente a sus seguidores; y así evitar que los fieles se liberen de las mordazas que anudó Sn Pablo en su cristología al divinizar a Cristo __impidiendo que la fe se cimentara en Jesús histórico, su doctrina y ejemplo, a fin de alcanzar la trascendencia humana y la sociedad perfecta practicando el altruismo, el misticismo y el activismo social intensos__ para desplantarla en Jesús resucitado, fuente y cisma de la fe centrada en el culto, el rito, el rezo y la lectura bíblica, a fin de convertir en religión el movimiento cristiano inicialmente laico, judaizándolo y sujetándolo a la Ley judía y a la autoridad de la jerarquía religiosa. Apostasía que ha convertido al judeo cristianismo en religión basura, potentísima incubadora de generaciones de estultos en gran escala. http://es.scribd.com/doc/73946749/Jaque-Mate-a-La-Doctrina-Judaizante-de-La-Iglesia

  3. BREVE CRÍTICA AL PROFETISMO JUDÍO DEL ANTIGUO TESTAMENTO. La relación entre la fe y la razón expuesta parabolicamente por Cristo al ciego de nacimiento (Juan IX, 39), nos enseña la necesidad de hacer un juicio justo de nuestras creencias utilizando el raciocinio para indagar “si es verdad o es mentira” que los textos bíblicos son palabra de Dios, a fin de disolver las falsas certezas de la fe que nos hacen ciegos a la verdad. Lo cual nos exige criticar el profetismo judío o revelación, enmarcado la crítica en el fenómeno espiritual de la trasformación humana y, las ciencias y técnicas que nos ayudan a sanar el alma, el cuerpo y la mente, y así poder alcanzar el máximo desarrollarnos espiritual que puede aspirar el hombre. Utilizando un método o criterio que nos ayuda a discernir objetivamente __la evidencia de la verdad o la falsedad del profetismo judío, analizando los elementos de la triada preteológica (la fenomenología, su explicación y su aplicación). Vg. la interpretación onírica de los sueños de Dios del patriarca Abraham inducidos por el deseo intenso y obsesivo de riqueza y descendencia incontable; la descripción neutra del encuentro cercano del patriarca Moisés, al ser explicados como sobre naturales, fenómenos naturales, como (la zarza ardiente o fuego fatuo; el pie del rayo que cruzó el altar de Moisés; la nube y los rayos que anuncian una tormenta como evidencia de presencia de Dios en el Monte Sinaí); el Pacto del Sinaí, mito fundacional de Israel como nación entre las naciones por voluntad divina__ El antagonismo entre las directrices de la reflexión existencial del devenir de Israel entre las naciones que orienta el pensamiento de los profetas bíblicos y talmúdicos –VS- la reflexión de la vida después de la vida o existencia eterna que orienta el pensamiento existencial de los místicos (las moradas celestiales; la salvación o la condena eterna, a causa de nuestra obras). La trayectoria racista, rapaz, criminal y genocida serial de Israel en su devenir entre la naciones que han promovido las directrices ancestrales de sus patriarcas y profetas (las leyes de guerra dictadas por Moisés, la ley del talión, el canto de Lamec,,) nos dan la certeza de la maldad y falsedad del profetismo judío. Convirtiendo los textos sagrados del (Antiguo Testamento o Torah, el Talmud, el Mishná, la Halaja y la Cabala) __en una letrina moral que envenena el alma__ En cambio la vida, ejemplo y enseñanzas de Cristo iluminan con luz meridiana las jornadas y metas del camino del desarrollo espiritual que recorren los místicos en su búsqueda del encuentro cercano de Dios, unicidad o experiencia http://es.scribd.com/doc/33094675/BREVE-JUICIO-SUMARIO-AL-JUDEO-CRISTIANISMO-EN-DEFENSA-DE-LAS-RAICES-CRISTIANAS-DE-EUROPA-LAICA

  4. La Navidad surgió de la degradación de tradiciones ligadas al culto primigenio de la naturaleza y del advenimiento de un culto meta-naturalista. Es posible, entonces, que la mercantilización actual de esta festividad, y de la religión en conjunto,sea muestra de su propia degradación y el anuncio de un mundo que se atreva a pensar mas allá de la religión.

  5. todo se ha vuelto netamente comercial y muy aparte de eso mucha gente en todo el mundo esta aprendiendo y conociendo que Jesus no nació el 25 de diciembre, Por ejemplo en mi pais Perú apartir de la media noche la mayoria de personas prenden en las calles artefactos pirotecnicos contaminando el medio ambiente como no tienen idea y provocando no solo accidentes personales sino tambien incendios a las viviendas y en año nuevo es peor, queman llantas (caucho) y muñecos de tela en cada esquina y el cielo se torna negro imposible de respirar, sin embargo las autoridades no hacen nada contra el medio ambiente.

    que controvercia tan grande con lo de la navidad si quisieramos realmente conocer verdades hacerca de nuestras tradiciones deberiamos investigar mas en la historia y no dejarnos llevar por lo que nos digan las religiones o la tradiccion de nuestros padres. investigando y estudiando la biblia nos damos cuenta que esta tradicion NO es cristiana que tiene su origen en el paganismo y que el catolicismo finalmente la instauro como festividad cristiana que es totalmente contrario alas enseñansas de NUESTRO PADRE DIOS Y SU HIJO JESUSCRISTO…… PENSEMOS Y REFLECCIONEMOS …. que sacamos con decir que no somos catolicos y decir somos pentecostales, evangelicos ,cristianos,trinitarios, de la iglesia de jesus o del crentro cristiano de las asambleas de dios SI TODAS ESTAS RELIGIONES SUPUESTAMENTE VERDADERAS celebraran la navidad el 25 de diciembre de cada año y esta tradicion es mandato catolico es como si siguieramos obedeciendo al catolicismo con otro nombre por eso menciona el APOCALIPSIS CAP 17 VER 5 BABILONIA LA GRANDE LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS OBOMINACIONES DE LA TIERRA la explicacion de este pasaje para mi es la babilonia o la ramera es la religion falsa o la misma catolica y sus hijas son todas las otras religiones que apezar de decir que no estan con esta religion siguen sus tradiciones cono la navidad , la semana santa la celebracion de cumpleaños, la participacion en politica o en gerras todas estas cosas son contrarias a DIOS y sus mandatos por eso dice EVANGELIO DE LUCAS CAP 6 VER 46PORQUE ME LLAMAN SEÑOR SEÑOR PERO NO HACEN LO QUE LES DIGO pensemos y refleccionemos y mas que todo investiguemos y estudiemos la BIBLIA


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When Was the First Christmas?

by D.M. Murdock/Acharya S

Christ's Nativity; Bernardo Dadi, c. 1325-1350; National Gallery of Scotland, Edinburgh 
For the past nearly 1,700 years, a significant portion of the Western world has celebrated the day of December 25th as the birth of the divine Son of God and Savior Jesus Christ. Thousands of images have been created, as well as songs, poems and other artistic endeavors, depicting the baby Jesus lying in a manger surrounded by ox and lamb, with the Virgin Mary, Joseph, angels and three Wise Men looking on in wonder at the luminous infant. This imagery, we are told, represents the very first Christmas, when the Lord of the Universe was born on this earth, on the 25th day of December in the year 1 AD/CE. But is this story true?
"O, how wonderfully acted Providence that on that day on which that Sun was born...Christ should be born."
The tradition of "Christmas" or December 25th as the birth of Jesus Christ, the main figure of the New Testament who is believed by nearly two billion Christians worldwide to have been God in the flesh come to save mankind from its sins, is traceable to the late second to third century AD/CE. During that time, the Church father Cyprian (d. 258) remarked (De pasch. Comp., xix): "O, how wonderfully acted Providence that on that day on which that Sun was born...Christ should be born." In other words, the Savior's birth was being observed at the winter soltice. What is seldom known, however, is that prior to that time, Christ's birth was placed on a variety of days, indicating its non-historicity:
January 5th, January 6th, March 25th, March 28th, April 19th, April 20th, May 20th, August 21st, November 17th and November 19th.
Title page of the 'Chronography of 354'; MS c. 1620December 25th as Christ's birthday makes its way into a "calendar" or chronology created in 354 AD/CE called the Calendar of Filocalus or Philocalian Calendar. In addition to listing the 25th of December as the Natalis Invicti, which means "Birth of the Unconquered (Sun)," the Calendar also names the day as that of natus Christus in Betleem Iudeae: "Birth of Christ in Bethlehem Judea." Hence, we can see that people of the fourth century were clearly aware of the association, if not identification, of Christ with the sun, as they had been in Cyprian's time and earlier, since Jesus is claimed to be the "Sun of Righteousness" in the Old Testament book of Malachi (4:2).
"But unto you that fear my name shall the Sun of righteousness arise with healing in his wings."
Over the past few decades, many people have come to understand that "December 25th" represents not the birthday of a "historical" savior named Jesus Christ but the time of the winter solstice in the northern hemisphere, when the day begins to become longer than the night, and the sun is said to be "born again," "renewed" or "resurrected."

Numerous Winter-Solstice Celebrations Globally

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By the time Jesus's birth was placed at the winter solstice there had been numerous solstitial celebrations of the coming "new sun" in a wide variety of places. Many winter-solstice festivals can be found listed in my 2010 Astrotheology Calendar, for the month of December. As I write there:
December is full of winter-solstice celebrations beginning in remotest antiquity. For example, the date of December 21st as the festival of the Japanese sun goddess Amaterasu represents her "coming out of the cave," a typical solar myth.
Likewise noteworthy is the festival of the Egyptian baby sun god Sokar occurring on 26 Khoiak, as related in the Calendar of Hathor at Dendera, corresponding at the turn of the common era to December 22nd. The longstanding ritual of Sokar being carried out of the temple on this day in an "ark" closely resembles the censored commentary by Church father Epiphanius (c. 310/320-403) concerning the Egyptians bringing forth the baby sun born of a virgin at the winter solstice.
Sokar the baby sun at the Winter Solstice approached by three dignitaries, Ptah-Osiris-Sokar
The winter-solstice celebrations were so important that at times they exceeded the one or two days of the actual solstice in the Gregorian calendar, i.e., December 21st or 22nd. Solstice celebrations therefore do not necessarily fall on the traditional time of the solstice but may occur up to several days before or after, such as is exemplified by the Roman celebration of Saturnalia, which began on  December 17th and ended on the 23rd.
Hence, a "winter solstice" birth as asserted for a number of gods would not necessarily be celebrated on those exact days or even on the more commonly accepted date of December 25th, which signifies the end of a three-day period of the solstice—meaning "sun stands still"—as perceived in ancient times. In this regard, the winter-solstice birthday of the Greek sun and wine god Dionysus was originally recognized in early January but was eventually placed on December 25th, as related by the ancient Latin writer Macrobius (4th cent. ad/ce). Regardless, the effect is the same: The winter sun god is born around this time, when the day begins to become longer than the night.
Nativity of Dionysus: Hermes presents the baby Dionysus to a goddess or mortal woman; two groups of three figures are in attendance on either side; bas relief from the Museum of Naples
In 275 ad/ce, December 25th was formalized by Emperor Aurelian as the birthday of Sol Invictus, the Invincible Sun, and it is claimed that Aurelian likewise combined the Greek festival of the sun god Helios, called the Helia, with Saturnalia as well to establish this solstice celebration. The highly important Mysteries of Osiris, which begin on the 14th of December and end with his resurrection on December 26th, follow a winter-solstice pattern similar to the Brumalia, Saturnalia and Christmas celebrations. The facts that this period comprises several festivities having to do with the passion, death and resurrection or rebirth of this prominent Egyptian sun god, and that the dates for these mysteries happened to correspond to the winter solstice when the wandering Egyptian Calendar was finally fixed, are extraordinary.

How Far Back Do Winter-Solstice Celebrations Go?

Newgrange Passage Tomb/Temple, Ireland; photo: ClemensfranzIn my 2011 Astrotheology Calendar, the month of December is illustrated by the "passage tomb" at Newgrange, Ireland, which is oriented to the sunrise on the winter solstice or around December 21st in the Gregorian calendar. This tombwhich has also been called a "temple" based on its evident importanceis guarded by a large boulder with spiral solar symbols and dates to around 3200 BCE. The winter-solstice sunrise at Newgrange sends a shaft of light down the cruciform corridor and chamber. This ceremony is believed to signify the "return to life" or resurrection from the death of winter. In this sacred site is thus a 5,000-year-old "cross of light" representing the resurrection to life or rebirth on "December 25th."
"In the sacred site at Newgrange is a 5,000-year-old 'cross of light' representing the resurrection to life and rebirth on 'December 25th.'"
There are many other archaeological sites globally that are astronomically aligned, particularly to the winter solstice, some even Goseck circle, Germany; yellow lines represent sunrise and sunset at the winter solstice; c. 7,000 years agoolder than Newgrange, such as the wooden circle or "henge" at Goseck, Germany, which may be 7,000 years old. The building of such astronomically aligned edifices, which are widely understood to be "temples" of a sort, indicates that the ancient astrotheological motif of the sun god's birth at the winter solstice is at least that old. Moreover, there is evidence that this solar observation is much older even than that.
The suggestion that the winter-solstice celebration by human beings in several parts of the world, particularly in the farther northern reaches of the northern hemisphere, dates back to Paleolithic times and was part of religious "mysteries" even then is indicated by a number of artifacts, including the painting known as "Sorcerer with the Antelope's Head" from Les Trois Freres caves in the French Pyrenees. As I write in Suns of God, these caves were occupied during the Magdalenian period, 10,000-16,000 years ago, although mythologist Robert Graves dates the paintings therein to "at least 20,000 B.C."
In Prehistoric Lunar Astronomy, Indian scholar S.B. Roy theorizes that these paintings are representative of secret deposits relating to the mysteries, remarking that they would "necessarily be performed at a particular auspicious moment," upon which their potency would depend. This auspicious moment would be dependent on the solar and lunar phases, as well as the seasons.
Sorcerer with Antelope's Head Les Trois Freres CaveAs I also relate in Suns of God, Roy further posits that the antelope-headed "sorcerer" was "a figure marking the onset of a season." The reasons for this assertion include that the "remote traditions" in the Rig Veda and in Vedic astronomy relate that the Stag's head represents the star L-Orionis and the winter solstice at the new moon, as well as the summer solstice at the full moon. Roy concludes that the sorcerer figure "marked the winter solstice," which was "a great day in the Ice Age of Europe." Based on the astronomy, the figure dates to 10,600 BCE.
Discussing the European Magdalenian cave-dwellers of around 10,000 years ago, Roy also asserts:
In Northern Europe and Asia, in latitudes of 60º and higher, where Slavonic languages now prevail, the winter was then long and dark. It was very cold. Everyone looked to the day of the winter solstice when the sun would turn North. The astronomers would know the date even though the sun itself was not visible. This was the great day, for the spring would now come.
Thus, the winter solstice was an important factor in human culture, particularly that of the cold, northern latitudes, at least 12,000 years ago.
"'Christmas' is thus an extremely ancient celebration, predating the Christian era by many millennia."
The winter solstice celebration that developed throughout much of the inhabited world has been handed down as "Christmas," i.e., December 25th, the birthday of the "sun of God." "Christmas" is thus an extremely ancient celebration, predating the Christian era by many millennia.
Have a Happy Solstice!

Bibliography

Acharya S. Suns of God: Krishna, Buddha and Christ Unveiled. Illinois: AUP, 2004.
Egyptology Online Resources. aegyptologie.online-resourcen.de/Date_Converter_for_Ancient_Egypt/Roman-Emperors
Halsberghe, Gaston H. The Cult of Sol Invictus. Leiden: E.J. Brill, 1972.
Herbermann, Charles G., et al., eds. "Christmas." The Catholic Encyclopedia, vol. 3. New York: The Catholic Encyclopedia Inc., 1913.
Graves, Robert. The White Goddess. New York: Farrar, Strauss and Giroux, 1966.
Mettinger, Tryggve N.D. The Riddle of Resurrection: "Dying and Rising Gods" in the Ancient Near East. Stockholm: Almqvist & Wiksell Internat., 2001.
Murdock, D.M. Christ in Egypt: The Horus-Jesus Connection. Seattle: Stellar House Publishing, 2009.
Murdock, D.M., and N.W. Barker. The 2010 Astrotheology Calendar. Seattle: Stellar House Publishing, 2009.
The 2011 Astrotheology Calendar. Seattle: Stellar House Publishing, 2010.
Roy, Shashanka Bhushan. Prehistory Lunar Astronomy. New Delhi: Institute of Chronology, 1976.


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